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Por Héctor Dávila

Últimamente se ha hecho bastante común que salgan a la venta relojes que pretenden conmemorar momentos clave de la aviación y estar ligados a famosos pilotos de la historia, pero casi todas estas piezas tienen poco o nada que ver con los relojes que realmente fueron parte de las hazañas de los grandes aviadores.

Se trata básicamente de algo común en la industria relojera llamado "Stunt", que es un truco de mercadeo para ligar un producto a una figura famosa o hecho histórico para aumentar las ventas, siendo el caso más famoso y representativo el Omega de James Bond, que está asociado a este célebre personaje de ficción solamente mediante un lucrativo acuerdo comercial con los productores de las películas, pues en las novelas originales de Ian Fleming el agente 007 claramente prefería un Rolex sobre cualquier otra cosa, tal como aparece en aquellas primeras cintas protagonizadas por Sean Connery.

Pero entonces, ¿qué relojes pueden estar realmente vinculados con los grandes de la aeronáutica? E igual de importante: ¿cuáles se pueden conseguir hoy en día? Afortunadamente hay muchas piezas que están estrechamente ligadas a la aviación y que además están disponibles a la venta nuevas.


El principio: Cartier

Desde los hermanos Wrigth se hizo evidente que el vuelo requería de instrumentos para medir el tiempo con precisión, pero de estos famosos hermanos de Dayton hablaré al final, pues todo comenzó con el otro gran pionero, el brasileño Alberto Santos Dumont, quien asombró al mundo surcando los cielos de Paris a principios del siglo XX en sus increíbles dirigibles y aeroplanos.

Este héroe se dio cuenta de inmediato que necesitaba un reloj que pudiera consultar sin soltar los controles de aquellas inestables primeras máquinas voladoras, lo que no era práctico con el habitual reloj de bolsillo. La solución la trajo en 1904 su amigo y famoso joyero Louis-Francoi Cartier, quien diseñó para Dumont una pieza con correa de cuero para poder ser llevada en la muñeca y ¡voilá! Nació el reloj de pulsera.

Ya existían algunos relojes con pulsera que se usaban como accesorios estrafalarios exclusivamente para mujeres, pero el "Santos" de Cartier se convirtió rápidamente en un éxito descomunal. Desde entonces y hasta el día de hoy la casa Cartier fabrica estas piezas, en versiones actualizadas a los tiempos modernos, en diferentes tamaños y mecanismos, por lo que si queremos tener un reloj con un indiscutible linaje directo al inicio de la aviación, un “Santos" de Cartier es la mejor opción.

 

Cartier Santos

 

La precisión: Zenith

Muy pronto se hizo claro que el reloj era un instrumento imprescindible para lograr precisión en los vuelos, y cuando Louis Blèriot se dispuso a realizar la primera gran hazaña de la era de los pioneros en 1909, con una tan audaz como cruzar el Canal de la Mancha, sabía que necesitaba una pieza muy confiable para cronometrar con toda precisión el trascendental vuelo.

La solución la dio la firma Zenith con el primer reloj diseñado para ser un instrumento aéreo profesional, con manecillas y números fluorescentes y grandes para facilitar la lectura y una corona también grande para ser fácilmente manipulada con los imprescindibles guantes que los primeros pilotos tenían que usar.

Con este reloj Blèriot conquistó el Canal en 37 minutos y Zenith conquistó el corazón de los pilotos para siempre, dedicándose desde entonces a crear piezas especiales para uso aeronáutico, culminando con su famoso Montre d’Aeronef Type 20 de 1939, que es hasta hoy la referencia principal de lo que debe ser un reloj de piloto, de hecho Zenith es la única firma relojera que tiene los derechos registrados de la marca "pilot", y a este emblemático modelo le incorporó su reconocido calibre "El primero", del cual probó su resistencia y confiabilidad atado al tren de aterrizaje de un Boeing 707 en un cruce del Atlantico en 1974.

