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Por Enrique Lira

En todo el mundo desarrollado, el concepto de torres de control remotas está ganando terreno a grandes pasos, una solución tecnológica que permite la posibilidad de contar con un sistema de control de tránsito aéreo en aeródromos que carecían de este servicio, a costos razonables; pero igualmente se está aplicando a aeropuertos de porte medio - bajo, para reducir sustancialmente  costos sin sacrificar los niveles seguridad en las operaciones.

El sistema de torre de control remota funciona por medio de cámaras de video de alta definición, que pueden contar con filtros o sensores que mejoren las imágenes con una cobertura de 360º y que abarcan tanto el espacio aéreo las cercanías del aeropuerto como las áreas de pistas y plataformas, en un arreglo que incluso puede mejorar la percepción de un controlador aéreo tradicional en una torre tradicional, sobre todo de noche o con pobres condiciones de iluminación.

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Europa tomó la vanguardia en la implementación de torres de control remotas, los primeros esfuerzos se implementaron en especial en Suecia e Inglaterra, donde desde el 2009 se implementó una torre de control remota como contingencia en el aeropuerto Heathrow de Londres, misma que puede manejar hasta un 70% del volumen de operaciones del aeropuerto en caso de emergencia. En Suecia el primer proyecto implementado, se realizó en abril del 2015 fue el traslado de los servicios de control de tránsito de la torre de control del aeropuerto Örnsköldsvik y se trasladó 150 km a la torre del aeropuerto de Sundsvall, desde donde los controladores de tránsito manejan ambos aeropuertos.

En los Estados Unidos se está evaluando la seguridad y procedimientos para implementar un sistema propio, actualmente se operan dos programas piloto en los aeropuertos de Leesburg, Virginia, que opera principalmente tráfico ejecutivo y el segundo en el aeropuerto regional de Loveland, cerca de Denver, Colorado. Es de destacar que en ninguno de estos dos aeropuertos se opera una torre de control convencional.

Torre2

 

Si bien el concepto de torre de control remota no pretende sustituir las actuales instalaciones de los aeropuertos, si pretende proveer de control de tránsito a los aeropuertos pequeños, que actualmente no cuentan con el servicio a un costo razonable, que es uno de los grandes impedimentos actuales, ya que en estudios realizados en los Estados Unidos, una torre de control tradicional puede costar entre tres y siete millones de dólares, tomando en cuenta la construcción de la estructura más los contratos se servicio con las autoridades aeronáuticas; en comparación una instalación remota puede costar entre un millón y medio y dos millones y medio de dólares, costo que incluso puede disminuir si se forma parte de un arreglo en el que un mismo centro de control atienda varios aeropuertos. De igual forma el costo por mantenimiento anual se ve disminuido en un porcentaje cercano al 50% dependiendo también de la cantidad de aeropuertos que maneje cada centro de control.

En América Latina, el nivel de desarrollo de infraestructura aeroportuaria está muy por debajo de Europa o los Estados Unidos, pero esta tecnología podría ser una buena herramienta para dotar de control de tránsito en comunidades en las que de otra forma sería imposible brindar el servicio, incluso las ciudades de alta densidad de población con un fuerte volumen de tránsito de helicópteros podrían instalar centros de control para helipuertos certificados a nivel local o regional, aprovechando la tecnología de telepresencia.

 

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