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Con la opinión de Héctor Dávila

La Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) dio a conocer el viernes pasado (si, en viernes por la tarde, como para aprovechar el fin de semana y no hacer tanto ruido) los avances en la investigación sobre la tragedia del helicóptero XA-BON, ese ya tristemente célebre Leonardo/Agusta AW109S Grand en el que fallecieron la ex gobernadora de Puebla Martha Erika Alonso, su esposo, un acompañante y los dos pilotos, el pasado 24 de diciembre.

Y en este esperado documento se dio a conocer, en resumen, que aún no se tiene la menor idea de lo que pudo haber causado la caída de la aeronave. Esto es sumamente desconcertante, pues ya se han obtenido resultados de los análisis de los motores, componentes dinámicos, rotores, transmisión, controles y actuadores, realizados directamente en laboratorios de los fabricantes en el extranjero, sin que se haya descubierto ningún tipo de falla o daño presente en la máquina antes del impacto, salvo por las dos enigmáticas luces de alerta que se encendieron en el tablero (master warning y master caution), las que sirven para llamar la atención de los pilotos sobre algún problema detectado y señalado en el panel centralizado de advertencias.
Todo este proceso de investigación ha sido realizado bajo la observación de expertos de prestigiosas instituciones internacionales, como la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) y de la Agencia de Seguridad Aérea de la Unión Europea (EASA).

Digo que es muy desconcertante porque un accidente generalmente es multifactorial, producto final de una infortunada cadena de fallas y errores, mientras que muy rara vez un percance catastrófico tiene una causa solitaria, por lo que el que a esta altura del partido no se tengan pistas de fallas técnicas o mecánicas, después de haberse revisado el estado de todos los componentes y sistemas vitales del helicóptero, resulta muy preocupante, especialmente si tampoco se han detectado anomalías en la actuación y salud de los pilotos, ni rastros de explosivos o de daños producidos por "acción externa".

¿Qué fue lo que pasó entonces? Si ni el rotor y sus componentes de control fallaron, ni tampoco los motores ¿cómo pudo el aparato caer como cayó, en tan inusual posición? ¿Queda entonces todo alrededor del factor humano? ¿Qué pudieron hacer tan mal los tripulantes como para terminar así, cuando volaban con tan buen clima y en un helicóptero en perfectas condiciones? ¿Habrá cabida para pensar en una posible intervención ilícita?

Esta información previa a un dictamen final, lo menos, echa más leña a la lumbre de la controversia, y se contrapone seriamente a las temerarias afirmaciones que hizo en su momento la cadena de televisión Azteca Noticias, asegurando que habían obtenido información filtrada de la propia investigación donde se señalaba la rotura de una pieza de control del plato del rotor principal, que llaman "tijera", como la culpable de la tragedia.
He sabido por fuentes directas que esa supuesta filtración es falsa y que posiblemente provino de autoridades estatales y no de las de aeronáutica civil, y creo en la confiabilidad de mis fuentes, pero el que por otro lado aún no se pueda apuntar el dedo hacia ninguna evidencia sólida como causa probable del accidente, o percance como prudentemente le llaman las autoridades de la SCT, aviva más la polémica, las especulaciones y la desconfianza.

¿Nos podrían estar ocultando algo las autoridades? Yo francamente no lo creo, dada la seriedad y el alto nivel técnico de las partes involucradas en la investigación en Italia, Canadá y Estados Unidos, pues se trata de los mismos fabricantes del helicóptero y de autoridades aeronáuticas extranjeras que veo dificilísimo, sino imposible, que se pudieran prestar a un "complot" tan delicado.

Pero de momento, con la efervescencia que se vive actualmente en México, y la trascendencia que tuvo este accidente para el destino político del Estado de Puebla, no resulta nada bueno que el misterio de la caída del Agusta siga sin resolverse.


Saludos


Héctor Dávila

 

BON

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