656

Con la opinión de Héctor Dávila

 

A tan solo 32 kilómetros de Santa Fe, quizá la zona más moderna y con mayor desarrollo de la Ciudad de México, la terminal de aviación comercial del Aeropuerto Internacional de Toluca (AIT), adormecida por la raquítica actividad de los últimos años, bosteza y se estira, abriendo los ojos a lo que puede ser un nuevo y muy próspero amanecer...

Y es que, terminen o no a tiempo, bien o mal, el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), la ubicación del mismo en sumatoria con la total saturación de la actual terminal capitalina y el crecimiento de la demanda de transporte aéreo, que rebasa ya los 45 millones de pasajeros anuales, revivirán a Toluca como la mejor, si no es que la única, alternativa para satisfacer gran parte de las necesidades de los viajeros aéreos de la zona metropolitana del Valle de México.

De momento, ante la imposibilidad de seguir creciendo en el AICM, las aerolíneas quizá no tendrán otra opción que utilizar el AIT, en concreto para todos los nuevos vuelos cuyos pasajeros no requieran conexiones, y sí como muchos creen, se retrasa y complica la puesta en marcha del complejo proyecto del NAIM, Toluca saldría aún más beneficiada.

Pero sin apostar a que al NAIM le vaya mal, creo que la ubicación de la nueva terminal por sí sola ayudará a largo plazo al crecimiento y mantenimiento del AIT, simplemente porque a la población económicamente más poderosa de la Ciudad de México, recargada en el Oeste, desde el Pedregal hasta Las Lomas, incluso hasta Ciudad Satélite en el Estado de México, y por supuesto incluyendo las zonas de alto nivel adquisitivo como Interlomas y Santa Fe, y hasta aún más al centro como las colonia Del Valle o la Nápoles, le será una opción muy atractiva ir a Toluca, en vez de al NAIM, porque para esas zonas resulta más cerca, rápido y cómodo, lo cual será especialmente válido en el caso de los vuelos cortos, digamos de alrededor de una hora de duración, pues francamente para cualquier pasajero es desalentadora la idea de pasar más tiempo en los traslados al aeropuerto que en el vuelo, algo particularmente válido para los viajeros de negocios.

Es que uno de los puntos negativos que se comentan sobre el NAIM es que las distancias para llegar a él tomarán mucho tiempo y además serán pasando incluso por zonas que no son consideradas seguras; imagínense tener que ir a tomar o venir de vuelos muy noche o de madrugada, como es típico en las rutas trasatlánticas, y tener que lidiar con el temor a ser víctima de la delincuencia, algo nada descabellado en este país. Para todos los pasajeros de las zonas de la ciudad que mencioné, y que casi invariablemente prefieren usar sus automóviles o taxis para ir y venir al aeropuerto, en vez de las incómodas y complicadas opciones de transporte público que se proponen para el NAIM, sin lugar a dudas Toluca será una opción imposible de ignorar.

Claro que la ruta al AIT tampoco es perfecta, hay horarios y temporadas que la autopista tiene sus riesgos, pero mejorar la forma de llegar es parte importante de las estrategias que tendrá que implementar el Gobierno del Estado para ayudar al éxito de este aeropuerto.

Y tan consientes están las autoridades del Estado de México de la importancia de esta oportunidad para el aeropuerto mexiquense, que el gobernador Alfredo del Mazo prácticamente le "arrebató" al aeropuerto de la Ciudad de México a su Director General, el Lic. Alexandro Argudín, para ponerlo al frente del AIT.
La experiencia de Argudín es única, pues además de haber estado encargado del aeropuerto más grande de Latinoamérica, también fue director del de Toluca, e incluso fue Director General de Aeronáutica Civil, por lo que es innegable que posee una visión de los asuntos aeroportuarios muy desarrollada, y un conocimiento completo de las dinámicas, fortalezas y debilidades de las terminales de las capitales de la gran ciudad y del Estado de México.

La nueva fórmula administrativa, en la que son accionistas el Gobierno del Estado y el ente federal Aeropuertos y Servicios Auxiliares, ofortunamente se deshizo de la políticamente incomoda OHL, cuya importante participación esta ahora en manos de un poderoso fondo de inversión australiano, renovación que hacía falta y suelta lastres que afectaban la imagen pública del aeropuerto.

En Toluca actualmente la demanda de aviación comercial es bastante pobre, durante 2017 se movieron 789,081 pasajeros, apenas un aumento simbólico sobre los 771, 152 pasajeros que se tuvieron en 2016 y aún lejos de los 5 millones de pasajeros contabilizados en su momento de auge en el 2008, pero cuenta con infraestructura en todos los aspectos para recibir muchos más, de hecho tiene la pista más larga del país, certificada para aproximaciones ILS CATII/IIIA, aunque todos sabemos que le aqueja la gran desventaja de estar a una gran elevación de 2,580 metros (8,466 pies) sobre el nivel medio del mar, lo que afecta negativamente el rendimiento de muchos aviones.

Bautizado oficialmente como Lic. Adolfo López Mateos, nombre que casi nadie usa, y que todos preferimos llamar simplemente aeropuerto de Toluca, es prácticamente la capital de la aviación ejecutiva de América Latina, con la mayor concentración de aviación privada y corporativa de México, y es a este tipo de aviación a la que no le gusta convivir con la aviación comercial y sus operadores en general no quisieran que el transporte público de pasajeros aumente "en su aeropuerto", pero la llegada de los grandes aviones de aerolínea me parece que es inminente y los jets privados tendrán que aprender otra vez a compartir pista y espacio aéreo con ellos, aunque como sabemos la administración de la zona de aviación ejecutiva está en manos de la concesionaria OAG.

El futuro de la terminal de aviación comercial del AIT pinta muy atractivo, pero no sólo será cuestión de atender una demanda de naturaleza desbordante, será también vital la política que las autoridades federales adopten, para impulsar y estimular a las aerolíneas a desarrollar rutas que se beneficien de las particulares circunstancias de esta terminal, y si lo hace bien, más allá de la polémica de moda alrededor de la construcción del NAIM, los más de 25 millones de habitantes de la zona metropolitana del Valle de México podrían gozar no sólo de un gran aeropuerto, si no de dos: el que se construye en Texcoco y el que ya tenemos en Toluca.

Saludos

Héctor Dávila

 

Toluca

Archivo de Comentarios Editoriales