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Por Enrique Lira

Uno de los insumos más importantes pero a menudo más obviados en la industria aérea es el combustible, un fluido vital e imprescindible para prácticamente la totalidad de las aeronaves actuales, desde el más ligero de los aparatos de aviación general, hasta el más grande de los transportes de pasajeros o carga. El combustible es tan importante, como la salud misma de los motores que brindan la energía para vencer la gravedad, pero que en la vida cotidiana de los vuelos diarios, esta importancia muchas veces se limita a una cifra en la carga y dos verificaciones en las revisiones previas al vuelo; la cantidad y la ausencia de agua en los tanques. El combustible es uno de esos recursos imprescindibles que reciben real atención solo cuando hay problemas.

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En México, en general se utilizan dos tipos de combustible en aviación, el gasavión (AVGAS) consumido por las aeronaves con motores a pistón y la turbosina (JET A) que consumen los motores a reacción, los turbohélices y los turboejes de los helicópteros. Pero la turbosina es con mucho el combustible más utilizado en los 62 aeropuertos que abastece Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA), a razón de más de 5,000 millones de litros al año, en un suministro promedio diario de aproximadamente 13.5 millones de litros de turbosina.

De igual forma, ASA es el organismo responsable tanto de realizar la distribución como de mantener la calidad del combustible durante todo el manejo que realiza del mismo, desde que lo recibe de Pemex hasta que se surte en una aeronave o se le entrega a otro distribuidor. Un gran esfuerzo, teniendo en cuenta las cantidades manejadas y las exigencias para cumplir toda una serie de normas nacionales e internacionales a las que el combustible se debe apegar, para su uso aeronáutico.

Por ello queremos compartir con Usted, amable lector, el proceso que realiza ASA desde hace más de 50 años, con un excelente récord de seguridad y eficacia. Y qué mejor lugar para conocerlo que la estación de combustibles del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) que en promedio surte cinco millones de litros de turbosina al día y tiene una capacidad de almacenamiento de 24 millones de litros.

El trabajo de ASA inicia al recibir el combustible de Pemex, que en el caso de la Estación AICM pude ser de dos formas, la principal es por medio del ducto proveniente de las instalaciones de Pemex en Azcapotzalco, o bien por medio de carros tanque (pipas), que en el caso de esta Estación cuenta con capacidad para recibir hasta 150 carros tanque al día. Por este medio de transporte por lo general se recibe combustible proveniente de la refinería de Ciudad Madero, en Tamaulipas, o de la refinería de Pajaritos en Coatzacoalcos, Veracruz.

 Al momento que el combustible arriba por ducto a la Estación AICM, se realiza diariamente la prueba de control de filtrado e inspección, en el cual la totalidad del líquido se filtra y se toma una muestra en la que se verifica visualmente la claridad y brillantez del combustible así como la ausencia de agua, que al ser más densa que la turbosina tiende a concentrarse en el fondo del recipiente de prueba, en forma de gotas claramente visibles, las gotas más pequeñas se aglutinan por medio de un vórtice en el líquido. Posteriormente se utiliza un reactivo químico para detectar agua en el combustible en concentraciones tan pequeñas como diez partes por millón. Esta es la batería básica de pruebas que se realiza continuamente a lo largo del trayecto de distribución.

También se realizan pruebas analíticas a todo el combustible que se recibe en la Estación, en el caso de los carros tanque, al momento de la recepción hay varias verificaciones que se realizan a todos y cada uno de ellos; cada pipa cuenta con la documentación correspondiente que incluye los datos de origen del combustible, dónde fue cargado, fechas, operadores, números de control, análisis de refinería del producto, caducidad e inspecciones de los tanques, números de control de los sellos y todos los datos que permiten realizar el rastreo de cada envío y cada lote de combustible. También se verifica físicamente que las válvulas de acceso y los registros superiores de los tanques cuenten con dos sellos inviolables en cada uno, a continuación se realizan las pruebas visuales y con el detector químico de agua y una muestra pasa al laboratorio donde se efectúan dos pruebas analíticas, la primera verifica la densidad con rangos de tolerancia muy estrictos, para comprobar que no exista algún contaminante disuelto en el combustible y también se hace la prueba de presencia de sulfatantes, compuestos que podrían falsear las pruebas anteriores.

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Una vez filtrado, verificado y analizado el combustible, pasa al almacenamiento, que en la Estación AICM existen tanques con una capacidad combinada para 24 millones de litros, de estos tanques se abastece a la planta de bombeo, que surte a 118 hidrantes colocados las posiciones de aeronave en el aeropuerto y también surte las pipas de ASA que abastecen las 40 posiciones de aeronave que no cuentan con ductos subterráneos con hidrante.

Para surtir las aeronaves por medio de hidrante se utiliza un vehículo dispensador de combustible que desarrolló y construyó ASA, el cual regula la presión del combustible, lo filtra, cuantifica, y permite que los operadores realicen nuevamente las pruebas de claridad, brillantez y con el reactivo químico de presencia de agua, cada 1,000 litros de combustible surtido a un avión.

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La Estación AICM también cuenta con un laboratorio o Unidad de Verificación, acreditado desde el 2012, por la Entidad Mexicana de Acreditación (EMA) y aprobada por la Dirección General de Aeronáutica Civil como Unidad Tipo C, categoría con la que cuentan muy pocos laboratorios en toda América, con la capacidad de realizar análisis de calidad no sólo de los combustibles que maneja ASA sino que también se ofrecen los servicios de análisis de combustibles a terceros.

Para finalizar cabe destacar que todas las aerolíneas que operan en el país, de bandera nacional o extranjera, realizan visitas e inspecciones periódicas a las instalaciones de combustibles de ASA para corroborar de primera mano los procesos y procedimientos de control de calidad con los que se maneja el carburante que se surtirá en sus aeronaves.

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