En vísperas de la temporada alta de fin de año, los líderes de las aerolíneas están ya a la mesa a punto de disfrutar el riquísimo postre del gran banquete que ha sido este 2017.

Pese a todos sus pesares, en concreto los cambios a la Ley de Aviación Civil que no les gustó nada, el problema de la mala infraestructura aeroportuaria, con el ya odiado Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México totalmente rebasado y su lío de los "slots", el aumento del precio de los combustibles y su monopolio, la escasez de personal calificado y la guerra de tarifas, las aerolíneas mexicanas experimentan una bonanza sin precedentes, con crecimientos meteóricos del 10 y hasta el 20% anual, lo que es extraordinario, tomando en perspectiva que las aerolíneas a nivel mundial están creciendo alrededor del 4.7% por año.

Esta tendencia será por lo menos constante por un par de años, pero las empresas no deben olvidar el reto de desarrollar desde ahora una brillante planeación estratégica para enfrentar correctamente la desaceleración que este crecimiento tendrá, por ahí del 2021, cuando además veremos si el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México de verdad entra en operación, lo que podría contribuir a una crisis a la par del problema de la falta de pilotos (lamentablemente todo apunta a que el NAICM, plagado de retrasos y problemas técnicos imprevistos, no estará listo para octubre del 2020 como han prometido). De todas formas hay motivos de sobra para estar contentos...

Miguel Alemán anda muy contento porque logró apuntalar la viabilidad financiera de Interjet, que según rumoraban los expertos se tambaleaba por la orilla del precipicio, pero la salvó con una inyección de más de 3 mil millones de pesos y vendió siete de sus aviones (que ahora renta) para capitalizarse con otros 1,600 milloncitos.


Interjet, que no quiere ser vista como una "los cost" y más bien busca llenar los zapatos que dejó vacíos Mexicana, logró reducir su deuda a niveles de total viabilidad, ha crecido este año el flujo de pasajeros internacionales un jugoso 23% , más 8% a nivel nacional, lo que la coloca, de la mano de sus aliados de Iberia, Lufthansa y American Airlines como la segunda mayor empresa aérea en México y prevé nada menos que un crecimiento de 50% para el 2020 en número de pasajeros y de 30% en número de rutas, al tiempo que con gran optimismo se apresta a colocar en la Bolsa de Valores, este 27 de noviembre, 1,200 millones de pesos de deuda bursátil.

Por su parte Enrique Beltranena, mandamás de Volaris, que celebró en 2016 un crecimiento de 27%, es prudente y predice un crecimiento a paso firme de entre 11 y 14% de aquí al 2021. A Beltranena si le gusta que califiquen a Volaris de "bajo costo" y se regodea con que, gracias al incremento de este año en pasajeros totales de casi 9%, los papeles de Volaris que cotizan en la Bolsa Mexicana de Valores se han hecho más atractivos para los inversionistas, y lograron sacarla del puesto de la emisora más castigada del principal índice bursátil de México.


Este avance es reflejo de la solidez de Volaris, particularmente en el mercado centroamericano y de Estados Unidos, avalado por el anuncio, de hace una semana, de la compra de 80 nuevos aviones Airbus. La estrategia de Volaris ha sido vender barato y han logrado orillar a la competencia a "emparejarse" pues en algunos casos los precios de los pasajes en la región han bajado hasta un 47% en los últimos meses, una verdadera guerra tarifaria que Beltranena piensa que va ganando...

Andrés Conesa, Director General de AeroMéxico, también anda muy contento, pues recibió en Miami el reconocimiento "BRAVOS Visionary CEO Leadership Award 2017", principalmente por el logro de posicionar internacionalmente a AeroMéxico como la aerolínea bandera de México, destacando en mercados sumamente competitivos como el europeo y el asiático. Su estrategia para 2018 consiste principalmente en la expansión trasatlántica con las alianzas con Delta Airlines, Virgin Atlantic, Air France y KLM, para mantenerse como la aerolínea "premium" de México (por no decir cara), creciendo en general un 4.5% anual, menos que sus competidoras "baratas" pero dentro de las expectativas mundiales.

El otro Andrés, Fabre, el Director de Aeromar (que ha crecido este año a un increíble ritmo del 25%), también anda alegre, pues tras resolverse los problemas con su terrible sindicato de sobrecargos (a los que les gusta hacer "fuercitas" con él nomás pa impresionar y darle "mello" a AeroMéxico) tiene al fin allanado el camino para que la regional "hard core" de México concrete la operación con Synergy Group y recibir, a principios de 2018, la ansiada inversión por el 49% de sus acciones, y así por fin lanzarse de lleno a competir con los "chicos grandes", realizando nuevas alianzas comerciales e incorporar aviones "grandes y sin hélices".

Y con todo que a VivaAerobus la coronan como la reina de las demoras y las cancelaciones, su director Juan Carlos Zuazua está feliz de que han alcanzado durante este año niveles de ocupación del 89% y son sin duda los que más han crecido, nada menos que un 30% con respecto al 2016.

VivaAerobus es la verdadera bajo costo mexicana, incluso la llaman de "ultra bajo costo", para diferenciarla de los modelos de Volaris e Interjet, y sus pasajeros, pese a los problemas de demoras que tanto le he han echado en cara, se mantienen leales atraídos por sus tarifas realmente económicas y sus modernas opciones digitales de comercialización.

Tanta felicidad tiene a los líderes de las aerolíneas mexicanas disfrutando ya de un espíritu navideño adelantado, que seguro les hace olvidar por un momento los sinsabores de los "piedritas" en el zapato que ha cada paso les siguen incomodando, principalmente con la falla del Gobierno Federal en crear un marco legal y una Política de Estado verdaderamente alentadores de la aviación.

Lo mejor de todo esto es que, como nunca en la historia, México goza de un servicio de transporte aéreo público de pasajeros sólido, con una flota totalmente moderna, respaldado con solidez financiera y con una oferta verdaderamente variada en precio y calidad que, a mi humilde parecer, beneficia la creación de un marco de certeza laboral para los miles de profesionales de la aviación mexicana, y eso a mí también me pone contento...


Saludos


Héctor Dávila C.

 

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