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Con la opinión de Héctor Dávila

 

A más de una semana de la caída del "Halcón Negro" en el humilde pueblo de Jamiltepec, Oaxaca, pareciera que el mismo polvo que cegó a los pilotos sirvió para tapar las tumbas de los muertos que aún son llorados por los habitantes del lugar, donde soldados con caras desencajadas igual cargaron los pobres ataúdes que iniciaron las reparaciones a las sencillas viviendas que el helicóptero dañó.

Además de los que perdieron cónyuge, hijos o padres, de los que padecen terribles mutilaciones y de los que aún luchan por su vida en hospitales, hay otro tipo de víctimas de esta tragedia: los pilotos. Y es que si bien legalmente el piloto al mando de una aeronave es sin lugar a dudas el principal responsable en caso de un accidente de este tipo, las diversas circunstancias que contribuyeron a esta desgracia apuntan a problemas más profundos que deben ser resueltos y no, como siempre, castigar solo a los que quizá menos culpa tienen.

Los pilotos del fatídico Sikorsky UH-60M matrícula 1071 llevaban encima una presión tremenda, todo el peso a cuestas de un Secretario de a Estado, un Gobernador y un Comandante de Zona Militar, que les aprontaron a realizar una misión reventando los límites de una operación segura.

Se supone que la comisión se debe imponer al rango, y que los pilotos podían decir "no" al aterrizaje, pero en la práctica, como dicen en el argot, se "avienta el grado" por sobre las capacidades técnicas, y no es la primera vez que hay accidentes por culpa de un oficial irresponsable y caprichoso que ordena volar a pilotos de menor rango sin atender la importancia de las cuestiones técnicas.

A los tripulantes del Black Hawk les espera un proceso penal muy duro y penoso, pero en una acción que francamente aplaudo, sus compañeros de Arma se han unido y organizado una colecta para contratar un abogado civil muy reconocido para defenderlos (dicen que a Antonio Lozano Gracia), una situación inusual en la historia militar mexicana y cuyo único precedente que ahora recuerdo es cuando en los años cincuenta madres y esposas de pilotos se manifestaron en Santa Lucía, para protestar ante el entonces jefe de la FAM, general Antonio Cárdenas Rodriguez, por las pésimas condiciones de mantenimiento de los aviones en que sus familiares tenían que volar y que ya habían causado varias muertes.

Los pilotos son los que arriesgan sus vidas y sus carreras ante las malas decisiones de sus jefes y es muy revelador que estén luchando contra las injusticias que tienen que soportar en el desempeño de su labor. Como lo he señalado antes, en la FAM los pilotos sufren de muchas carencias de adiestramiento especializado y horas de vuelo, tanto reales como de simulador, de hecho hay que destacar que se cuenta con un simulador de UH-60 para practicar emergencias, pero tiene meses inoperativo. Además, también enfrentan problemas de mantenimiento, pues buena parte de los nuevos aviones, como los T-6C, y gran parte de los viejos, como los PC-7 y los helicópteros Mi-8/17, están sufriendo una seria escasez de refacciones. Todo esto es producto de una mala planeación y de un pésimo programa de adquisiciones y de adiestramiento en este sexenio, que lo único que ha logrado es que la FAM arrastre la vergüenza de tener su peor récord de seguridad en muchos años, con 46 víctimas fatales y más de 30 aeronaves destruidas, aunque algunos medios señalan que han sido más de 50 las aeronaves accidentadas en el sexenio.

En el accidente de Jamiltepec se revelaron muchas irregularidades, el propio presidente municipal, Efraín de la Cruz, reconoció que no se desalojó la zona de aterrizaje ni se preparó e iluminó correctamente debido a que simplemente no le dieron tiempo, que el helicóptero aterrizó sin comprobarse que las medidas de seguridad en tierra se hubieran tomado: “Al minuto que llegamos nosotros, aterrizó la aeronave. Fue para nosotros difícil y sorpresivo poder marcar coordenadas, despejar el área y hacer el protocolo que normalmente se lleva para cuando aterriza una aeronave. Pusimos únicamente dos patrullas con los códigos prendidos para que pudieran identificar el lugar".

