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La semana pasada el Colegio de Pilotos Aviadores de México publicó un comunicado firmado por su plana mayor, once respetables pilotos comerciales, manifestando su preocupación por el gran número de accidentes e incidentes en la aviación nacional, en el que, por primera vez en mucho tiempo, vi a una organización seria señalar con energía la grave omisión del gobierno, concretamente de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT), en su responsabilidad de actuar como se debe ante esta delicada problemática.

El Colegio de Pilotos Aviadores señaló al respecto: "Exigimos a la Administración Pública Federal, tome acciones para reducir las cifras de accidentes de aviación, mediante el fortalecimiento de la autoridad aeronáutica y que ésta cuente con todo tipo de recursos suficientes, para el desempeño de su función..."

En el mismo comunicado se precisa: "Insistimos en la necesidad de que el país cuente con una entidad investigadora de accidentes e incidentes de aviación con capacidad jurídica propia, independiente a la autoridad aeronáutica".
Celebro con entusiasmo que haya voces de tal prestigio reclamando esta necesidad, que coincide totalmente con lo que que tanto he señalado en este espacio. A mis queridos lectores les consta que no he quitado el dedo del renglón sobre este tema y que considero que la SCT está cometiendo en la actual administración una gravísima falta, al olvidar modernizar a las autoridades aeronáuticas.

Pero aunque simpatizo totalmente con el fondo del comunicado del Colegio de Pilotos, en la forma hay detalles que, en honor a la verdad, no puedo pasar por alto. El comunicado señala que durante 2017 se suscitaron 173 incidentes y 66 accidentes aéreos en México, y que en lo que va de este año van más de "70 incidentes y accidentes", lo que como que sugiere que los accidentes van en ascenso, pero en aviación y entre pilotos se debe ser preciso en las cifras y datos, y hay que explicar las cosas bien: en 2017 realmente se padecieron en México 67 accidentes de aeronaves civiles (de acuerdo a cifras oficiales de la SCT y que coinciden con mis investigaciones) mientras que para poner las cifras en perspectiva con este año es imprescindible separar incidentes de accidentes para así  tener una imagen clara de cómo vamos. De tal manera, enfocándonos al periodo entre el primero de enero y el 31 de julio del 2018 se han presentado 44 accidentes aéreos, mientras que en el mismo periodo del 2017 fueron casi igual, 45, así que simplemente la tendencia global de accidentes aéreos civiles en México no va la alza (o quizá menos, pues aún puede que algunos accidentes recientes que tengo registrados sean clasificados por la DGAC oficialmente como incidentes). Aquí cabe la aclaración que debemos basarnos en las definiciones de accidente e incidente del "Manual de Investigación de Accidentes e Incidentes para Autoridades Aeronáuticas" publicado por la SCT, que se apega a las definiciones de la OACI y que puede ser consultado en internet.

Pero siguiendo con el Comunicado del Colegio de Pilotos Aviadores de México, en éste se cometió el error de apuntar a la aviación general al señalar que: "Requerimos de la autoridad aeronáutica; incrementar de manera inmediata la supervisión a las escuelas de aviación, la aviación general y ejecutiva...", sin mencionar en ninguna parte a la aviación comercial, lo que levantó mucha molestia en el amplio sector del medio aeronáutico que no es parte de las aerolíneas.

Y es que al desmenuzar los datos de los accidentes vemos que entre lo que va de este año y el mismo periodo del 2017 la aviación general y ejecutiva, incluyendo las escuelas, son realmente las que han mejorado su nivel de seguridad: a julio del año pasado se había accidentado un jet ejecutivo y este año no se ha estrellado ninguno; mientras que los accidentes de helicópteros de todo tipo bajaron de 7 a 3 y las escuelas de aviación llevan 3 accidentes contra 4 en el mismo periodo del año pasado. Dentro de la aviación general solo la aviación agrícola, como he señalado muchas veces, presenta una preocupante tendencia a la alta en los accidentes de aviones fumigadores, tanto que en lo que va del año ya se superó el número de siniestros de este tipo acaecidos durante todo el 2017. Adjunto a esta nota presento un cuadro comparativo detallando el número de accidentes por tipo de aviación entre lo que va de 2018 y 2017.

