América Vuela
Abril 5 ,2020

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Con la opinión de Héctor Dávila

Menuda chamba ha tenido William Shaw, quien a un año de haber reemplazado a José Luis Garza en la Dirección General de Interjet, no ha parado de padecer problema tras problema, viendo a la aerolínea pasar de la gripa a la neumonía. ¿Habrá tenido el colombiano, en sus 27 años de experiencia en la industria aérea, que lidiar con una tarea tan difícil como mantener en vuelo a la sufrida Interjet?

Parece muy contradictorio que esta empresa, que está cerca de cumplir 15 años surcando los cielos, por un lado mantenga un sano crecimiento en pasajeros transportados, que en los últimos doce meses fue de 3.2%, contabilizando casi 10.5 millones de clientes, gozando particularmente de un espectacular aumento del 26% en lo referente a pasaje internacional, pero que por otro sea aparentemente la aerolínea mexicana con más problemas financieros y laborales.

El negocio del transporte aéreo es bastante marginal, prácticamente se trata de comercializar un delicado producto perecedero, pues un asiento no vendido en un vuelo que ya despegó es irrecuperable, tanto que se dice que el negocio de la aviación es en el que más rápido se puede uno hacer millonario...¡siempre que se empiece milmillonario o billonario! 

Pero aunque todas las aerolíneas mexicanas sufren más o menos de los mismos problemas, como la precariedad financiera, los combustibles y servicios caros o la escasez de aviones y tripulaciones, el caso de Interjet se cuece aparte, porque sus penurias, por alguna razón, se han hecho mucho más públicas. 

La mayoría concuerda con que el virus que desató en principio los males de Interjet fue el que se incubó cuando tomaron la pésima decisión de jugársela con un nuevo avión ruso, maquillado de occidental, con un irresistible precio pero que realmente no estaba bien respaldado técnicamente, y debido a esa debilidad se le desarrollaron otras enfermedades oportunistas. En pocas palabras lo barato les salió caro, y el pésimo apoyo posventa de los rusos acabó poniendo en tierra 18 de los 22 aviones Sukhoi Superjet que compraron, y que ahora son prácticamente chatarra, lo que afectó en buena medida los planes de desarrollo de la empresa. Pero esta es una explicación parcial, pues los problemas de Interjet van mucho más allá de haber perdido la posibilidad de usar el 20% de su flota, pues es obvio que su sufrimiento también es en gran parte culpa de unas finanzas muy defectuosas, y hasta la firma Sukhoi se queja de que Interjet no le paga en tiempo y forma las refacciones para sus polémicos aviones. 

El grueso del problema es que parece que la aerolínea no logra estabilizar su situación económica, y ya le debe mucho dinero por servicios y derechos al Grupo Aeroportuario del Centro Norte (OMA), a Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) y a los Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (SENEAM), así como adeudos al Gobierno por impuestos retenidos como el Derecho de No Residente (DNR) y el Derecho de Servicios Migratorios (DSM), más otros adeudos fiscales, que en conjunto se dice que representan para Interjet una pavorosa deuda de más de 6,200 millones de pesos. Se comenta tras bambalinas que la empresa presidida por Miguel Alemán Magnani busca desesperadamente un financiamiento de al menos 200 millones de dólares para salvar la crisis, e incluso se baraja la opción de una posible fusión con la exitosa VivaAerobus (lo que funcionarios de interjet han desmentido), pero los problemas de Alemán en otros malogrados negocios parece que le han cerrado algunas puertas, pese a que tiene "buena estrella" y hasta el propio presidente López Obrador ha manifestado querer ayudar a la aerolínea. 

Es claro que la crisis por la que pasa Interjet es muy real, pero sus dirigentes no dejan de señalar que hay intereses malévolos buscando perjudicarla, y tanto William Shaw como don Miguel Alemán Velasco no han dudado en señalar que la competencia trata a toda costa de hacer que en los medios se exagere la gravedad de sus problemas.  Interjet en muchas rutas es el más directo competidor de Aeroméxico y se rumora que su particular éxito en el mercado internacional molesta mucho a la línea del Caballero Aguila, la que saldría más beneficiada que nadie si Interjet dejara de dar servicio.

Me parece que efectivamente en algunos periódicos se han notado reportajes con líneas muy claras afectando la imagen de Interjet, con las típicas acusaciones de supuestas malas prácticas laborales, mal servicio, impuntualidad y hasta anticipando su quiebra, pero también no hay que perder de vista que ninguno de esos temas podrían ser tocados en los medios, cualquiera que sea el tono editorial que se les dé, si no fuera porque la empresa realmente cojea en algunos de esos aspectos. 

Interjet es una empresa que de verdad atiende un nicho muy específico y necesario del mercado, de eso no hay duda, y antes de sus fallas con los corrientones Sukhoi y sus nefastas consecuencias (como la cascada de vuelos cancelados en temporada alta), era la favorita de muchísimos pasajeros a los que no les gustan las verdaderas "low cost", pero que no están dispuestos a pagar los altos precios de las "premium" como Aeroméxico, por lo que creo que esta aerolínea debería funcionar mucho mejor. 

Sería una gran pena que Interjet no lograra superar la zona de turbulencia y estabilizarse, ya que como están las cosas para la industria aérea representaría un golpe muy grande el que se fuera en picada, pues aunque no sobran las tripulaciones, miles de profesionales de la aviación se quedarían sin empleo y los pasajeros, por encima de todo, se merecen que exista una opción para volar del estilo de esta aerolínea.


Saludos

Héctor Dávila

 

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