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Con la opinión de Héctor Dávila

Trascendió que en febrero pasado un helicóptero al servicio de Telmex aterrizó en San Miguel del Puerto, en Oaxaca, nada menos que en una primaria llena de niños. En esa ocasión los tripulantes fueron fuertemente reprendidos por el presidente municipal, José Ángel Matern Alcázar, quien hasta los multó, calificando la operación de "bastante imprudente", aunque Telmex aseguró que no habrían puesto a nadie en riesgo, explicando que contaban con autorización de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) y que "no había personas cerca al momento del aterrizaje y despegue y que las condiciones climatológicas fueron óptimas para el procedimiento, siguiendo el protocolo de seguridad". Empero, el Edil insistió en declarar que "fue una imprudencia, (el helicóptero) aterrizó en una cancha de una escuela sin permiso, cuando estaban los niños en recreo".

Menos claro fue el aterrizaje el viernes de la semana pasada de un helicóptero Cougar de la Secretaria de Marina en inmediaciones de una carretera en construcción en Cholula, Puebla, lo que causó alarma entre los vecinos de la exclusiva zona residencial Lomas de Angelópolis, los que desataron revuelo en redes sociales por el suceso, en las que se especuló que el aparato descendió en una zona no autorizada para recoger a una "figura pública". La preocupación de los vecinos por la operación de un aparato de este tipo aparentemente cerca de sus casas se entiende por los trágicos sucesos recientes que han involucrado helicópteros, nada menos que un día antes se estrelló uno ejecutivo que trataba de despegar de las instalaciones de una compañía proveedora de gas de San Juan Ixhuatepec, en el Estado de México, dando otra vez la nota trágica con helicóptero.

Y es que ese jueves 9 de marzo un Agusta AW109SP Grand New, matrícula XA-TZA propiedad de Tomzajet SA de CV, se precipitó a tierra prácticamente sobre unas camionetas cargadas con tanques de gas, resultando heridas varias personas, y aunque por pura suerte se evitó una tragedia de proporciones mayúsculas pues no se presentó una explosión, el accidente causó la terrible mutilación de una víctima inocente, al perder la pierna un trabajador de la gasera.
Cuentan que en la DGAC el suceso causó fuerte molestia, nada menos porque el helicóptero aterrizó y despegó sin permiso de un área no autorizada, de hecho, de acuerdo a fuentes oficiales, la tripulación al parecer omitió deliberadamente informar en su plan de vuelo que aterrizarían en la gasera.

¿Qué nos pasa? ¿Por qué pese a las tragedias que todos conocemos hay pilotos de helicóptero que continúan realizando operaciones riesgosas e innecesarias? La propia naturaleza de los helicópteros les permite operar casi en cualquier parte, eso los hace las más versátiles máquinas salvando vidas, sus cualidades intrínsecas les confieren habilidades bien probadas en actividades de búsqueda y rescate, así como en muchos trabajos altamente especializados, como la instalación y reparación de torres de alta tensión o el servicio costa afuera a plataformas petroleras, pero ya es imprescindible entender que la convivencia de las aeronaves de ala rotativa con las zonas densamente pobladas exige seguir protocolos de seguridad más estrictos.

Definitivamente en zonas urbanas los helicópteros no deben operar sobre áreas que no estén debidamente designadas para tal fin, especialmente los de tipo ejecutivo. En pocas palabras, para eso hay helipuertos.

Los propios pilotos deben ser los primeros en exigir el cumplimiento de las medidas de seguridad, la sociedad ya no acepta que quien tiene un helicóptero a su servicio lo emplee con prepotencia e irresponsabilidad, ya no hay cabida en México para "pilotos cowboy", ya no se vale... Y vaya la advertencia que de buena fuente sé que las autoridades ya no se van a tocar el corazón con los que "la rieguen".

Gran parte de estas operaciones de riesgo innecesarias son por causa de la nefasta combinación de pilotos mal calificados con usuarios prepotentes e ignorantes. Todos sabemos en esta industria que hay una escasez de pilotos en general, y dado que las aerolíneas casi están contratando a granel y a los que cumplan apenas los requisitos mínimos, es aún más difícil encontrar pilotos de helicóptero con experiencia, además que pululan las licencias con capacidades apócrifas o incompletas, que las llamadas escuelas patito venden bara bara...

Por supuesto un piloto tiene que empezar por algún lado, nadie comienza teniendo experiencia, pero debemos cultivar un esquema de madurez entre los jóvenes pilotos y cuidar más la capacitación, subrayando la importancia entre los operadores del famoso y obligatorio Sistema de Gestión de Seguridad (SMS o Safety Management System). El problema de la inmadurez y poca experiencia de los pilotos ya es preocupación a nivel mundial y las autoridades aeronáuticas de todas partes se encuentran buscando una manera de que los pilotos sean más seguros, en el marco de que tienen en general menos horas de vuelo al tomar el mando de aeronaves comerciales sofisticadas.

No podemos bajar la guardia si queremos mantener los estupendos índices de seguridad que ha logrado la aviación civil, incluida la mexicana. Hay quienes me comentan que últimamente perciben un aumento de los accidentes de aeronaves privadas de México, cosa que de ninguna manera es cierta. La aviación civil mexicana opera dentro de los estándares más seguros a nivel mundial, con todo y que siguen existiendo muchas irregularidades en las capacidades asentadas en las licencias de los pilotos y aún persisten talleres de mantenimiento de muy dudosa calidad.

En lo que va del año 2018 se han presentado 16 accidentes de aeronaves civiles en México, mientras que en el mismo periodo del 2017 se presentaron justamente igual, 16 accidentes; así que no existe una tendencia a la alta en los accidentes de aviación civil en México, pero por otro lado sí hay un aumento en las horas de vuelo y número de operaciones. Pero desglosando por tipo se aprecia la mejoría, pues en este año se han accidentado dos helicópteros civiles contra el doble en el mismo periodo del año pasado, en que cayeron cuatro de esta clase de máquinas entre enero y mediados de marzo. También la aviación general ligera presenta mejoría, con 6 accidentes en lo que va de este año contra 8 entre el primero de enero y el 12 de marzo del 2017. Es en el rubro de la aviación agrícola donde tenemos un aumento en los incidentes y accidentes, y esto se explica por el mismo problema de escasez de pilotos experimentados, que en el caso de los fumigadores se ha agravado mucho por lo poco atractivo que es este tipo de aviación ante la gran oferta de trabajo que ofrecen las aerolíneas y los operadores ejecutivos.

Tener una aviación civil de entre las más seguras del mundo, e incluso mejorar los índices de seguridad este año, representa una enorme responsabilidad y un gran reto para todos los que conforman la aviación mexicana. Sabemos que las autoridades aún trabajan con recursos muy limitados en las áreas de seguridad aérea e investigación de accidentes y que la promesa de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes de darles la figura legal que urgentemente requieren, tristemente no se ha cumplido, pero son los operadores los que en primer lugar tienen en sus manos está fundamental misión. Esta industria no debe aceptar a los que aceptan riesgos al volar, la esencia de la aviación en el siglo XXI es, ante todo, hacer del vuelo una actividad segura.

Saludos

Héctor Dávila.

 

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