946

Por Héctor Dávila

Desde hace veinticinco años dimos a conocer en América Vuela la historia de Luis Pérez Gómez, el único piloto mexicano que participó y murió en combate en la famosa invasión a Normandía, al servicio de la Real Fuerza Aérea Canadiense, durante la Segunda Guerra Mundial, pero es casi desconocido que hubo otro piloto mexicano que voló también sobre el campo de batalla en esa campaña, pero vistiendo nada menos que el uniforme de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM), uno que además sirvió con distinción en combate en el Pacífico y destacó después de la guerra en la aviación civil nacional.

Radamés Gaxiola Andrade nació en Mazatlán, Sinaloa el 16 de diciembre de 1915 (hay fuentes que citan su nacimiento el 14 de abril e incluso en 1916), pero desde niño su familia lo llevó a vivir a los Estados Unidos donde sobresalió en los estudios, particularmente en el dominio del idioma inglés, lo que en su futura carrera aeronáutica sería de capital importancia. El joven Radamés tenía gran interés por todo lo técnico y no fue raro que se enamorara de la aviación y soñara con volar, por lo que apenas tuvo la edad necesaria regresó a México para ingresar a la Escuela Militar de Aviación y cumplir su sueño, graduándose como Subteniente Piloto Aviador el primero de enero de 1939, cuando en Europa ya se formaban las tormentosas nubes de la guerra.

Su fluidez en el inglés y excepcionales cualidades como piloto permitieron que fuera enviado a tomar cursos avanzados a Randolph Field, Texas, en los Estados Unidos, incluyendo el de piloto de pruebas, por lo que rápidamente decantó como el mejor instructor en la FAM, así como el piloto de aviones experimentales más brillante. En ese periodo estuvo a cargo de probar que los polémicos aviones monoplanos Bellanca 28-90B Flash eran seguros si se volaban con la técnica correcta, ya que se decía dentro de la FAM que eran muy peligrosos y difíciles de pilotar debido a una serie de espectaculares accidentes que habían sufrido, además fue piloto de pruebas de importantes proyectos de ingeniería aeronáutica en México, como el entrenador Sea Teziutlán financiado por el general Roberto Fierro y el futurista bimotor Sport del ingeniero Ángel Lascurain.

Su extraordinaria destreza en el aire y la madera de líder que irradiaba el joven aviador, además de su familiaridad con el estilo y formas de los norteamericanos, fueron cruciales para que el general Gustavo Salinas, Jefe de la Aviación Militar, lo escogiera como su asistente personal, en un momento histórico decisivo, al entrar México en estado de guerra contra las potencias del Eje, lo que requería de una comunicación eficaz y constante con los nuevos Aliados.

En 1944, ya habiendo sido oficialmente creada por decreto presidencial la Fuerza Aérea Mexicana, el general Salinas y el entonces capitán segundo Radamés Gaxiola, junto con un par de generales del Ejército, fueron invitados por el Departamento de Guerra de los Estados Unidos como observadores nada menos que a los frentes de batalla de Francia. Así, el competente capitán Gaxiola viajó con su jefe a Europa entre el 19 de junio y el 28 de julio, en plena campaña de Normandía, donde se le permitió volar a los mando de un avión bimotor junto con otro piloto norteamericano, en el que no solamente sobrevoló tras las líneas alemanas sino que además estuvo expuesto al fuego enemigo, por lo que la comandancia de la US Army Air Force recomendó la autorización para que portara en su uniforme el gafete o listón correspondiente al teatro de operaciones europeo, calificando como veterano de la campaña de Normandía, a lo que cualquier militar aliado que haya participado en acción en esa zona entre el 6 de junio y el 20 de agosto de 1944 tendría derecho.

