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Con la opinión de Héctor Dávila

En la tradicional ceremonia del "Grito de Independencia" destacó la escolta de bandera integrada completamente por personal femenino del Colegio del Aire de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), un bonito detalle, que más allá de simbolizar el innegable avance en materia de equidad de género en las fuerzas armadas mexicanas, me invita a reflexionar sobre la coyuntura actual que vive la FAM, que al tiempo que cierra el sexenio fracasando en el cumplimiento de su misión primordial de proteger el espacio aéreo y con uno de los peores niveles de seguridad operacional en su historia, se le presenta la gran oportunidad de un cambio que la libere de su mayor karma: el de ser, en casi todos los sentidos, un sumiso Cuerpo Aéreo del Ejército.

Durante este sexenio se destinó más dinero que nunca a la aviación militar, y sin embargo, por la falta de una doctrina moderna sobre el uso del Poder Aéreo en la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), agravada por la carencia de un verdadero plan de modernización y desarrollo de la FAM, dichos recursos se destinaron a la compra de más de 140 aeronaves nuevas que, si bien no son malas máquinas, solamente llegaron para cubrir cuadros sin el respaldo de una estrategia que realmente contribuya a que el costo-beneficio de lo invertido en la aviación militar mexicana sea completamente satisfactorio y garantice el cumplimiento de sus principales misiones.

Ya he demostrado en otras ocasiones con datos duros que la cantidad de aviones de entrenamiento que se adquirieron (25 Grob y 62 Texan II nuevos), más los que ya se tenían (unos 60 Cessnas y Pilatus que siguen en servicio) da una flota totalmente desproporcionada a las necesidades reales de la FAM, comparativamente con cualquier otra fuerza aérea del mundo. Además de que las horas de vuelo de adiestramiento por piloto se han mantenido en un muy bajo promedio de 6:30 al mes.
Pero el mayor fracaso del Programa Sectorial 2013-2018 de la SEDENA reside en el incumplimiento del compromiso de lograr la cobertura de radar de al menos el 72% del territorio nacional, meta en la que no se obtuvo ningún avance (seguimos con el 32% de principios de sexenio), lo que sumado a la falta total de aviones interceptores modernos y de sistemas antiaéreos, nos deja con un espacio aéreo casi totalmente indefenso.

Y aunque México no tenga enemigos externos, la seguridad interior está muy comprometida por el narcotráfico, que usa aeronaves y tecnologías cada vez más sofisticadas para moverse a sus anchas por el espacio aéreo nacional. Por si fuera poco, desde que se desarticularon los Servicios Aéreos de la Procuraduría General de la República (PGR) y se pasó la responsabilidad de la erradicación de plantíos ilegales a la FAM, las cantidades de hectáreas fumigadas cayeron estrepitosamente, y es que la FAM cuenta con apenas alrededor de unos catorce helicópteros equipados especialmente para esta misión, lo que es de 6 a 8 veces menos de lo que en su momento la PGR disponía para tales tareas. Los amantes de las teorías de conspiración seguramente pensarían que esta incapacidad para detener a los narcos es deliberada, pues según ellos son los criminales quienes realmente manejan el gobierno ¿no?

Así las cosas, resulta incoherente la adquisición de tantos aviones turbohélices de entrenamiento y aunque la FAM justifica su uso atribuyéndoles una capacidad secundaria "de combate", estos no están realmente concebidos ni autorizados por sus fabricantes para ser utilizados como aparatos "contra-insurgencia", o COIN, que es poco menos que ataque ligero a tierra, además que en el contexto mundial actual es hasta políticamente incorrecto (e incluso obsoleto) usar el término COIN. Actualmente para las misiones de ataque contra guerrillas lo efectivo son sofisticadas armas teleguiadas, incluso disparadas desde drones, de precisión casi quirúrgica, muy eficaces y que prácticamente no causan daños colaterales, y no pequeños entrenadores rociando balas con un par de ametralladoras y cohetes no guiados.