Donde llevamos un notable aumento, además de gran impacto mediático y social, es nada menos que en las aerolíneas, pues en lo que va de este año se han registrado dos accidentes (el de Global Air y el de AeroMéxico Connect) y un incidente grave en tierra (donde chocaron dos ATR de Aeromar), mientras que el año pasado se tuvo oficialmente sólo un accidente de aerolínea en el periodo analizado, pero hay que  aclarar que el accidente en cuestión, en el que un Fokker 50 de MayAir causó la muerte a un técnico de tierra al que arrolló con el tren de aterrizaje, no es comparable ni de lejos con el tipo de accidente que significa la caída de un avión, pero por el lamentable deceso legalmente se calificó como accidente, así que para efectos prácticos el año pasado no hubo accidentes de aviones comerciales mexicanos en vuelo.

Sobre el número de víctimas de los accidentes, al 31 de julio de 2017 en México habían fallecido 33 personas, mientras que para este año la cifra muestra una disminución a 12 decesos, pero si sumamos las víctimas causadas por el accidente de un avión comercial mexicano fuera del país, la cifra lamentablemente supera los 128 muertos. En este comparativo no debería considerarse a la aviación militar, pero con el trágico accidente del helicóptero Blackhawk en Oaxaca el número de civiles muertos por accidentes de aeronaves mexicanas este año supera los 141 y tristemente hay que señalar que la Fuerza Aérea sigue muy mal en materia de seguridad, pues entre enero y julio de 2017 tuvo 2 accidentes y este año ya lleva el doble. En cambio, mención especial merece la Secretaria de Marina, cuya aviación naval ya cumplió cuatro años consecutivos sin accidentes.

Así las cosas, son la aviación comercial, junto con la agrícola y la militar, las que presentan preocupantes tendencias a la alta en los índices de accidentes con respecto al año anterior. Por tanto creo que es injusto que los pilotos comerciales del Colegio pidan que se fiscalice más a la aviación general, no hay que olvidar que la aviación privada es la más desprotegida y con la que más se ensañan las autoridades corruptas. Dicen que el buen juez por su casa empieza y si el Colegio de Pilotos Aviadores de México quiere mantener su credibilidad y evitar que en la aviación general se les siga viendo como un apéndice del sindicato de pilotos y sus empresas, es muy importante que reconozcan las fallas en las aerolíneas y se acerquen más al resto de la aviación, si es que de verdad quieren ser una genuina institución de Colegio Profesional...

Pero dejando atrás el "regaño", quiero retomar que la esencia del mensaje vertido en el comunicado del Colegio de Pilotos Aviadores es correcta, y toda la aviación mexicana requiere en este momento de una acuciosa revisión en materia de seguridad, pero sin perder de vista que esta tarea actualmente descansa principalmente sobre los hombros de los operadores que con gran responsabilidad y sin ayuda oficial han asumido el reto, en tanto el gobierno no reaccione y deje de ser tan omiso, sobre todo en la calidad y cantidad de los recursos humanos dedicados a este tema.

Me preocupa la pobreza de nivel que la autoridad aeronáutica mexicana refleja ante sus pares de otros países, especialmente al ser encabezada la dirección de los transportes y la aviación por neófitos, a los que les está estallando en las manos la bomba de tener este año dos de los peores accidentes aéreos que hemos tenido en mucho tiempo y que han han llamado la atención de las autoridades norteamericanas, que según se rumora ya están pensando en ponernos la lupa encima y sancionarnos.

Recordemos que la Federal Aviation Administration (FAA) a través del programa Internacional Aviation Safety Assessment (IASA) califica la seguridad y capacidad de las autoridades aeronáuticas extranjeras, y que ya una vez degradó a México a Categoría 2, en julio de 2010, lo que nos tuvo varios meses padeciendo de serias limitaciones para volar a los Estados Unidos, y temo mucho que de no actuar con rapidez y efectividad el riesgo de otra degradación para México sea real, con el terrible daño que significaría para nuestra industria.

No podemos permitir que las autoridades mexicanas sigan fallando y cierren el sexenio con un deterioro en la seguridad aérea enmarcado por una de las peores etapas de corrupción que hemos visto. Este es un esfuerzo que requiere a toda la aviación mexicana unida, pues es una responsabilidad que atañe por igual a técnicos, mecánicos, despachadores, ingenieros, sobrecargos, instructores, controladores, pilotos, empresarios y bueno, hasta periodistas, pues como dijo aquel gran aviador, Agustín Gutierrez "el Gato" Peláez: "No olvidemos las grandes responsabilidades que tenemos como aviadores mexicanos, pues no sólo volamos en los mismos cielos, también servimos a la misma patria".

 

Saludos


Héctor Dávila

 

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