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Con la opinión de Héctor Dávila

Hace ocho años, cuando se anunció el cierre de Mexicana, en medio de una grata partida de dominó hice con un muy querido amigo, piloto "senior" de esa icónica aerolínea, una apuesta muy guarra sobre el futuro de la empresa. Mi amigo, de esos que no veían ser parte de Mexicana como un simple empleo, sino como una pasión de vida, casi religiosa, apostaba a que la empresa volvería a volar; mientras que yo, más allá de tener acceso a información privilegiada, aposté lo contrario simplemente porque me tocaba ser el antagonista, pues sinceramente sentía mucho aprecio por esa línea aérea. Desde entonces cada vez que veo a mi amigo le pregunto si ya habrá pasado el tiempo suficiente para declararme el ganador, pues con el paso de los años se fue haciendo cada vez más débil el argumento que sostenía la posibilidad de que Mexicana pudiera revivir, y en una de esas mi querido amigo, que ya llegó a edad de retiro, había aceptado dar por perdida la apuesta, aunque aún no me ha pagado (perdón por quemarte "Mike"). Pero nada es seguro en esta vida y ante los recientes titulares que anuncian un optimista plan de los pilotos por volver del más allá a Mexicana, me pregunto de nuevo quién acabará siendo el que pague el envite...

Y es que resulta que trabajadores de Mexicana, liderados por la Delegación de esa empresa dentro de la Asociación Sindical de Pilotos Aviadores (ASPA), se alistan a presentar en enero próximo ante el Gobierno un plan muy optimista para buscar que la aerolínea pueda rescatarse. En su plan los pilotos básicamente quieren que se liquide bien a Mexicana, terminando con el Fideicomiso MRO 2100 que administra los activos que quedaron, principalmente los recursos producto de la venta de 9 aviones y 17 motores, para así vender todos los bienes remanentes de la empresa y luego buscar quién quiera comprar la marca para volverla a echar a volar.

Suena bonito, pero sin embargo insisto en que es una propuesta muy optimista, pues de entrada el presidente Andrés Manuel López Obrador declaró que no intervendrá en los litigios de Mexicana y que solamente garantizará trato justo para todas las partes, dejando entrever que su gobierno no pondrá recursos para rescatar a la compañía, ni perseguirá a sus muy odiados ex propietarios. Más importante, francamente no creo que las actuales condiciones de la industria aérea mexicana sean favorables para que alguien se aventure a invertir una fortuna en crear una nueva empresa con el viejo nombre de Mexicana y recontratar parte de su planta laboral.

Los ex empleados de Mexicana piensan que la marca tiene un gran valor, lo que quizá era muy cierto en aquellos tiempos en que, fuera de Aeroméxico y Mexicana (territorio ASPA), las demás aerolíneas tendían a ser "chafas" y las Taesas, Aerocalifornias, Saros, Aviacsas y similares se fueron ahogando solas en barriles llenos de administraciones incompetentes, flotas obsoletas, deficiencias técnicas y estrategias ineficaces, dejando descansar el prestigio de la aviación mexicana casi exclusivamente sobre el nombre de sus dos aerolíneas "bandera".

Pero hoy la realidad es muy distinta y empresas con nombres "nuevos" como VivaAerobus, Interjet y Volaris han podido establecerse con modelos eficientes y modernos que incluso han dejado competitivamente atrás en muchos aspectos a la propia Aeroméxico, lo que hace difícil ver un nicho donde pudiera encajar una nueva Mexicana, ¿cómo para competirle a quién?  ¿A a las mencionadas "nuevas" aerolíneas que ya están bien posicionadas y que aprovecharon al máximo todos estos años la ausencia de Mexicana? ¿O a su cuasi hermana, la también "aspista" Aeroméxico?

Además el actual entorno económico no es muy favorable, pues las aerolíneas nacionales están pasando por un momento bastante crítico que las está llevando a reorganizarse y revisar sus estrategias a futuro, incluyendo a Aeroméxico, que ante la impotencia de su otrora poderoso sindicato ya anunció el inminente despido de 45 pilotos (30 de ellos de Aeroméxico Connect), lo que nos puede dar más pistas de cómo andan las cosas.

Aún peor, dudo que se encuentre con facilidad a un empresario que se anime a poner el dinero para una aerolínea dentro del ecosistema aeronáutico mexicano amarrada a las condiciones de trabajo de ASPA y del sindicato de sobrecargos (ASSA), pues justamente las pretensiones de esos sindicatos han sido el "coco" para las líneas aéreas, lo que en las últimas y muy conflictivas revisiones contractuales laborales ha quedado bien evidenciado; recordemos cuando Andrés Conesa declaró que aceptar las demandas de los pilotos pondría en riesgo a todos los empleados de Aeroméxico, o cuando Germán Efromovich amenazó con detener su millonaria inversión en Aeromar si los sindicatos no cambiaban su postura.

ASPA fue un importante engrane de la maquinaria que desarrolló la aviación comercial mexicana, un actor destacado en muchos asuntos relevantes e impulsores del progreso, particularmente en seguridad aérea, pero también debe reconocerse que en tiempos recientes se ha debilitado mucho, porque su agresividad sindical ya pasó de moda y parece que sus métodos ya no le hacen nada de gracia a las empresarios, lo que igual aplica para ASSA, por lo que me parece que es urgente que estos sindicatos se re inventen, si es que de verdad quieren encontrar inversionistas dispuestos a arriesgar sus capitales con ellos.

Como se puede ver, apenas por encimita, son muchos los retos a superar para lograr las condiciones favorables para reactivar a la querida Mexicana de Aviación, simplemente liquidar correctamente a la compañía quebrada está bastante enredado, por ejemplo en su empresa de servicios Mexicana MRO está aún pendiente de resolverse un escándalo de supuestos malos manejos y desvíos millonarios, que tiene a sus administradores y auditores enfrascados en una disputa muy penosa.

No soy pesimista, de verdad me gustaría ver una empresa de la calidad de Mexicana volver a surcar los cielos, pero de nada sirve tener alas si no se tienen pies, y la realidad se impone con condiciones muy difíciles para que un proyecto así se concrete, pero quién sabe, quizá los milagros existen, así que con respecto al pendiente con mi querido amigo "Mike", parece que la moneda sigue en el aire, y a lo mejor un buen día de éstos seré yo el que tenga que pagar esa cochina apuesta...

 

Saludos

Héctor Dávila

 

Foto: Boeing

MEXICANA

 

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