Incluso ha trascendido que tanto el Secretario de la Defensa Nacional como el Comandante de la FAM no fueron informados de la realización del fatal vuelo. De hecho el general Secretario, Salvador Cienfuegos, declaró con firmeza que él no hubiera ordenado ese vuelo, lo que en un principio pudiera pensarse que transmitía la responsabilidad de la mala decisión al Secretario de Gobernación, pero éste, que literalmente pasó por encima de los muertos para salir del helicóptero, no tuvo ni el valor de reconocer en el momento ante los medios la gravedad del accidente, pues lo quiso en principio minimizar como "incidente con uno o dos afectados" y se ha limitado a declarar tonterías sobre una "maldición", cuando queda claro que en los tristemente célebres accidentes aéreos de los Secretarios de Gobernación no ha intervenido la hechicería, si no la irresponsabilidad y la ineptitud. Lo único que explicaría tan infortunados comentarios sería que el pobre hombre estaba aún en "shock" por la traumática experiencia que vivió con el accidente.

El único jerárquicamente a bordo del helicóptero, con autoridad directa sobre los pilotos era el general Alfonso Duarte Mujica, comandante de la VIII Zona Militar, a quien no se le debe eximir en ningún momento de su posible responsabilidad en los hechos.

Pero lo que en este caso también sorprende es el hermetismo de la FAM, pues nadie en esa institución ha dado explicaciones ante la Sociedad. Resulta increíble que quienes se supone tienen los conocimientos especializados para esclarecer muchas de las dudas no tengan voz en este asunto. Es obvio que no les permiten hablar, lo que es evidencia de que, como dicen muchos, no se tiene una verdadera Fuerza Aérea en México con todo lo que eso debe implicar, si no un apéndice del ejército sumamente limitado a los designios de los mandos terrestres. El helicóptero estaba claramente rotulado "Fuerza Aérea Mexicana", pero desde esa organización no ha salido comentario o explicación alguna.

El Comandante de la FAM es el General de División Piloto Aviador, diplomado de Estado Mayor Aéreo, Enrique Vallín Osuna, a quién debemos darle el beneficio de la duda pues apenas tomó el mando en diciembre y aunque su principal misión al momento es la de disminuir la siniestralidad en la FAM, hereda una inercia muy difícil de detener de un día para otro; apenas en enero se accidentó de panzazo en Cozumel otro de los nuevos T-6C y en febrero se dio ésta, la peor tragedia en la historia de la aviación militar, precedida por 14 aeronaves perdidas tan sólo en los últimos 24 meses.

Aunque tengo referencias que no he podido confirmar del accidente en los años cincuenta de un Douglas C-47 con mayor número de víctimas, no hay duda de que el accidente de Jamiltepec es el más grave de la aviación militar mexicana en el último medio siglo y el peor de su historia en cuanto a víctimas civiles. El primer accidente con civiles afectados por aeronaves militares ocurrió en Balbuena el 25 de julio de 1930, cuando chocaron en vuelo dos biplanos Douglas O-2M y donde, además de los 4 tripulantes, dos civiles murieron en tierra al caerles los restos de los aparatos. Pero fue en 1945 cuando se dio el primer accidente de más de 6 víctimas fatales en la FAM y que involucró a civiles, cuando el 25 de enero se estrelló al despegar del campo de Balbuena un Lockheed C-60 que transportaba al célebre embajador ruso Konstantin Umansky, quien falleció junto a su esposa y tres oficiales de la embajada, en un trágico suceso que desató grandes dificultades a nivel internacional.  En 1947 hubo otros dos accidentes en que murieron civiles; un AT-6 que le cayó a un automóvil el 3 de diciembre en la Ciudad de México, matando a los dos civiles que iban en él y un Douglas A-24B que se estrelló el 19 de septiembre sobre una casa en Torreón  y que causó la muerte de una persona. El 6 de agosto de 1952 se causó la primera víctima menor de edad, cuando un AT-6 se impactó contra una fábrica en la Ciudad de México y resultó muerto un niño de 11 años. Pero el antecedente más grave de este tipo fue el 17 de julio de 1978, cuando un Lockheed T-33 se precipitó sobre una escuela en Puebla y ocasionó la muerte a dos niños y heridas a varios más.

