1982

Con la opinión de Héctor Dávila

Casi concluyendo el mes de junio el presidente del Partido Acción Nacional (PAN), Marko Cortés, alzó la voz pidiendo la destitución del Lic. Rodrigo Vázquez Colmenares, gran jefe en la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), argumentando que es inaceptable que no existan aún resultados concluyentes en la investigación del muy tristemente célebre y polémico accidente del Agusta de Puebla.

Cortés declaró airado ante los medios: “Nuestra más enérgica molestia y reclamo por esa incapacidad, por esa ineficacia, por esa omisión. Y por eso es que Acción Nacional hoy presentará ante la Secretaría de la Función Pública esta queja contra Aeronáutica Civil y contra la Secretaría de Comunicaciones y Transportes por su omisión y por su falla en este peritaje que tuvieron que entregar”, al tiempo que pedía la cabeza del titular de la DGAC.

Este fuerte reclamo, independientemente de que pudiera estar motivado por una legítima preocupación por saber qué fue lo que causó que se estrellara el helicóptero que transportaba a la ex gobernadora del Estado, es un ejemplo más de la cantidad de tonterías que se dicen en este país en materia de aviación por parte de políticos que nada saben de esta disciplina, y que ni si quiera se toman la molestia de consultar a un asesor para no quedar en ridículo con tales desatinos.

Si bien es muy importante conocer la causa probable de éste, y todos los accidentes, la normatividad vigente en México, en concordancia con el Anexo 13 de la Organización de la Aviación Civil Internacional (OACI), concretamente en su Capítulo 6, establece que las conclusiones de la investigación de un accidente, de ser posible, deben ser dadas a conocer públicamente a los 12 meses, por lo que las autoridades aeronáuticas no están de ninguna forma en falta a este respecto, pues el accidente al que se hace referencia, como todos sabemos, sucedió hace seis meses. Y conste que no soy nada "fan" de cómo se llevan a cabo en México las investigaciones de accidentes aéreos, pero considero justo e importante ser claros y precisos en estos delicados temas y la ocurrencia de la presidencia del PAN creo que no tiene cabida, y a lo sumo se entendería como una ociosa secuela del dolor que persiste por la pérdida de las personas que iban a bordo.

¿Que aún no se sabe qué le pasó al helicóptero? ¿Que si todavía no hay evidencia de fallas técnicas, pudo entonces tratarse de un atentado? ¡Calma! simplemente apenas ha pasado la mitad del tiempo recomendado por la OACI para dar conclusiones finales, y solamente se han dado avances preliminares, por lo que incluso hay tiempo más que suficiente para que las autoridades completen todas las pesquisas y den un informe veraz y completo. Siendo serios, hay que esperar un poco más antes de desenvainar la espada, y por supuesto dejando fuera todas las especulaciones.

Por otro lado, este aspaviento mediático contra la DGAC nos sirve para reflexionar un poco sobre cómo va realmente esta institución, y más que criticarla sin justificación, ver qué es lo que hay que exigir a las autoridades para poder lograr realmente beneficiar a la aviación mexicana.

Es un hecho que el primer semestre del año no termina muy halagador para la industria aérea nacional, la que parece tropezarse por cargar con el alto costo del combustible, las caras tarifas aeroportuarias y los recortes gubernamentales en la promoción turística, perdiendo el pronunciado ángulo de ascenso que llevaba por más de seis años en número de pasajeros transportados, especialmente en el caso de viajeros extranjeros. Este semestre el flujo de pasajeros en México  "solo" presenta un crecimiento del 4.9% con respecto al mismo periodo del año pasado, mientras que en contraste el promedio de los seis años previos fue prácticamente del doble (9.6%), llegando a picos de hasta el 13%. A estas malas noticias hay que sumar que se anunció que la puesta en funcionamiento del nuevo aeropuerto civil en Santa Lucía se atrasará un año debido a las broncas legales que le echaron, pero... ¿por qué un año si la obra supuestamente empezaba este mes de julio y el freno legal no lleva ni un mes, y es solamente en lo que se tienen los permisos y estudios de impacto ambiental?  ¿O tendrán otros datos?

Este panorama se atisba poco alentador al sumar a la ecuación la precaria situación financiera de las aerolíneas nacionales, que mientras presumen vanamente de aumentos en el número de pasajeros que transportan a nivel nacional (que ciertamente tiene buenos números), salvo por la excepción de Viva Aerobus, todas arrastran pérdidas importantes, cancelan rutas que incluso eran nuevas, y se dice tras bambalinas que Aeromar financieramente está herida de muerte, y que a Interjet ya hasta la quieren vender, pese que esta última es la tercera aerolínea que más creció en el semestre con respecto al número de pasajeros transportados, con 8.6% (las aerolíneas con mayor aumento en pasajeros en el semestre fueron Volaris con 20.9%, y Viva Aerobus, con 16.1%).

Aunque las cifras de crecimiento doméstico no son malas, la clara reducción del interés de los pasajeros internacionales en venir a México, junto con los altos costos en los aeropuertos para los prestadores de servicios de aviación general, y las prácticas de corrupción que todavía persisten en las comandancias de algunos aeródromos, naturalmente atizan la queja de que en la DGAC aún no se perciben cambios importantes que ayuden realmente a mejorar la situación; y si bien hay que reconocer que se han hecho esfuerzos para combatir la proliferación de taxis aéreos ilegales con matrícula "noviembre" y se nombró a un nuevo director de Certificación de Licencias (el ex capitán de Aeroméxico Gonzalo Carrasco Gutiérrez), la verdad es que no ha habido dentro de la DGAC nada más allá de algún "enroque".

Pero no hay que olvidar que la estrategia fundamental de la organización a cargo de Rodrigo Vázquez Colmenares es un cambio total de paradigma, y como anunció durante AeroExpo su jefe, el subsecretario Carlos Morán Moguel, se trata de crear la nueva Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), como órgano administrativo desconcentrado. Con la AFAC, que se rumora que ya está en el horno, se esperan sentar las bases para que exista una autoridad aeronáutica moderna, capaz de impulsar correctamente el desarrollo de la aviación civil.

Este asunto es como un parto: hay que tener paciencia, aunque al mismo tiempo se van acrecentado las ilusiones y las expectativas, pero pese a que el periodo de gestación no se ha cumplido, todos ya estamos ansiosos por ver nacer a esta nueva criatura aeronáutica, como se prometió, en el transcurso del segundo semestre de este año.
Hay mucho en juego y esta oportunidad para toda la aviación nacional será prácticamente irrepetible; los funcionarios de la SCT y la DGAC tienen en sus manos la posibilidad de hacer historia, y más que pedir caprichosamente y sin razón su destitución, creo que hay que apoyar el esfuerzo para que esta gran oportunidad no se desperdicie, quizá esta vez sí valga la pena creer...


Saludos


Héctor Dávila

Agusta

 

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