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Por Enrique Lira

España anunció formalmente su interés en unirse al proyecto de caza furtivo franco-alemán, también conocido como el Sistema de Armas de Nueva Generación, o NGWS, que como hemos informado en su momento será el sustituto del actual caza Eurofighter Typhoon.
Al mismo tiempo, Italia y los Países Bajos se sumaron para formar parte del programa de aviones de combate de sexta generación Tempest del Reino Unido, que también es probable que eventualmente se fusionará con el esfuerzo de Francia y Alemania para crear un verdadero Proyecto de avión de combate europeo.
El Ministerio de Defensa de España reveló sus planes en un comunicado de prensa el 3 de diciembre. Francia y Alemania han estado trabajando públicamente en conjunto para elaborar los requisitos para el Sistema de Combate Aéreo Futuro (FCAS) desde julio del 2017. Esto incluiría un componente tripulado, conocido como el Combatiente de la Nueva Generación (NGF, por sus siglas en inglés), que está enlazado en red con las variantes no tripuladas, que ahora llevan el nombre de NGWS. Mientras que el FCAS también podría incluir otros tipos de aeronaves no tripuladas, incluidos los vehículos aéreos de combate no tripulados que se desarrollen en el futuro como el Neuron europeo.
Dassault de Francia y el consorcio europeo de aviación Airbus se encuentran trabajando actualmente en los diversos componentes del FCAS, incluidos NGF y el NGWS. Para el sistema de motores el fabricante francés Safran firmó un acuerdo con la firma alemana MTU para desarrollar los motores del nuevo caza que rápidamente se está conociendo fuera de los círculos oficiales como Eurofighter 2.0.
El anuncio en español no hace ninguna mención específica de la cooperación industrial que proponen, aunque España parece interesada en convertirse en un socio pleno en el programa. Seguramente España tiene la intención de capitalizar el que ya es un socio importante en el programa de aviones no tripulados de larga duración EuroMALE de Airbus. No es de extrañar que España esté ansiosa por unirse al programa. El comunicado de prensa del Ministerio de Defensa español señala que el país tiene 20 cazas Boeing EF-18A/B Hornet que necesitarán ser reemplazados antes del 2025, puesto que se comenzaron a recibir en la década de los 80 y espera retirar sus 65 Hornets restantes para el 2030.
También vale la pena señalar que Francia, Alemania y España habían colaborado inicialmente, junto con Italia y el Reino Unido, en el avión de combate de cuarta generación Eurofighter EF-2000 Typhoon. Posteriormente, los franceses abandonaron ese programa y apostaron con el Dassault Rafale, diseñado y construido en forma autóctona.
Francia y Alemania seguramente agradecerán el interés de los españoles en el proyecto, y también como siguiente paso buscarán obtener las solicitudes para unirse a países más pequeños, especialmente los de Europa que no han seleccionado el proyecto Lockheed Martin F-35 Joint Strike Fighter. Los socios adicionales ayudarían a repartir la carga de costos de desarrollo y producción de la aeronave, así como de operación y mantenimiento que han demostrado ser extremadamente altos para los programas avanzados de aviones de combate como el caso del F-35.
Airbus, en particular, desde hace algún tiempo es un activo promotor del desarrollo de sistemas que no estén cubiertos por el régimen del Reglamento de Tráfico de Armas Internacionales (ITAR) del gobierno de los Estados Unidos, que de esta forma serían exportables a cualquier país sin necesidad de aprobación por parte de los estadounidenses, lo que a menudo crea obstáculos adicionales para la exportación a terceros países.
El Ministerio de Defensa español dijo que tomó su decisión basándose en las dos opciones europeas disponibles actualmente, una de ellas es el FCAS franco-alemán. La otra opción hubiera sido el programa Tempest del Reino Unido, que
es similar en la mayoría de los aspectos al FCAS, el Tempest también prevé una combinación de aeronaves furtivas tripuladas y no tripuladas que trabajan juntas en un entorno de red.
La declaración del Ministerio de Defensa español dice que los requisitos de FCAS y Tempest son tan similares que es muy probable que se combinen en el futuro para formar un solo programa. Airbus también ha sugerido en distintas ocaciones que el mercado internacional de cazas y los costos asociados con el desarrollo de cazas sigilosos hacen que los proyectos europeos múltiples no sean sostenibles.
Por otro lado está presente la preocupación de que el plan del Reino Unido para abandonar la Unión Europea, también conocido como Brexit, pueda alterar los planes de cooperación con otros países de Europa por razones políticas y prácticas.
Además de los costos iniciales significativos, los programas de caza furtivos que trabajan con diseños desde cero han tenido históricamente largos ciclos de desarrollo. Francia y Alemania han dicho que esperan comenzar a recibir entregas
del nuevo caza en algún momento entre el 2030 y el 2040. BAE en el Reino Unido tiene una postura similar y dice que espera que el Tempest esté listo para comenzar a entrar en servicio en el 2035.
Esta línea de tiempo ya ha creado problemas para los alemanes, que deben reemplazar sus viejos aviones de combate Panavia Tornado mucho antes de esa fecha. España enfrentaría los mismos problemas y tendría que adquirir una aeronave interina para cerrar la brecha a menos que se pueda establecer algún tipo de medidas de extensión de vida extremas para las estructuras aéreas existentes.
Con respecto al Tempest, el Reino Unido, Italia y los Países Bajos han decidido adquirir un cierto número de F-35 mientras tanto, otorgándoles su propia capacidad sigilosa de quinta generación mientras desarrollan su propio caza. Italia se convirtió en el primer operador europeo del F-35 en declarar la capacidad operativa inicial con este avión el pasado 30 de noviembre.

EuroFighter20

 

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