Pero no son las aeronaves las que están saliendo malas. La doctrina y filosofía con la que se desenvuelve la FAM es lo que no está funcionando, por ejemplo estos mismos Beechcraft T-6 Texan II, en versiones incluso mucho más económicas, son usados por la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) y por la Real Fuerza Aérea Canadiense y la escuela de pilotos de la OTAN con gran éxito. La USAF opera 445 de estos aviones, los que han sobrepasado 2.3 millones de horas de vuelo perdiendo tan sólo 6 aparatos en accidentes, es decir, la USAF pierde un avión de este tipo aproximadamente cada 400,000 horas de vuelo, mientras que los pilotos mexicanos antes de cumplir las 12 mil horas de vuelo con sus Texan ya habían tenido cinco accidentes involucrando 7 aeronaves (la norma internacional considera cada aeronave dañada como un accidente, aunque varias se dañen en un solo suceso), o sea que en la FAM se accidenta un Texan aproximadamente cada 1,700 horas de vuelo, lo que invariablemente nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué la FAM, usando el mismo equipo, tiene un índice de accidentes de 160 a 250 veces mayor que otras fuerzas aéreas?

Creo que la FAM tiene que replantearse sus cánones y fundamentos, desde el seno de la propia Escuela Militar de Aviación (EMA), pues su programa de estudios es muy largo y tristemente no está dando los resultados óptimos, especialmente ante la escasez de pilotos que se está viviendo. Nuevamente hay que compararnos con los mejores: la USAF forma sus pilotos iniciando con 25 horas de monomotor Diamond, luego vuelan unas 90 horas de Texan II para después pasar a jets multimotores, supersónicos o helicópteros, en un proceso que no toma más de año y medio y cuyos pilotos egresan con unas 225 horas totales y ya habiendo volado jets de alto desempeño o helicópteros. Este sistema es prácticamente el mismo que usan Canadá y la escuela de vuelo de la OTAN.
Mientas tanto en México un piloto tiene que ir al Colegio del Aire durante 4 largos años y sale con unas 250 horas de vuelo en Cessna 182, Grob y Pilatus PC-7, para entonces apenas empezar a volar el T-6C Texan II en la Escuela de Aplicación Aerotáctica, por lo que el proceso en México para formar un piloto de transporte o de helicóptero es demasiado tardado y muy caro, algo impráctico en el contexto mundial y especialmente ante las particulares necesidades y condiciones económicas de México. Otra vez haciendo una odiosa comparación, en la FAM formar un piloto de helicóptero toma por lo menos 5 años, mientras que el Ejército de Estados Unidos (US Army) prepara sus pilotos de helicóptero con un programa de tan solo 9 meses de duración, que incluye 149 horas de vuelo y 30 de simulador, mismos que al graduarse pasan a operar equipos muy parecidos a los de la FAM (como los MD-530 y los Blackhawk) pero, nuevamente lo digo con tristeza, con índices de seguridad muchísimo más altos.

A la luz de todo lo que he expuesto, la gran pregunta es entonces: ¿Cuál es la razón de tantas deficiencias en la FAM?
Pues creo que la respuesta es simplemente que la FAM no es una fuerza independiente como debería ser, pues está atada a los designios de militares de otras Armas y Servicios que no le han permitido desarrollar a plenitud los talentos de sus integrantes. La FAM aún funciona como un brazo aéreo del Ejército, lo que no le ha permitido decidir sus prioridades, por eso no hay defensa aérea y apenas cuenta con un par de obsoletos F-5 cuya única hazaña es poder salir a dar un ruidoso "show" en los desfiles (habían prometido que volarían los únicos tres que están operativos, pero ya ni eso, pues en el pasado desfile solamente vi dos).

Creo que la independencia de la Fuerza Aérea Mexicana es la única opción para que sus miembros realmente puedan desarrollar esquemas de operación modernos, erradicar la premisa arcaica de que el vuelo militar es inevitablemente peligroso, reformar el programa de formación de pilotos y técnicos adecuándolo a las realidades de un país como México y optimizar los recursos para cumplir cabalmente con sus misiones primordiales.

El cómo ha sido manejada la FAM es un ejemplo de despilfarro e ineficacia horrible, en particular la forma con que se adquieren y mantienen algunas de sus aeronaves, como muestra basta el caso de los cuatro transportes C-27J Spartan, que costaron 160 millones dólares hace seis años, que para el 2017 apenas habían superado 2,800 horas de vuelo y de los que ya solo vuela uno, dos están en precarias condiciones y el otro de plano ya lo están canibalizando, algo verdaderamente reprochable. Cada vez que veo el enorme helicóptero Mi-26 que está abandonado en la plataforma de Santa Lucía (según que de museo, el cual como muchas otras costosas aeronaves casi ni se usó), se me figura un monstruoso monumento a la incompetencia, deberían ya darlo al kilo...

