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Con la opinión de Héctor Dávila

El pasado 24 de noviembre el general Salvador Cienfuegos inauguró las instalaciones de la Industria Militar en Puebla, de las que se dijo eran "sus primeras dos etapas".
Con la apresurada ceremonia, a tan solo una semana del cambio de Gobierno, se notó la intención de presumir el logro de un proyecto que en realidad aún está inconcluso y tratar de aparentar que las metas sexenales en materia de Defensa se están cumpliendo a cabalidad, pero obviamente las fallas se dejaron fuera del discurso.

Dicen que al titular de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) ya no le cae en gracia la aviación, porque en asuntos aeronáuticos es donde su Administración deja los mayores incumplimientos y desaciertos, pese a que dio más recursos que nunca a la llamada "quinta arma" y apoyó todas las iniciativas de sus amigos aviadores, desde festejar un dudoso centenario de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) hasta impulsar la muy aventurada idea de construir aviones. Sin embargo, la FAM durante toda su gestión le pagó con muchos dolores de cabeza, para empezar con la bien sabida escalada en accidentes, algunos espectaculares y otros tremendamente trágicos, dejando más de 40 muertos y 2 mil millones de pesos en pérdidas materiales, pero además no se cumplió el importantísimo objetivo de al menos duplicar la cobertura radar del espacio aéreo nacional, donde no se tuvo ningún avance, y lo que es peor, tampoco se cumplió con el volumen de operaciones aéreas de vigilancia prometidas, con el vergonzoso agravante de que en los informes se sumaron las horas voladas de transporte y entrenamiento a las de vigilancia, lo que más que un error garrafal parece un muy burdo intento por maquillar la cifra final, pero que de cualquier forma es una burla inaceptable para la Sociedad que le ha brindado a la institución castrense toda su confianza. ¿O qué? ¿Pensaban que nadie leería ni analizaría sus reportes?

Pero la cosa no acaba ahí, otro escándalo relacionado con los incumplimientos de los planes aeronáuticos de la SEDENA fue el del Proyecto Azteca-1, consistente en el desarrollo de un avión ligero de entrenamiento, que según parece al final molestó mucho al Secretario de Defensa, pues él mismo "se quemó" prometiendo que para el desfile militar del pasado 16 de septiembre volaría el primer ejemplar, pero la ausencia del avioncito lo hizo quedar muy mal públicamente, al grado que hasta se vincula este asunto al follón del supuesto despido del anterior Comandante de la FAM.

El proyecto Azteca se presumió con bombos y platillos a principios de la Administración y se prometió que para este año estarían volando tres prototipos y que para el próximo la Industria Militar iniciaría su producción en serie, justamente en las nuevas instalaciones de Puebla, para así en el 2020 tener ya fabricados nada menos que 35 ejemplares del avión, pero realmente no se hizo nada más allá de una maqueta muy sencilla de madera basada en el proyecto civil de la empresa Horizontec de Querétaro. El fracaso no sería tan grave si no fuera porque también implica muchos engaños, simplemente es muy vergonzoso que los militares compren ideas y proyectos civiles, se apropien de ellos simulando un desarrollo tecnológico propio, gasten importantes recursos, prometan avances y resulte que no existe nada tangible.

Pero yendo más a fondo, creo que en principio la SEDENA no debe construir aviones, esa no es su función y casi ninguna fuerza militar del mundo lo hace con éxito; las fuerzas armadas participan en el desarrollo de tecnología aeronáutica estableciendo requerimientos y colaborando en experimentación, pero el concepto de una fábrica de aviones administrada por militares, salvo alguna que otra muy honrosa excepción, está totalmente obsoleto e inoperante en el sigo XXI. El Gobierno debe apoyar e impulsar el desarrollo de la industria aeroespacial, si, pero la Fuerza Aérea debe dedicarse a lo suyo, que es garantizar la defensa exterior y contribuir a la seguridad interior, especialmente cuando en estos rubros hay tanto por hacer. Me parece obvio que los militares deben concentrar sus esfuerzos y recursos en lograr ser más competentes y si quieren serlo a nivel mundial hay que voltear a ver cómo lo hacen los mejores: ¿acaso la Royal Air Force, la USAF o el Armée de l'air fabrican sus propios aviones?

Pero pese a lo expuesto y al descalabro del Azteca-1, la obsesión de los mandos militares por querer presumir capacidades que no se tienen los ha llevado a cosas tan absurdas como decir que tienen planes de construir en México el avión argentino Pampa, algo que me parece descabellado pues el Pampa III es un proyecto actualmente en gran medida fracasado, acusado de desvíos de recursos, del que con muchas penurias apenas completaron tres ejemplares para la Fuerza Aérea Argentina y cuya ineficiente planta es apodada irónicamente "la fábrica que no fabrica", además de que se trata de un tipo de avión que básicamente perdió en Estados Unidos el "concurso del siglo" para la selección de un entrenador moderno, y lo perdió justamente contra el Pilatus/Beechcraft T-6 Texan II, del que la FAM ya compró 62 ejemplares gastando casi 10 mil millones de pesos, así que ¿para qué caramba querríamos el Pampa? Y en todo caso ¿es la mediocre fábrica de aviones argentina el modelo que se quiere seguir?