Así que si queremos un genuino reloj de piloto, emanado directamente de la era de los pioneros, el Zenith "Pilot" Type 20 lo tiene todo, y actualmente se fabrica con la caja de bronce de moda, que la da un toque "antique" que evoca muy bien aquella gran época.

 

Zenith


El Águila Solitaria: Bulova y Longines

La firma norteamericana Bulova ofreció un premio de mil dólares y un reloj de oro al primero que lograra cruzar por aire en solitario y sin escalas el Atlántico, y ya sabemos quién se los ganó.

Charles Lindbergh recibió el reloj grabado en su honor y un contrato para promocionar una versión comercial, el Bulova Lone Eagle, un reloj basado en el modelo Conqueror que fue el primero en comercializarse asociado a una gran estrella mediática, hoy algo muy común con figuras del espectáculo, el deporte y la aventura pero nuevo en 1927, siendo un tremendo éxito, logrando ventas espectaculares que hicieron del Bulova Lone Eagle la pieza de relojería más vendida de esa era. Se dice que en tan solo los primeros tres días se vendieron 5 mil piezas ofrecidas apenas a un mes del vuelo del "Áquila Solitaria", y que en total se superaron las 30 mil unidades, todas acompañadas de una carta firmada por Lindbergh elogiando la belleza y confiabilidad de la joya.

BulovaLind

Los historiadores no tienen claro qué reloj llevaba en la muñeca el famoso piloto del "Espíritu de San Luis" cuando realizó su hazaña trasatlántica, pero muchos están convencidos de que se trataba de un Bulova, pues al parecer el negocio con la firma relojera norteamericana ya estaba cerrado poco antes del vuelo, especialmente porque los relojes estuvieron muy rápido a la venta, e incluso hay reportajes de la época donde se atribuyen a Lindbergh elogios a la confiabilidad de los instrumentos que usó en el legendario vuelo, incluyendo una pluma Waterman, bujías Champion y "su reloj Bulova", aunque bien pudieron ser declaraciones en parte obligadas por los jugosos contratos publicitarios que firmó. Lo que sí se sabe es que su avión Ryan NYP estaba equipado con un Waltham XA en el tablero, el reloj para panel de instrumentos más confiable de aquel tiempo.

Aunque quizá nunca sabremos con certeza qué marca de reloj cruzó el Atlántico ajustada a la muñeca del estoico Charles Lindberg, su interés por la horología lo llevó en 1930 a diseñar con el patrocinio de Longines un reloj que satisficiera las necesidades del piloto más exigente. Basado en sus experiencias se mejoró el modelo diseñado por el marino Philip H von Weems, creando el primer reloj de navegación para piloto: el Longines Hour Angle.

Este modelo fue un éxito instantáneo entre los aviadores profesionales y se sabe que el famoso piloto mexicano Roberto Fierro usó uno. Longines tiene disponible el Hour Angle en una versión moderna, el cual es un excelente ejemplar conmemorativo de las grandes hazañas de la etapa heroica de la aviación, con verdadera conexión con el piloto más representativo de esos tiempos legendarios, el icónico coronel Charles A. Linbergh.

Longines


¡Achtung Spitfire! El relojote de IWC

La Segunda Guerra Mundial trajo el uso masivo de la aviación militar y con ello se requirieron miles de relojes para aviadores. Las condiciones de las cabinas no presurizadas y el vuelo a gran altura requirió de relojes anti magnéticos muy grandes, de hasta 55 mm de diámetro, para poder ser leídos con facilidad en el ambiente de sacudidas y vibraciones de los bombarderos, con coronas igual de voluminosas, llamadas "cebollas", para poder ser manipuladas con los gruesos guantes que era necesario usar con el frío de la altitud, además de abultados sobretodos y chamarras de vuelo que hacían necesarias correas muy largas para poder ajustar los relojes a los antebrazos por encima de toda esa ropa. Así nació en la formidable Luftwaffe el B-Uhr, el gran reloj de piloto, también conocido por las tripulaciones como el "Flieger".

