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Por Héctor Dávila

El 3 de diciembre pasado, primer día hábil del gobierno de Andrés Manuel López Obrador, tal como lo prometió, salió para el aeropuerto desértico de Victorville, en California, el hermoso y controversial Boeing 787 Dreamliner "José María Morelos y Pavón" XC-MEX, mejor conocido como el TP-01, para ser preservado por su fabricante mientras se le consigue comprador. Con esto inició el proceso de desincorporación de la flota aérea federal, que el nuevo Gobierno considera suntuosa e innecesaria (y ciertamente en gran parte lo es) y que según Carlos Urzúa, el nuevo Secretario de Hacienda, serían unas 130 aeronaves las que se pondrán a la venta (70 aviones y 60 helicópteros).

No se han dado mayores datos sobre la flota que se pondrá a la venta, ni si se están incluyendo en la lista los lujosos jets ejecutivos adquiridos recientemente por la Fuerza Aérea y la Armada, pero de las 362 aeronaves que hay en México con matrícula XC el gobierno federal es dueño de 165 (74 aviones y 91 helicópteros), por lo que prácticamente solo se quedarán con unos 30 helicópteros, lo que es consistente con las declaraciones del Presidente de que solamente las aeronaves específicamente destinadas a la seguridad pública serán conservadas, y es probable que a esta lista se sumen unos diez aviones ejecutivos militares y navales, los cuales por ser en su mayoría muy ostentosos sería difícil pensar que fuera bien vista su existencia, cuando el primer mandatario ha dejado bien claro que ningún funcionario volará en aviones privados durante su mandato.

Mientras tanto parece que el proceso de venta ya inició en varias dependencias, como en la Procuraduría General de la República (PGR), donde esta misma semana se pusieron en venta 8 helicópteros Bell UH-1H y 206 de los 32 que posee. Además de lujosos jets ejecutivos y aviones de tipo comercial Boeing, entre las aeronaves que posee la federación hay varios Turbocommanders, un par de bimotores Bombardier Dash-8 del Banco de México, y aviones de transporte Dornier y CASA C-235 en servicio policiaco, pero destacan también helicópteros especialmente acondicionados para uso ejecutivo, como al menos 7 Agusta AW109SP prácticamente nuevos, dos Airbus EC-145 y por supuesto los famosos Puma y Súper Puma presidenciales.

Será interesante ver qué camino toman los gobiernos estatales y municipales del país, que son propietarios en conjunto de la mayoría de las aeronaves registradas con matrícula XC, pues poseen en total una flota de 197 aeronaves (125 helicópteros y 72 aviones), ya que se espera que muchos de ellos tomen el mismo camino de austeridad y también se deshagan de la aeronaves que no estén destinadas a tareas de seguridad pública.

También será muy interesante ver el impacto que esto tendrá en el mercado de aviación ejecutiva a nivel mundial, especialmente en la fluctuación de precios, con la disponibilidad tan inusual y de golpe de tantas aeronaves.

Es importante tener presente que muchas de las aeronaves que posee el Gobierno son propulsadas a pistón o turbohélices y una buena parte de éstas no están en buenas condiciones, por lo que lo más destacable son las propulsadas a reacción, mejor conocidas como jets, que son las más costosas y que en total suman unas 40 unidades, las que se listan en la siguiente tabla.

Tabla