1123

Con la opinión de Héctor Dávila

Me pregunto si Andrés Manuel López Obrador de verdad cuenta con un asesor en materia de aviación, por que si lo tiene, una de dos: o es un inepto que debe correr inmediatamente, o de plano no le hace caso y entonces el pobre asesor debe renunciar antes de seguir haciendo el ridículo.

Los seguidores de AMLO me dirán que las ocurrencias aeronáuticas de su candidato presidencial son brillantes movimientos para jalar el reflector y acaparar los titulares, y que el contenido y profundidad de sus opiniones, y acciones, no son tan importantes, pero en aviación la precisión y el respeto a las realidades técnicas son vitales, aunque el público general pueda confundirse, los aspectos de tecnología usados vagamente pueden romper fácilmente la credibilidad de una propuesta.

Ya el tema del nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) se ha convertido en una tremenda guerra de todos contra uno; organizaciones acreditadas en la industria aeronáutica, como los Colegio de Pilotos a Aviadores de México, de Ingenieros Mexicanos en Aeronáutica y el de Controladores de Tránsito Aéreo, además de los sindicatos de trabajadores del ramo, se han sumado a las voces empresariales que unánimemente proclaman que cancelar la obra de Texcoco es por todos lados improcedente; mientras tanto Eduardo Tricio y Andrés Conesa, los "big chiefs" de AeroMexico, prácticamente nuestra aerolínea bandera, distribuyeron entre sus miles de empleados un documento defendiendo a capa y espada la importancia del NAIM para sostener los planes futuros de la empresa.

Inusual también fue que el hombre más rico del país (adivinaron, Carlos Slim), abandonara su postura habitual de hablar poco en público y se aventó una larguísima conferencia para explicar con todo y gráficos, cómo por donde se vea sería trágico el cancelar la súper obra, y hasta el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), que en principio como que le seguía la corriente al candidato de Morena, acabó negándose a realizar las mesas de análisis que habían acordado para revisar el proyecto, acusándolo de intolerante y no saber escuchar, y eso que el CCE parecía ser su aliado.

Bueno, en resumen a AMLO lo han apaleado todas las opiniones respetables sobre este tema, tanto que ya su representante, el ingeniero Alfonso Romo, se apuró a declarar que se le encargó informar que está dispuesto a continuar con el NAIM con un muy a su estilo "pa´delante", y que ya se restablecieron relaciones con Juan Pablo Castañón, presidente del CCE.

Es obvio que todo este frente monolítico en contra de la cancelación del NAIM existe porque AMLO es hoy, sin duda y por amplio margen, el líder en las encuestas para llegar a ganar las elecciones presidenciales, pero la gran pregunta, y de donde nace la preocupación por la aparente falta de buenos asesores aeronáuticos que padece, es: ¿por qué AMLO no plantea bien la problemática del aeropuerto?
Proponer revisar el proyecto para dejar en claro su viabilidad y sobre todo para dejar fuera toda duda sobre los buenos o malos manejos de los recursos y la solvencia de los proveedores es una propuesta que creo que cuenta con toda la simpatía, pero querer cancelarlo despreciando el trabajo de tantos años por parte de tantas instituciones y expertos, deshonrando al mismo tiempo tantos contratos y compromisos, ha sido francamente una locura, que estoy seguro que ya le está restando puntos al candidato justo con el tipo de gente con la que más necesita aumentar su popularidad.

Toda esta guerrita sigue aún ardiendo cuando le dio al señor López Obrador por presumir que rentó una "modesta avioneta" de más de 50 años de antigüedad durante una de sus giras, pero se le "volteó el chirrión por el palito", pues en vez de quedar como austero y consiente republicano quedó como tonto incongruente, de entrada porque lo transaron con la chuecura de rentarle un "chafísima" Cessna bimotor matrícula XB, que en este medio sabemos muy bien que es una práctica ilegal, ejemplo de uno de los peores males de nuestra aviación general, donde es común que aviones sin permiso de taxi aéreo e incluso con matrícula extranjera se renten a diestra y siniestra, violando las leyes prácticamente bajo las narices de las autoridades, que no hacen nada muchas veces por lo "pesado" de los personajes habitualmente involucrados en el uso y promoción de estos servicios.