B-Uhr o B-Uhren es la abreviatura de Beobachtungs-uhren, que en alemán significa "relojes de observación" y aunque los pilotos de caza eran propensos a usar sus propios relojes, más finos y elegantes, los impresionantes B-Uhr se hicieron súper populares por todo el mundo, fabricados por muchas firmas para los aviadores de las naciones del Eje, como las alemanas Wempe, Stowa, Laco y hasta la japonesa Seikosha, pero destacó la firma suiza IWC que fabricó el modelo para ambos bandos, incluyendo a la legendaria Royal Air Force británica, donde al reloj lo bautizaron como el “Big Pilot".

Así los B-Uhren de IWC podían estar en los antebrazos de las tripulaciones aéreas tanto inglesas como alemanas que se enfrascaban en mortales duelos aéreos sobre Europa.

Hoy día se pueden conseguir muchos tipos del B-Uhr, incluyendo versiones más cómodas de menor tamaño, incluso de los fabricantes originales como Stowa, destacando los modelos modernos de IWC Schaffhausen que se consideran de alta relojería, y que van desde las clásicas líneas Big Pilot y Mark XVIII hasta los más estilizados modelos Spitfire y Top Gun, siendo finas piezas hechas por la mismísima firma que surtía a los "ases" de la segunda guerra mundial.

Bulova


Escuadrón 201: el A-11 de Bulova

Estados Unidos fue el "arsenal de la democracia" en la Segunda Guerra Mundial y surtió a sus fuerzas y a las de sus aliados de todo, incluidos relojes para piloto.

El reloj oficial norteamericano fue el denominado A-11, una pieza de la que se fabricaron millones cumpliendo estrictas normas militares por parte de tres contratistas principales (Elgin, Waltham y Bulova), ganándose el mote de "el reloj que ganó la guerra".

Este reloj automático, pequeño con respecto a la moda actual y minúsculo comparado con los B-Uhren europeos, fue de lo más común entre los aviadores del Cuerpo Aéreo del Ejercito estadounidense, y fue justamente el tipo de accesorio con que se dotó a los pilotos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana que combatieron en las Filipinas.

Hoy día existen muchas réplicas en el mercado de este icónico reloj militar, incluso se fabricaron tantos que es muy fácil conseguir en internet uno original por tan solo unos 100 dólares, pero Bulova, que fue uno de los principales fabricantes originales del A-11, tiene disponible una versión modernizada con movimiento de quartz que guarda una atractivo "pedigree" directo con la historia.

Sin lugar a dudas tener un A-11, sea original o réplica, es una buena forma de rendir homenaje con una pieza realmente genuina a los pilotos de combate Aliados de la Segunda Guerra Mundial, en especial a los del mexicanísimo Escuadrón 201.

A11


Supersónicos: los Pepsi-cola, Coca-cola y Batman de Rolex

Cuando el intrépido "Chuck" Yeager rompió la barrera del sonido en 1947 en el avión cohete X-1, para ser aclamado como el hombre más veloz del mundo, llevaba consigo un Rolex. Este fue el tipo de reloj que el famoso piloto de pruebas siempre prefirió e incluso Yeager llegó a convertirse en imagen publicitaria de la marca, usando desde el Datejust y el Submariner hasta el especializado GMT-Master.

Rolex es una de las marcas favoritas de los pilotos y a mediados de los años cincuenta creó el primer reloj especialmente diseñado para pilotos de la era del jet, ideal para los vuelos intercontinentales. Esta pieza bautizada como el GMT-Master se caracterizó por ser la primera con la capacidad de medir diferentes usos horarios y fue desarrollada en colaboración con la legendaria aerolínea Pan Am, que la adoptó como herramienta oficial de sus pilotos, ademas de que fue el reloj oficial de los pilotos de prueba del supersónico Concorde.

