1972

Con la opinión de Héctor Dávila

Por todas partes se difundieron las imágenes del Learjet 35A, matrícula XA-DOC, derrapando por la pista del Aeropuerto Internacional de Toluca dejando una estela de fuego en su loco aterrizaje de emergencia del pasado 7 de febrero.
La tripulación tuvo serios problemas desde el despegue con las masas del tren de aterrizaje derecho, lo que los obligó a regresar y finalmente, junto a la rápida intervención de los servicios de emergencia del aeropuerto, pudieron evitar una tragedia y los siete especialistas médicos a bordo salieron ilesos con nada más que una gran anécdota que contar.

Al margen del final feliz, no me sorprende en lo más mínimo que el avioncito que dio el susto tuviera nada menos que 38 años de edad y al parecer las autoridades ya están investigando las clásicas irregularidades en la licencia de uno de los pilotos y en la forma de operar de la empresa, que según fuentes confiables ya había sufrido un par de incidentes en los últimos meses.

Con este descalabro se rompió la buena racha de más de un año sin accidentes de jets ejecutivos en México, siendo el último percance fatal el que ocurrió el 17 de mayo de 2017 justamente ahí mismo, en Toluca, cuando un Learjet 25B de 44 años de antigüedad, matrícula XA-VMC, se estrelló al despegar causando la muerte a sus dos tripulantes. Mientras que más recientemente, el que fue el peor accidente de un avión jet mexicano en décadas y el segundo peor a nivel mundial durante 2018 con 112 muertos, fue protagonizado en Cuba por un Boeing 737 de Global Air que también era bastante viejo, con 39 años a cuestas.

De hecho de los 14 aviones mexicanos propulsados a reacción que se han accidentado en el último lustro, el 75% eran aparatos con más de 20 años de uso y solamente uno (el Embraer de Connect) tenía menos de diez años, siendo el promedio de edad de los jets siniestrados en México de 31 años.

Independientemente de las múltiples causas probables de cada caso, es indiscutible la relación directa que existe entre la edad de los aviones y sus accidentes en México.

Si bien un avión mantenido adecuadamente puede ser operado con seguridad por tiempo indefinido, las características de la operación que prevalecen en este país, con las carencias de recursos que padecen las autoridades para supervisar correctamente a todos los operadores, más muchas deficiencias por parte de éstos últimos, dejan muy claro que el uso de aviones viejos es, por lo menos en el ambiente de la aviación mexicana, un problema importante de seguridad.

Por tales motivos, he sido partidario de que se desarrolle una Norma Oficial Mexicana que limite el uso de aviones comerciales y de taxi aéreo de más de 25 años de antigüedad, lo que es el tiempo que la mayoría de los fabricantes consideran como la vida útil rentable de las máquinas.

No digo que se limite a las aeronaves privadas (matrícula XB), pues cada quien podrá ser responsable de su propio avión y preocuparse de darle el mantenimiento correcto, pero es en el caso de los aviones de servicio público, de aerolínea o de renta como aerotaxis (los matrícula XA), donde no es justo que haya vivales que ofrezcan servicios con aviones muy viejos, de dudoso historial de mantenimiento, potencialmente peligrosos pero cosméticamente bien presentados y con tripulaciones de capacidades deficientes, ofreciendo tarifas obviamente muy atractivas, compitiéndole deslealmente a las empresas que sí invierten (y mucho) en equipo moderno y seguro.

Lo peor de todo es que la oferta de jets viejos a precios muy bajos, aparentemente seguros porque cuentan con los permisos de las autoridades, pueden causar confusión a los usuarios que los contratan, los que al no saber de aviación desconocen también el riesgo que corren. Por ejemplo, ¿recuerdan la trágica muerte de la cantante Jenny Rivera? Pues el avión Lerajet 25 que mañosamente le rentaron tenía 43 años de uso, pero eso sí, era muy barato...

Estoy seguro que limitar la edad de los aviones comerciales en México salvaría muchas vidas, aunque lamentablemente algunas personas con las que he discutido el tema no parecen entenderlo, y aunque haya a quién le pudiera parecer que una disposición así sería inconstitucional o que no le gustaría a organismos como la OACI, pues ésta no contempla en sus recomendaciones límites de edad para las aeronaves, la verdad es que está dentro de las facultades del Gobierno establecer estándares de tecnología que garanticen lo mejor posible la seguridad de los usuarios del transporte aéreo e impulsar la constante renovación del parque aeronáutico.

No por nada casi  todas las empresas y operadores de helicópteros de servicio a plataformas petroleras, por dar un ejemplo, establecen en sus contratos el uso de helicópteros de no más de diez años de antigüedad, y eso contribuye de forma importante a mantener sus altos índices de seguridad.

Pero la preocupación por contar con equipo moderno en la aviación no solamente se circunscribe al de vuelo, sino a todo lo relacionado con la navegación aérea, los servicios de emergencia y muy particularmente al control de tránsito aéreo. Justamente en este rubro los líderes del Sindicato Nacional de Controladores de Tránsito Aéreo (SINACTA), encabezados por el CTA José Alfredo Covarrubias, han hecho del conocimiento público en días recientes su preocupación porque en los cuatro Centros de Control Aéreo del país se opera con deficiencias, debido principalmente al uso de equipos de comunicación viejos, de más de 20 años, los que resultan obsoletos comparados con las nuevas tecnologías disponibles.

Aliviar la carga de trabajo de los Controladores de Tránsito Aéreo dotándolos de equipo actualizado es vital para la seguridad de toda la aviación, aún más con el notable aumento del número de operaciones de la aviación comercial que ha sido de más del 10% anual.

Espero de verdad que el llamado de los esforzados profesionistas del Tránsito Aéreo sea escuchado por las autoridades, y de paso se haga algo contundente para evitar la proliferación de aviones viejos y peligrosos en la aviación comercial ejecutiva, esos que operan dentro de empresas "chafas" que en el medio aeronáutico mexicano todos conocemos como "el inframundo".

Porque siendo francos querido lector, conociendo las estadísticas ¿Ud se subiría a un jet rentado con más de 25 años de antigüedad a volar en un espacio aéreo controlado con equipos igual de viejos? ¿Se sentiría de verdad seguro?


Saludos


Héctor Dávila

 

PTLC

 Foto: AIT/Twitter

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