Sin embargo AMLO no tiene excusa y es inaceptable que trate de justificarse diciendo que no sabía de la ilegalidad del vuelo: ¿Quiere ser Presidente de México y decidir sobre la obra de infraestructura más importante de la historia de la aviación nacional y no sabe ni en qué avión se sube, su estatus legal y lo que implica? Insisto, o no tiene asesor de aviación o si lo tiene es un verdadero inepto, cualquiera de las dos cosas es una desgracia. Otra vez AMLO pierde credibilidad ante temas que podría aprovechar.

Aquí mismo he resaltado que a todas luces existe un excesivo derroche del Poder Ejecutivo y de algunas Secretarías de Estado en aviones y helicópteros de lujo, más de un centenar de aeronaves dignas de magnates y jeques son usadas por unos cuantos funcionarios de manera abusiva. Yo quisiera creer que cuando AMLO habla de vender "el avión que no tuvo ni Obama" se refiere simbólicamente a reestructurar esta enorme flota, acabar con los excesos y usar lo que realmente es estrictamente necesario, pero lo dice todo mal...

El Boeing 787 presidencial junto con los 757 y 737 ejecutivos que le hacen comparsa vuelan muy poco al año, es muy probable que su baja utilización los haga innecesarios y venderlos pudiera resultar en un gran ahorro para el país, y para los pocos vuelos internacionales la solución más eficiente (y usada por muchos dignatarios, incluido el Papa) es rentar aviones comerciales, sin mencionar que el gobierno mexicano cuenta con una vasta flota de muy nuevos y buenos aviones ejecutivos de largo alcance, que bien podrían ser suficientes para cubrir estas necesidades. Cuando AMLO dice que, si llega a ser Presidente, usará aviones de aerolínea, quiero pensar que se refiere a rentar (chartear como se dice en el medio) un avión grande en las ocasiones que lo ameriten. ¿Recuerdan cuando los Presidentes usaban los DC-8 y DC-10 de AeroMéxico acondicionados para las giras internacionales? Era económico y funcionaba bien ¿no?

Pero otra vez AMLO lo dice todo mal y queda como tonto ante los periodistas neceando con que usará vuelos comerciales como un pasajero común y corriente. Convierte la excelente idea de eliminar el derroche de mantener super aviones que se usan poco y arrendar aviones comerciales cuando sea necesario, por la tontera de pretender que un Presidente y su Comitiva reserven y compren boletos de aerolínea de transporte público en itinerario regular para asuntos de Estado.

El uso de la aviación ejecutiva por parte del Gobierno Federal es una necesidad indiscutible, pero en un país que sufre tantas carencias como México se debe optimizar al máximo su uso; es una vergüenza ver a Secretarios de Estado, Legisladores y Gobernadores gastar más en sus aeronaves y su vuelos a las zonas más necesitadas del país que en lo que se destina para ayudar a nuestros connacionales en desgracia.

Los aspirantes a la Presidencia han puesto de manifiesto la necesidad de usar este tipo de transporte para llegar a destinos alejados y donde los vuelos regulares no llegan o no lo hacen con mas frecuencia, pero sin excesos ni derroches. Sin embargo aún irrita que el tema de la aviación entre estos candidatos sea sólo para desacreditarse unos a otros y fingir austeridad en sus traslados, seguimos sin ver nada en sus propuestas que signifique impulsar el desarrollo de la aviación, especialmente el de la aviación general, que tanto ha servido a los políticos y que tanto han olvidado.

Saludos

Héctor Dávila.

 

AMLO

Archivo de Comentarios Editoriales