El GMT-Master se distingue por contar con dos manecillas horarias y un llamativo bisel bicolor, en el que un color indica el día y el otro la noche, que permiten al usuario ajustar el reloj con el horario UTC o cualquier otro uso horario. El característico bisel, que a lo largo del tiempo se ha fabricado en baquelita, aluminio y cerámica, en principio estaba pintado en azul y rojo, lo que le valió el mote de "Pepsi-cola", sobrenombre por el cual es mundialmente conocido, seguido de una versión en rojo y negro que es llamada "Coke" (o coca-cola) y finalmente apareció la versión en azul y negro que es conocida como "Batman".

Aunque existe otro Rolex dedicado a los pilotos (el modelo Air King), la versión moderna del GMT-Master II es una magnífica pieza estrechamente ligada al desarrollo de la era del jet y del vuelo supersónico, además de un confiable instrumento de precisión, con la ventaja de que un Rolex es indiscutiblemente el reloj que mejor conserva su valor a nivel mundial.

Rolex


Breitling: el cronógrafo de los pilotos privados

La firma suiza Breitling tenía una larga tradición fabricando cronómetros para tableros de aviones, por lo que fue natural que migrara a la producción de relojes de pulsera muy especializados para pilotos. El momento de la verdad para esta compañía llegó en 1952 cuando la poderosa e influyente Asociación de Pilotos y Propietarios de Aeronaves AOPA, que agrupa la mayor cantidad de pilotos privados del mundo, se acercó para pedirle la creación de un cronógrafo de pulsera para pilotos fácil de llevar y que contara en el bisel con un computador de vuelo, para el que se ofrecieron a contribuir en el diseño. Así nació el Navitimer, el cual comenzó a comercializarse a mediados de la década de los cincuenta con el logo alado de AOPA en la carátula, figura que pronto evolucionó en la clásica B con alas que identifica a Breitling.

El Navitimer se ha convertido en verdadera leyenda entre los relojes preferidos por los pilotos privados y deportivos y tiene el récord de ser el cronógrafo mecánico de pulsera con más tiempo en producción, además que fue el precursor de toda una espectacular familia de relojes Breitling para aviadores, entre los que destaca el Emergency, que cuenta con un transmisor de localización para caso de emergencia (ELT) que puede ayudar a encontrar a un piloto accidentado, o el moderno Exospace, que se conecta con un dispositivo móvil celular para acceder a gran cantidad de funciones útiles para un piloto profesional.

Los Breitling han llegado verdaderamente muy alto, literal, pues Scott Carpenter llevaba un Breitling Navitimer Cosmonaute cuando orbitó la tierra tres veces en 1962 al mando de la nave Aurora 7, como parte del programa Mercury-Atlas.

Breitling

 


Un paso pequeño para el hombre. Omega o... ¿Bulova de nuevo?

El primer reloj en ser usado en el espacio y en la luna fue el Omega Speedmaster, instrumento oficial de la NASA, utilizado por todos los astronautas, incluido por supuesto Ed White, que realizó la primera caminata espacial en 1965 usando uno, además del famosísimo Neil Armstrong que lo llevaba cuando puso el pie por primera vez en la luna en 1969 durante la célebre misión Apollo 11.

El Omega Speedmaster se ganó el merecido nombre de "el reloj de la luna" (Moonwatch), una pieza que se fabrica desde 1957, siendo uno de los cronógrafos de pulsera con mayor tiempo en el mercado, ademas que es el único certificado para actividad extravehicular espacial (EVA), o sea, para estar en el espacio fuera de la nave.

El Omega Speedmaster actualmente está disponible, incluso en versiones que conmemoran justamente este año el 50 aniversario de la llegada del hombre a la luna, y uno de ellos representa mejor que nada la manera de tener una pieza auténtica de la historia de la Conquista del Espacio.

