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Con la opinión de Héctor Dávila

Winston Churchill decía que en las únicas estadísticas en que creía eran las que él mismo manipulaba. En las últimas dos semanas han salido diversos grupos, incluidos funcionarios, empresarios, políticos y representantes de trabajadores de la industria aérea, que parecen haberse aliado para abogar con gran enjundia a favor de continuar a toda costa la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), y han defendido su postura esgrimiendo cifras, datos y estadísticas francamente muy exageradas.

Ser precisos, especialmente en el medio aeronáutico es muy importante, y defender un punto tratando de generar miedo no creo que sea una práctica ética. Se ha dicho por ejemplo, que si se cancelara el NAIM significaría la pérdida de 70 mil empleos directos en la industria aérea. Francamente este dato, repetido una y otra vez en diferentes medios y por diferentes actores, es imposible.

Hoy día entre todas las aerolíneas mexicanas (AeroMéxico, Aeromar, Interjet, TAR, VivaAerobus y Volaris) generan en conjunto casi 26,000 empleos, con los que se atiende a todo el país, mientras que el propio Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) tiene 2,500 empleados directos, pero afirma que con todo lo relacionado dentro de él se da empleo a alrededor de 30,000 personas, y supuestamente de manera indirecta a unas 15 mil más, con los que se atendieron 44.7 millones de pasajeros durante el último año.

De la manera más optimista, cuando el NAIM opere los 50 millones de pasajeros que como mínimo deberá atender anualmente, no veo cómo podrían generarse más de allá de unos cinco mil nuevos empleos directos adicionales a los que ya existen, así que de cancelarse no podrían de ninguna manera desaparecer 70 mil empleos. Para ser más claro, no es el aeropuerto el que generará los empleos para el personal aeronáutico especializado, lo que los generará es el crecimiento de la aviación y ese crecimiento, con o sin nuevo aeropuerto, mantiene ya un servicio capaz de atender 45 millones de pasajeros en el AICM y más de 80 millones a nivel nacional.

Si no hubiera NAIM la demanda de transporte aéreo de todas formas no se detendría y tendría que atenderse con otras opciones; insisto que es la aviación la que crece y la expansión de la infraestructura es consecuencia de eso. Claro, sería ideal contar con un nuevo aeropuerto en el Valle de México preparado para ir recibiendo este crecimiento  paulatino y no, como nos han acostumbrado, ir parchando y expandiendo un aeropuerto saturado durante tantos años.

También se repite una y otra vez que la construcción en sí del NAIM generará 450 mil empleos en la industria de la construcción, cifra que tampoco puedo entender de dónde sale, y me parece muy exagerada, simplemente significa que casi uno de cada 45 habitantes del zona metropolitana del Valle de México trabajará construyendo el aeropuerto, o la mitad de la población de Toluca, o el doble de la de Pachuca; simplemente no lo creo.

Estos datos inflados y esgrimidos a favor del NAIM son parte del pánico colectivo que han creado las amenaza del candidato a la presidencia de México Manuel López Obrador (AMLO), que sostiene que la obra es un gran desfalco y que de ganar la elección la cancelará, proponiendo como ya sabemos, habilitar la Base Aérea Militar de Santa Lucía como aeropuerto complementario al AICM, erogando sólo un 25% de lo que  se pretende gastar en el NAIM.

Tanto miedo le está dando el "Peje" al gobierno actual que hasta el Comandante de la Fuerza Aérea Mexicana, según se dice por órdenes del mismísimo Presidente Peña Nieto, salió a dar declaraciones negando que el equipo de López Obrador haya tenido alguna facilidad o hecho solicitud alguna para entrar a Santa Lucia y ver cómo la pueden convertir en aeropuerto civil, cosa que llama mucho la atención, pues en otros casos de gran interés público que les compete, como el terrible accidente en Oaxaca del helicóptero Black Hawk en febrero pasado, los mandos de la FAM han mantenido total silencio.

El gran costo del NAIM y las sospechas que despierta su desarrollo, sobre todo por la enorme cantidad de contratos asignados de forma directa, son un estandarte que AMLO ha sabido manejar muy bien a su favor, y en especial adquiere fuerza cuando todos los que de una una otra manera tienen claros intereses directos en la construcción del NAIM se le avientan a la yugular para defenderlo ferozmente.