La suma de la desgracia de Jamiltepec a estas tragedias debe crear un legajo de antecedentes que no deben ser olvidados y que ojalá sirva para que no se repita un accidente así. Se tiene ya que aprender la lección de una vez por todas, y si el factor humano es la principal causa, debe reforzarse urgentemente la capacitación de las tripulaciones en este rubro.

El gremio de los aviadores, tanto civiles como militares, tiene la responsabilidad de tomar cartas en el asunto, es una pena que México destaque por las tragedias aéreas de importantes personajes públicos, como las de los secretarios Mouriño, Blake Mora, y Martín Huerta o las de los empresarios Moisés Saba y Juan Armando Hinojosa, este último muy cercano al Presidente Peña, y en los que los factores comunes parecen ser siempre deficiencias en la capacitación de los pilotos y la necedad por volar en condiciones adversas.

Y estoy seguro que pueden cambiar las cosas; un ejemplo de institución gubernamental que ha mejorado notablemente su seguridad aérea es la Secretaria de Marina, que sufrió su peor accidente aéreo hace 30 años, el 2 de febrero de 1988, en el que 6 personas fallecieron al caer un Casa 212 Aviocar, y que desde entonces ha logrado disminuir las fatalidades al grado de que no ha sufrido ni un accidente aéreo desde hace casi cuatro años, operando aeronaves muy similares a las de la FAM y en operaciones tanto o más complicadas, como las de tipo embarcado. Es claro que en la Aeronáutica Naval se están haciendo muy bien las cosas y hay que reconocerlo, son ejemplo de que las operaciones de alto riesgo se pueden realizar con altos niveles de seguridad.

Mientras tanto vaya mi solidaridad y respeto para todos los pilotos que están luchando con seriedad, valor y profesionalismo para hacer respetar a total cabalidad y en todos los ámbitos, la indiscutible autoridad del Piloto al Mando.



Saludos

Héctor Dávila
 
 

LISTADO DE LOS MÁS GRAVES ACCIDENTES DE AERONAVES MILITARES EN MÉXICO (5 O MÁS MUERTOS)

 

FECHA

TIPO DE AERONAVE

MUERTOS

25-07-1930

2 x Douglas O-2M

6

25-01-1945

Lockheed C-60A

9

13-12-1962

Beechraft AT-11

5

07-11-1967

Douglas C-47

5

13-12-1979

Bell 212

6

07-06-1982

Bell 205

6

23-08-1984

Bell 205

9

02-02-1988

CASA 212 Aviocar

6

06-12-1989

Douglas C-47

5

25-03.1992

Eurocopter AS332L Super Puma

10

20-04-1992

Bell 212

8

26-02-1994

IAI Arava

7

16-09-1995

F-5, 3xT-33

5

01-06-1998

Mil Mi-8T

10

18-03-1999

Shrike Commander

5

19-09-2003

Lockheed C-130

6

25-01-2005

2 X Mi-17

5

18-04-2008

Bell 212

11

18-06-2010

Bell 412

11

23-11-2010

Antonov An-32B

5

11-11-2011

Eurocopter AS332L Super Puma

8

01-05-2015

EC725 Cougar

9

06-10-2017

Bell 412

7

16-02-2018

UH-60M

13

 

 

 

 

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