Es que si de verdad se necesitara conseguir transferencia de tecnología en el extranjero, pues sería mejor asociarse con los más exitosos del ramo ¿no? y con quienes además la SEDENA ya ha realizado tratos millonarios en el pasado, como Airbus, Beechcraft, Grob, Embraer o Pilatus, en vez de con una empresa prácticamente quebrada como la argentina. Quizá por eso Antonio Beltramone, Presidente de la Fábrica Argentina de Aviones (FADEA) "Brigadier San Martín", parece que no le dio mucha importancia al tema y, según medios argentinos como la revista Alcatraz, dejó plantado hace un par de meses al general Rodolfo Rodríguez de la FAM.

Tanta necedad por pretender fabricar un avión incluso llevó a nuestros genios militares a pensar en sacarse la espina con un "bomberazo" consistente en reconstruir los viejos entrenadores F.33C Bonanza, aprovechando que Beechcraft tiene una importante planta de fabricación de componentes de aviones en México, pero eso me parece que sería más parecido a lo que se conoce en el medio como hacer un "overhaull", o un ensamble bajo licencia, y no propiamente una fabricación en sí. También están empeñados en desarrollar una aeronave no tripulada de adiestramiento. Pero insisto: ¿Por qué tanto afán en derrochar tiempo y dinero en intentar construir aviones, que lo peor es que realmente no hacen falta?

Estos bandazos francamente no me sorprenden, pues aunque la Industria Militar mexicana ha tenido algunos éxitos notables, incómodamente ha dado pie a varios escándalos de alcance mundial; ahí está el caso del problemático desarrollo y producción de los fusiles nacionales FX-05 Xiuhcoatl, los que se vieron envueltos en una controversia por supuesta invasión de patentes con la empresa alemana Heckler & Koch, y aunque la SEDENA negó basarse en el fusil alemán y demostró que sus mecanismos tienen diferencias, basta mirarlo para notar un extraordinario parecido exterior con el HK G36, lo que lleva a pensar ¿por qué diablos no lo hicieron con una apariencia totalmente diferente y así evitar problemas y críticas? A marchas forzadas se está completando la producción de más de 120 mil ejemplares de este fusil de asalto, el que he tenido en mis manos, disparado y del que he escuchado muchos comentarios negativos de soldados que lo usan, destacando las fallas que ha presentado durante su producción, especialmente sobre la calidad de los materiales y la confiabilidad de los cargadores.
Más grave fue el caso de las pistolas moleculares GT-200, que dizque detectaban drogas y explosivos y en las que la SEDENA gastó 200 millones de pesos, pese a que todos los expertos, incluidos científicos de la UNAM, advirtieron que no era posible que funcionaran y los problemas que traería su uso en temas de respeto a los Derechos Humanos. El creador de este dispositivo, Gary Bolton, terminó en la cárcel por fraude y por desprestigiar a la industria británica, y dejando de paso a la industria militar mexicana en vergüenza por su pobre visión en temas de tecnología.
Otro penoso ejemplo fue cuando se artillaron los primeros helicópteros rusos de la FAM y sus ametralladoras calibre 0.50" se encasquillaban continuamente, lo que se solucionó usando cartuchos de producción comercial en vez de los fabricados por el Ejército. Con estos y otros antecedentes no me extraña que no pudieran concretar el proyecto Azteca-1...

Creo que las fuerzas armadas mexicanas, muy en particular la FAM, tienen que ocuparse en su misión principal, la cual no han cumplido plenamente y dejar de distraerse y dilapidar recursos en proyectos aeronáuticos que no conducen a a nada. Al caso el equipo del Presidente Electo elaboró un documento denominado Plan Militar de Defensa Nacional Conjunto, en el que se evidencian graves fallas estructurales en la FAM y se concluye que es necesario evaluarla y reorganizarla, destacando la carencia de personal suficiente para cubrir sus necesidades, que solamente puede cumplir misiones de forma muy parcial, y que en caso de emergencia nada más sería capaz de sostener dos días de fuego en combate. También se señala la baja capacidad de desarrollo tecnológico que existe, pues la cantidad de ingenieros en aeronáutica con que cuenta es "muy limitada".

He insistido mucho en eso de "zapatero a tus zapatos" y que si bien como mencioné el Gobierno debe desarrollar fórmulas para impulsar la industria aeronáutica, las fuerzas armadas tienen una misión a cuestas de tremenda importancia, que obligaba a que concentren todos sus talentos en cumplirla, lo que en los tiempos que se avizoran será más difícil, pues el Gobierno entrante ha planteado importantes recortes presupuestarios, que podemos anticipar que impondrán fuertes restricciones para que la FAM logre niveles de operatividad aceptables, pues no habrá recursos suficientes para el mantenimiento y las refacciones que requerirá toda su flota.

Mi opinión no es al vapor, desde que escribí el libro "Alas Mexicanas, Historia de las Construcciones Aeronáuticas Nacionales", único sobre el tema y que la UNAM me hizo el favor de publicar en 1998, he estudiado y recopilado mucha información sobre el sinuoso camino que se ha recorrido en México intentándose establecer fábricas de aviones, y si bien parece que pudiera ser buena idea querer emular épocas lejanas de fugaz éxito, las condiciones de nuestros tiempos no son favorables para que la SEDENA retome ese camino. Los últimos fracasos lo comprueban...

 

Saludos

 

Héctor Dávila

 

 

AztecaJaJa

 

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