América Vuela
Julio 5 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) celebra lo que dicen es su 105 aniversario este 10 de febrero, enfrentando el reto de detener el notable aumento del uso por parte de la delincuencia organizada de aeronaves cada vez más sofisticadas y en mayor número, las que cruzan el espacio aéreo nacional traficando estupefacientes, armas, dinero y personas.

Existe una polémica discusión sobre si la FAM tiene realmente 105 años, duda generada por la propia Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) que tomó como su origen un memorándum firmado en 1915 por un Teniente Coronel, con instrucciones sobre la creación "dentro del Ejército" del Arma de Aviación, y así tener el pretexto para celebrar con bombos y platillos el supuesto centenario de la Fuerza Aérea en el 2015, pero en realidad ese fue solamente uno de varios antecedentes, como el establecimiento de la Escuadrilla Aérea de la Milicia Auxiliar del Ejército en abril de 1913 o de la Flotilla Aérea del Ejército Constitucionalista en 1914, e incluso existe un verdadero Decreto del presidente Francisco I Madero, del 15 de mayo de 1912, dando facultades para la creación de servicios aéreos militares, por lo que con el mismo y muy laxo criterio bien se podría alegar que la FAM es aún más antigua y podríamos mejor celebrar sus 108 años. Pero siendo serios, en estricto apego al rigor histórico, no fue sino hasta el 10 de febrero de 1944 en que se emitió un Decreto Presidencial creando formal y legalmente a la Fuerza Aérea Mexicana. Así que podemos considerar que el verdadero padre de la FAM fue el general Manuel Ávila Camacho, y no don Venustiano Carranza como se nos ha querido hacer creer, aunque el espíritu de su creación como arma independiente no ha sido cumplido.

Pero de cualquier manera, es justo decir que el uso de aeronaves militares en México data prácticamente desde el inicio de la propia aviación y, bajo diferentes denominaciones, el brazo aéreo del ejército mexicano se usó con bastante eficacia durante su primer cuarto de siglo para reprimir en tristes luchas fraticidas movimientos post revolucionarios, como los levantamientos yaquis, cristeros, escobaristas y cedillistas, manteniéndose centralizadas todas sus unidades en los campos de Balbuena únicamente como un recurso útil para combatir rebeldes. Fue hasta la década de los cuarenta, en plena Segunda Guerra Mundial, que se tomó consciencia del importante rol de la aviación para la defensa exterior y se impulsó su despliegue, aunque con el tiempo se desarrolló mucho más su capacidad de transporte que la de combate.

Pero dada la situación tan especial de México, "muy lejos de Dios y muy cerca de Estados Unidos", en las últimas décadas se desarrolló exponencialmente el narcotráfico, un tipo de delincuencia organizada muy poderosa, que se ha convertido en prácticamente la única amenaza a la integridad del espacio aéreo mexicano. En principio el problema fue considerado un asunto básicamente policial, por lo que lo enfrentó la Procuraduría General de la República (PGR), cuya Dirección de Servicios Aéreos creció hasta convertirse en sí misma en casi una fuerza aérea, llegando a operar más de 150 aviones y helicópteros altamente especializados en erradicación de plantíos de estupefacientes e interceptación de aeronaves ilícitas.

El crecimiento del narcotráfico lo llevó en 1990 a ser considerado un asunto que atenta contra el Orden Interno y la Seguridad Nacional, lo que permitió dar los pasos legales para un mayor involucramiento de la SEDENA en su combate, la que ya participaba con la famosa Fuerza de Tarea Marte que realizó importantes operativos antinarcóticos, como los Taboa, Azteca y Mangosta. En una decisión que fue muy cuestionada, en 2012 las funciones de interceptación y erradicación le fueron retiradas a la PGR y confiadas exclusivamente a la FAM, que con esto tuvo frente a sí el reto de fortalecer su sistema de detección aérea, conocido como SIVA.