Esta contienda tiene muy nerviosos a los inversionistas, tanto que en los últimos meses los bonos del fideicomiso MEXCAT, que busca crear ganancias con los impuestos generados por el AICM y el NAIM, han caído casi 12% y uno de los principales argumentos en contra de cancelar el aeropuerto es justamente el impacto que tendría en la credibilidad de México como destino confiable de inversiones.

Si se cumpliera la peor pesadilla de los dirigentes y contratistas del NAIM y López Obrador se erige Presidente, y honra su promesa de cancelar el aeropuerto, es claro que económicamente habría muchas consecuencias, pero ¿qué pasaría a nivel aeronáutico?
Francamente pienso que la opción de usar Santa Lucía junto con el actual AICM podría funcionar como parte de un sistema metropolitano de aeropuertos (siempre y cuando se resolvieran aspectos técnicos de navegación aérea muy delicados), pero sería un paliativo que serviría por un periodo de tiempo bastante limitado y eventualmente, quizá en un sexenio más, se tendría que continuar con la construcción del NAIM.

Existe en los alrededores del Valle de México mucha infraestructura desaprovechada, la que empleada con inteligencia y voluntad política, requiriendo inversiones muy bajas para mejorar su conectividad con la Ciudad en proporción a lo que se quiere gastar para la conectividad del NAIM, podría funcionar para atender el crecimiento del sector aéreo por unos años; los aeropuertos de Toluca, Puebla y Cuernavaca debían formar un Sistema Metropolitano de Aeropuertos que ayudarían a aliviar la saturación del AICM, lo que desde hace años se había prometido, pero la Secretaria de Comunicaciones y Transportes decidió no apoyar este proyecto y por consecuencia hoy las terminales comerciales de esos aeropuertos son prácticamente pueblos fantasma, que parecen monumentos al derroche de los millones gastados en ellos sin que tengan ni una pequeña parte de la utilización para la que fueron construidos.

La razón del gobierno para abandonar la excelente idea del Sistema Metropolitano de Aeropuertos es simple, tenían que hacer más notoria y crítica la saturación del AICM, para así posicionar mejor la costosa construcción del NAIM como la única y apremiante opción existente para satisfacer la mitad de la demanda de transporte aéreo del país. Pienso que haber desaprovechado la existencia de estos aeropuertos, ubicados tan cerca de la gran ciudad, ha sido un verdadero crimen.

Pero la guerrita de "AMLO vs el resto del mundo" por el control del aeropuerto parece tener una posible salida pacífica, al surgir la idea de su Concesión a un grupo privado y así evitar que se invierta más dinero público en el proyecto.  El propio Federico Patiño, director del Grupo Aeroportuario que controla la obra del NAIM, avaló la idea y la consideró viable, y dicen que nada menos que Carlos Slim ya estaría afilando cuchillos para ser el mero ganón, pero de todas maneras AMLO, fiel a su estilo, exigió que la concesión sea licitada de forma inmediata y no cuando se concluya la obra, o continuará con su plan de cancelarla. Sin duda el tema seguirá siendo favorito en los titulares.

Entre las dos posturas, hemos visto toda clase de argumentos intrigantes: que si el NAIM se va a hundir, que será un desastre ecológico, un barril sin fondo de corrupción, que no se va a concluir a tiempo, que causará inundaciones en la Ciudad y por supuesto todos los alegatos al contrario, incluyendo que la propuesta de Santa Lucía es, en términos aeronáuticos, totalmente inviable...

Nunca en la historia de México un personaje político había movido tanto a la opinión publica alrededor de un proyecto en marcha y de tal magnitud, y sobre todo considerando qué, como dicen, "esto no se acaba hasta que se acaba" y el polémico Andrés Manuel, por más arriba que encabece las encuestas, no ha ganado aún las elecciones. Impresiona que sus dichos generen tanta preocupación entre los involucrado en el proyecto del NAIM, llevando a todos los bandos a la difusión de información muy manipulada que me hace pensar en lo triste que es, que en todo este asunto, como en la guerra, la primera víctima sea la verdad...

Saludos

Héctor Dávila

Editorial

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