Sin embargo hay una anécdota interesante; si bien los Omega eran los relojes oficiales de la NASA y obligatoriamente eran los únicos que podían usar los astronautas, en 1971 durante la misión Apollo 15, en la víspera de la tercera caminata lunar el Speedmaster de David Scott simplemente se rompió en el último momento, por lo que el astronauta tuvo que usar su reloj personal, y que solo su supervisor y los otros dos astronautas a bordo sabían que llevaba. La suertuda pieza era nada menos que un cronógrafo Bulova prototipo, situación que fue capitalizada por la firma fabricante para comercializar un modelo similar como el Lunar Pilot Chronograph, ganando fama como el reloj que funciona en el espacio cuando otros fallan, además en el 2015 sacaron a la venta una réplica exacta de este reloj Bulova que fue al espacio bajo el nombre de Special Edition Moon Watch.

Adicionalmente, mientras los Omega usados por los astronautas son estrictamente propiedad de la NASA y no se pueden poner a la venta, siendo admirados solamente en museos, el Bulova que fue al espacio era propiedad de Scott y por tanto pudo eventualmente ser subastado, alcanzado la friolera de 1.6 millones de dólares, siendo quizá el artefacto usado por un astronauta que más caro se ha vendido, pero la buena noticia es que la réplica de este interesante reloj se puede conseguir por apenas unos 550 dólares.  

OmegaBulova


¿Y los hermanos Wright?

Es bien conocido que los hermanos Wright alcanzaron la gloria al lograr el primer vuelo de un avión en diciembre de 1903, cronometrando los precarios vuelos sobre las arenas de Kitty Hawk de su revolucionaria máquina mediante tres relojes de bolsillo bastante ordinarios, y no usaron ningún reloj de pulsera porque simplemente aún no se inventaban.

En el histórico momento Wilbur usó un Hampden del llamado tipo ferrocarrilero, mientras que Orville llevaba un Rockford muy similar, ademas de un cronógrafo marca Sun, todas piezas de bolsillo de poco prestigio.

Sin embargo en el mundo de los relojes de pulsera hay un modelo que supera a todos en lo referente a llevar en la muñeca un verdadero pedazo de la historia de la aviación, concretamente del inicio con la gran aventura de los Wright. Se trata del Bremont Wright Flyer, un elegante reloj inglés que tiene incorporada una pieza auténtica de nada menos que del primer avión que voló en el mundo.

Resulta que el famoso aparato, conocido como el "Flyer", después de sus vuelos se dañó y se guardó en un sótano en Ohio, para muchos años después ser rescatado para ser exhibido, siendo restaurado en 1927 para tal fin. Durante la restauración Orville conservó un trozo de tela de muselina del ala, y justamente de este pedazo se pudieron obtener 450 pequeñas piezas que van en igual numero de relojes Bremont, los que se sacaron al mercado en edición especial en 2015 con 50 de ellos en oro blanco, 100 en oro rosado y 300 en acero inoxidable.

El pequeño pedazo del primer avión que voló en el mundo se puede ver en una ventanita en el reverso del reloj, el cual francamente es la forma más espectacular de literalmente tener un auténtico pedacito de la historia en las manos haciendo tic tac, por supuesto reservado para unos pocos dada la producción tan limitada.

Con esta breve reseña podemos ver que existen en el mercado bastantes opciones en relojería estrechamente relacionada con la historia del vuelo humano, que sirven desde elegantes joyas con un toque nostálgico de aquellos tiempos de pilotos heroicos, hasta instrumentos prácticos para los profesionales del aire de hoy en día, y aunque es una lástima que no se haya editado un reloj conmemorativo de los pioneros y forjadores de la aviación mexicana, con auténtico abolengo ya sea en marca o en diseño, lo bueno es que es bastante fácil conseguir una pieza realmente original que dé para muchas buenas platicas de café, rememorando el apasionante desarrollo de la aviación y la astronáutica a través de la horología.

Flyer2Caras

 

 

 

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