Fue hace poco más de 15 años, el 16 de diciembre del 2004, que se creó el Centro de Mando y Control del Sistema Integral de Vigilancia Aérea (SIVA), para concentrar los medios militares de detección, interceptación, enlace, adiestramiento e inteligencia en la vigilancia y control del espacio aéreo. En principio el SIVA parecía impresionante, con las entonces nuevas plataformas aéreas Embraer 145 con radar Ericsson, complementando una red de radares terrestres, pero los delincuentes se han vuelto cada vez más capaces y en los últimos años han estado echando mano a aviones turbohélices y a reacción que son sumamente difíciles de perseguir, mientras que el poder aéreo nacional se ha ido quedando estancado.

Tan solo en el último año se aseguraron más de 50 aeronaves abandonadas por la delincuencia entre México y Guatemala, incluyendo en los últimos cinco meses más de quince jets y turbohélices, entre ellos cuatro Gulfstream Gll, tres Hawker 700 y nueve Beechcraft King Air. Esta notable proliferación de aviones de alto desempeño al servicio de los criminales denota, además de sus grandes recursos, que han encontrado un modelo más eficaz para salirse con la suya, pues desde hace años la propia SEDENA ha reconocido en diferentes documentos que los sistemas de radar con que cuenta son insuficientes y al menos requieren duplicar su cobertura.

Otorgando el beneficio de la duda, el que tantos de estos aviones ilegales sean capturados abandonados por sus ocupantes puede ser en parte resultado del esfuerzo de la FAM con su SIVA, que detectó 630 vuelos sospechosos en los últimos 13 meses, de los que 80 resultaron ilícitos, pero sabiendo las pocas horas que vuelan al mes los escasos aviones equipados con sensores de vigilancia y prácticamente sin contar con apoyo de verdaderos interceptores, es fácil imaginar la enorme cantidad de operaciones exitosas que podrían estar realizando los narco-aviadores diariamente.

Según los últimos datos oficiales, durante el primer año del Gobierno del presidente López Obrador, desde el 1 de diciembre de 2018 hasta el 30 de noviembre de 2019, la FAM realizó 210 misiones con plataformas de vigilancia aérea, acumulando un total de apenas 861:39 horas de vuelo y vigilancia. Del análisis de estas cifras podemos concluir que los cinco o seis aviones de vigilancia aérea con que cuenta la FAM (tres Embraer EMB-145, dos Beechcraft 350ER King Air y dos Citation) solamente realizan en promedio entre todos unas 17 misiones al mes, de menos de 4 horas y media de duración cada una, lo que significa que nada más durante una minúscula fracción de tiempo al día hay una aeronave con capacidad de detección en el aire, por lo que es obvio que con este esfuerzo no es posible sostener que se esté logrando detener el flujo de aeronaves ilícitas.

Últimamente la SEDENA le ha querido dar mucha publicidad al SIVA, buscando presumir sus capacidades, y ciertamente hay que reconocer que este sistema en muchas ocasiones ha obtenido éxitos, pero el punto es señalar que la FAM, si de verdad se quiere que cubra con efectividad el espacio aéreo y garantice su integridad, debe recibir urgentemente más y mejor equipo. Ya se ha señalado mucho el costoso error de gobiernos anteriores al diseñar una Fuerza Aérea inadecuada para las verdaderas necesidades de seguridad del país, y con todo y la austeridad de la actual administración creo que debería darse mucha más importancia a la defensa aérea, pues es muy claro que los narco-jets están apareciendo con mayor frecuencia.

Sin importar si la Fuerza Aérea Mexicana está cumpliendo 76 años, o 105, o si quieren 108, creo que de cualquier manera ya es hora que de verdad se modernice la aviación militar para que pueda cumplir mejor las misiones para las que se supone que existe, y modernizarla significa darle de una vez por todas, y sin cuentos, el auténtico estatus de fuerza armada autónoma, al mismo nivel que el Ejército y la Marina, pues pienso que solamente así podrá desarrollarse su verdadero potencial, y me gustaría que celebráramos entonces su primer año.


Saludos


Héctor Dávila

 

AWACFAM

 

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