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Con la opinión de Héctor Dávila

...Y aprietan a toda velocidad hacia la meta, ¿quién ganará?
Entre más parejos y más vueltas dan en la pista los dos grandes rivales de la industria aeroespacial, más difícil es predecir quién dominará la competencia, y es que en este año que acaba de terminar, la reñida carrera entre ambas empresas constructoras quedó prácticamente empatada en lo que a entregas de aviones de aerolínea se refiere.

Si bien Boeing tradicionalmente se jactaba de que lo que cuenta en este negocio es entregar aviones, y que las órdenes pueden ser desde buenas intenciones hasta simples fantasías para inflar la cartera, parece que la constante tendencia a la alta en los pedidos que ha recibido Airbus durante años no eran tan fantasiosos como creía la norteamericana, y finalmente incidieron en las entregas de forma tal que se cerró el 2018 con resultados ya muy apretados.

Boeing entregó 806 aviones mientras que Airbus le pisó los talones con 800, récords para ambas empresas, pero para la gigante de Chicago la diferencia de solo seis aparatos contra sus archirrival con casa en Toulouse no parece un margen muy cómodo y se puede decir que al fin ambos grupos están prácticamente a la par.
En este contexto, aunque Boeing aumentó el número de entregas 5.6 % con respecto al 2017, el aumento de Airbus fue más notable al incrementar su ritmo de entregas 11.4 %, poco más del doble que el porcentaje de incremento de su rival, y con esto logró achicar dramáticamente la brecha entre las dos firmas.

En cuanto a órdenes recibidas, Airbus Industrie aflojó el paso con 747 (¿número mágico para Boeing?), mientras que The Boeing Company se anotó bastantes más, exactamente 893, pero ya sabemos que, como ellos mismos dicen, lo que más cuenta es avión volando...

Contra lo que se propusieron ambas, Boeing se quedó un poquitín corta con su meta de entregar entre 810 y 815 aparatos durante el 2018, mientras Airbus cumplió apenitas dando un fuerte sprint, aprovechando que se hizo cargo del programa CSeries de Bombardier, al que rebautizaron A220.

Y justamente en el tema de las fusiones reside lo más relevante del año, pues Boeing hizo mucha rabieta por la inclusión del avión canadiense de 100 asientos en la cartera de Airbus, sumando sus airados reclamos contra Bombardier por el goce de supuestos subsidios ilegales a la larga lista de alegatos similares que ha sostenido por años en contra del consorcio europeo, el que por su parte se defendió como de costumbre, cual gato panza arriba y no quitó el dedo del renglón argumentando que Boeing también se ha beneficiado de una suerte de subsidio, a través de contratos militares del gobierno de Estados Unidos.

Y ante la sorpresa de la unión Airbus-Bombardier, Boeing deslumbró más sacándose un as de la manga para orquestar la jugada maestra de hacerse de la división comercial de Embraer, para contar así con una cartera tan amplia de productos como la de su competencia.

Históricamente "las dos grandes" parecían no interesarse en el mercado de los aviones "chicos", y su falta de interés por ese nicho dejó crecer bajo sus narices proyectos muy exitosos como el de Brasil, e incluso de modelos más pequeños que tuvieron gran demanda, como los turbohélices franco-italianos ATR o los de la propia Bombardier en Canadá, pero finalmente decidieron que ese mercado es muy apetitoso y pusieron manos a la obra para ir por un gran pedazo de ese rico pastel, y es que se ha revelado mucho más lucrativo y con mejor futuro el mercado de aviones de menor tamaño, mientras que la gama alta va en claro declive, por ejemplo en 2018 se entregaron solamente 18 aviones de gran porte (doce A380 y seis 747), contra 29 durante 2017 (quince A380 y catorce 747).

Por supuesto la gesta para conquistar a la bella Embraer y casarse con ella no ha sido fácil para Boeing, pues muchas fuerzas en Brasil se opusieron desde un principio a entregar a la niña de sus ojos al señorón gringo, pero el papá de la señorita, el mismísimo presidente brasileño Jair Bolsonaro, finalmente acaba de dar su venia al enlace y 80% del negocio de aviones comerciales de Embraer pasará a estar bajo el control de la familia Boeing, por unos módicos 4,200 millones de dólares.

Así las cosas me parece que las adquisiciones de Airbus y Boeing de los programas de aviones de aerolínea de Bombardier y Embraer son lo más sobresaliente de la industria aerospacial del año pasado y definirán en importante medida el futuro de este negocio, en el cual ya se dieron los pasos decisivos para crear los dos mayores conglomerados industriales jamás vistos, mismos que tratarán de arrebatarse el mercado mundial de las aerolíneas en una batalla muy pareja, donde no habrá cuartel pues parecen ya estar listos con las bayonetas caladas para lanzarse a la lucha por los más de 35 mil nuevos aviones comerciales que, según todos los pronósticos, se requerirán durante los próximos 20 años.

De antemano cada bando, como en toda guerra, se declara vencedor en cada escaramuza, por ejemplo Airbus se proclamó ya líder de entregas de aviones de pasillo sencillo, al haber completado durante el año pasado 626 aviones de la familia A320 contra los 580 ejemplares de su icónico competidor, el 737 norteamericano; mientras que Boeing por su parte, muy al estilo americano, resaltó que ganará más dinero que su rival con los resultados del 2018, con unos 28 mil millones de dólares por encima de lo que aseguró la europea.

Y creo que en esa predicción teórica de la mercadotecnia de que al final de toda carrera comercial quedarán por eliminación solo los dos contendientes más fuertes dominando todo el mercado, sin que quede claro cuál tiene un pedazo más grande del pastel, que tradicionalmente se ejemplificaba con "la guerra de las colas" entre Coca y Pepsi, ahora los mercadólogos ejemplificaran dicho fenómeno con la "guerra de los aviones" entre Airbus y Boeing.

Podemos esperar que en esta contienda ambas empresas succionarán como agujeros negros toda la materia en el universo de la industria aeroespacial que parezca ser negocio, y así como firmas muy sólidas de la talla de Eurocopter o CASA ya son Airbus Helicopter o Airbus Military, mientras que por su lado Boeing está poniendo los productos comerciales Embraer bajo su nombre como en algún momento lo hizo con los helicópteros y aviones de combate McDonnell Douglas, quizá antes de que nos demos cuenta nos encontraremos con que sea una verdadera rareza ver una aeronave que no lleve el apellido de Airbus o de Boeing...


Saludos

Héctor Dávila

 

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