Y aunque parezca increíble todavía hay planes de gastar más en lo mismo, como en otros 30 T-6C+ Texan II y más cosas que realmente no se necesitan, incluso anunciaron la posibilidad de comprarle a los Argentinos el Pampa y fabricarlo aquí, algo verdaderamente hilarante: ¿Cómo para qué caramba queremos un avión que es un fracaso de ventas y que además perdió el contrato de la USAF ante un modelo (el T-6 Texan II) en el que ya hemos invertido más de 500 millones de dólares? Si la SEDENA ni siquiera pudo cumplir con el llamado proyecto "Azteca", un avión muy sencillo (otro entrenador para variar) dizque desarrollado por la Inustria Militar y que en realidad no ha pasado de ser una maqueta que se basa en un conocido proyecto civil de una empresa de Querétaro, y al que me quedé esperando para verlo volar el pasado 16 de septiembre, pues se la pasaron prometiendo por años que haría su gran debut en los cielos durante el pasado desfile militar conmemorativo de las fiestas patrias.

Todos los desaciertos en la modernización de la FAM, como dije, creo que en gran medida tienen que ver con su falta de independencia, y es aquí donde los aviadores militares están ante su más grande oportunidad, pues ha trascendido en los medios que legisladores de Morena, el partido del Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, tienen en su agenda proponer importantes reformas a las fuerzas armadas, entre ellas unificarlas en una sola Secretaría bajo el mando de un civil y conformar un Estado Mayor Conjunto con las Fuerzas de tierra, mar y aire a un mismo nivel. Esto puede significar la posibilidad, por fin, que de verdad tengamos en Mexico una Fuerza Aérea a la par del Ejército y la Marina.

Claro que esta iniciativa tendrá fuerte resistencia de parte de los militares que no quieren soltar el poder (ahora resulta, según ellos, que el resto del mundo está mal y que los civiles no deben encabezar los Ministerios de Defensa) pero es la oportunidad para que se cabildee y se pueda buscar apoyo para estas posibles reformas, al menos en lo referente a la autonomía de la FAM. Algunos podrán pensar que a los militares  de alto rango no les interesaría participar directamente en un proyecto así por muchas razones, pero si hemos visto a generales, coroneles y mayores muy activos promoviendo negocios y vendiendo ferias, monedas y hasta relojes conmemorativos, así como involucrados en otras muchas actividades, algunas de ellas que podrían hasta tacharse incómodamente de "conflicto de interés" al interactuar muy de cerca con los proveedores de la industria aeronáutica, por qué no canalizar parte de esa gran iniciativa que han demostrado tener hacia promover un proyecto que realmente sería muy bueno para la Institución. Sin embargo, es importante señalar que indiscutiblemente serán los civiles en el Poder Legislativo los que tendrán en sus manos la responsabilidad de impulsar tal cambio, y tal vez sería bueno en este tema, como se está poniendo de moda, que se efectuara una consulta popular.

Aunque hay manzanas podridas en la canasta, con militares que en vez de servir a la Patria se han servido de ella, la inmensa mayoría de los integrantes de la Fuerza Aérea Mexicana son verdaderos patriotas, honorables y con una irreductible vocación aeronáutica y de servicio, que merecen la oportunidad de desarrollar al máximo sus talentos y con ello consolidar la Institución que México realmente necesita para salvaguardar su espacio aéreo.

Hay la esperanza de que el nuevo gobierno se preocupe por darle a al fin a la FAM el lugar que desde hace mucho merece, lo que pienso que sería fabuloso. Mientras tanto estoy seguro que todo el personal de la aviación militar mexicana seguirá firme y atento a la dirección de la SEDENA, aún cuando creamos que ésta última carece de mentalidad aérea, pues la que ha sido y seguirá siendo una de las cualidades más importantes de nuestros soldados del aire, además del Honor y el Valor, es la Lealtad...


Saludos


Héctor Dávila.

 

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