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Por Enrique Lira

El fabricante Boeing y la Federal Aviation Administration FAA, realizaron una serie de pruebas de tres días de duración con la finalidad de probar los cambios en el sistema de control de la aeronave, en el largo camino que resta para que el 737 MAX reciba nuevamente su aprobación de operación, cancelada desde marzo del 2019.

Ahora falta el análisis de los datos generados durante las pruebas en vuelo, lo que generará un informe que se debe presentar ente la Junta de Normalización de Vuelo (FSB) de la FAA y a la Junta de Evaluación de Operaciones Conjuntas (JOEB). Tras su análisis y discusión se generará un informe final y se adjuntará con la documentación de diseño final de Boeing para que la Junta Asesora Técnica de la FAA, evalúe el cumplimiento de todas las regulaciones de la FAA. Paralelamente la FAA revisará y aprobará los programas de capacitación para todos los operadores.

Si no se detectan problemas, la FAA emitirá una Notificación de Aeronavegabilidad a la Comunidad Internacional (CANIC) proporcionando aviso de acciones de seguridad significativas pendientes y publicará una Directiva de Aeronavegabilidad (AD) que aborda los problemas conocidos de la aeronave y su puesta en tierra. Después la La FAA rescindirá la orden de inmovilización, a la espera de que los operadores completen los trabajo especificado en el AD, junto con cualquier capacitación requerida antes de iniciar vuelos comerciales.

Todos los nuevos aviones 737 MAX fabricados desde la inmovilización deberán modificarse y pasar una revisión individual y en persona realizada por FAA.

Una vez realizado este proceso, se iniciarán los trabajos de revisión y aprobación por parte de las autoridades aeronáuticas internacionales que han expresado su deseo de evaluar por sí mismas los nuevos sistemas certificados en el 737 MAX, en este caso destacan las autoridades de China, la Unión Europea y Rusia entre otras.

 

Vuelo737MAX

Imagen: Boeing