De tal forma, Radamés Gaxiola Andrade, si bien se perdió el famoso "Día D" por apenas un par de semanas, fue el único piloto perteneciente a la FAM y representando oficialmente a México que voló en acción durante la campaña de Normandía y la liberación de Francia, aunque no se han podido establecer con claridad más detalles de su participación, como en qué tipo de avión fue y cuántas veces. Obviamente a su regreso al país la extraordinaria experiencia de Gaxiola Andrade no podía desperdiciarse, lo que sumado a las más de 3 mil horas de vuelo que tenía y que quizá lo hacían el piloto más fogueado que había en activo en la FAM, hicieron que fuera lógico nombrarlo Comandante del famoso Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana (FAEM), que combatiría en Filipinas contra los japoneses.

Si bien la FAEM estaba comandada administrativamente por el coronel Antonio Cardenas Rodríguez (quién también voló como observador en misiones de combate, pero en el Mediterráneo), el que volaba a la batalla en las Filipinas a los mandos de un cazabombardero P-47D Thunderbolt liderando a los pilotos mexicanos fue el ya capitán primero Radamés Gaxiola Andrade, quien acumuló unas 120 horas de vuelo en combate y en zonas de combate, realizando una veintena de misiones, once de ellas de apoyo y ataque, ganándose el respeto de todo el Escuadrón por su gran pericia y liderazgo.

Tras la guerra, ya ascendido a Mayor, se desempeñó a cargo de los servicios aéreos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, del Banco de México y de Petróleos Mexicanos; también fue piloto presidencial, subjefe del Estado Mayor Presidencial y ayudante personal del Presidente de la República, ascendiendo con rapidez hasta el grado de General Brigadier.

Su espectacular carrera lamentablemente se vio truncada cuando apenas tenía 50 años de edad, la noche del 14 de septiembre de 1966 cuando piloteaba un Lockheed PV-2 Harpoon acondicionado como avión ejecutivo (también reportado como un muy similar C-60 Lodestar), matrícula XB-NEM, que se estrelló en la laguna de Tres Palos, en las inmediaciones de Acapulco y en el que fallecieron otras siete personas, vuelo que irónicamente se dirigía a recoger los restos de un amigo cercano que había muerto ahogado en el puerto.

Muy pocas veces ha sido contada la historia de este gran piloto, quizá el mejor de su generación, una de por sí copiosa en aviadores famosos y hasta legendarios. Radamés Gaxiola Andrade es el piloto aviador mexicano más condecorado de la Segunda Guerra Mundial, recibiendo entre otras la medalla al Servicio en el Lejano Oriente, la Legión de Honor, la Medalla del Aire y la Legión al Mérito estadounidenses, así como la Medalla por la Liberación de la República Filipina. Fue el único que voló en combate en dos frentes, también el único que representó oficialmente a México en la cabina de un avión durante la icónica gesta por la liberación de Francia, distinciones que mereció por su gran profesionalismo y preparación, mismos que puso al servicio del desarrollo de la aviación civil en tiempos de paz, talentos indiscutibles que lamentablemente la aviación mexicana se privó con su temprana partida.

Radames
El capitán Radamés Gaxiola Andrade (al centro) flanqueado por los técnicos encargados del mantenimiento de su caza P-47D Thunderbolt en la base aérea de Pórac, en la isla de Luzón, Filipinas, listo para salir a una misión de ataque contra tropas japonesas durante la Segunda Guerra Mundial.

 

 

 

Articulos Relacionados

LOS AVIONES DEL BARÓN ROJO 13 Sep 2019

DISMINUYEN OPERACIONES DE LA FAM 02 Sep 2019

LOS VERDADEROS RELOJES DE AVIADOR 08 Ago 2019

ALERTA: AUMENTAN “IDAS AL AIRE” EN EL AICM 01 Ago 2019

CIBERSEGURIDAD PARA AEROLÍNEAS Y AEROPUERTOS 04 Jul 2019

EL CONQUISTADOR DEL CIELO 07 Jun 2019

UN MEXICANO EN EL DÍA D 06 Jun 2019

Archivo de Artículos