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Pues el matrimonio entre el orgullo brasileño y el imperio norteamericano es prácticamente un hecho. Boeing ha logrado convencer a los papás de Embraer de otorgarle su mano para crear lo que podría ser la empresa aeroespacial mas grande del mundo, con una inversión de 4,750 millones de dólares, con lo que Boeing mete al fin un gol a su archirrival Airbus, firma que le había hecho pasar muchos berrinches con su reciente unión con Bombardier y su aparente cinismo al disfrutar de jugosos subsidios ilegales, y aunque Boeing logró con grandes esfuerzos en los tribunales demostrar la existencia de dichos subsidios, francamente las consecuencias del litigio le hicieron a la firma europea, como decimos en México: "lo que el viento a Juárez".

Pero con este paso, Boeing se sale con la suya al poder controlar al fin un grupo que pone al gigante norteamericano al tú por tú con la mancuerna Airbus/Bombardier, ofertando en su catálogo una gama de aviones comerciales desde los 70 asientos para arriba, y aunque el trato no incluye los productos ejecutivos y militares de Embraer, si incluye el programa del transporte militar KC-390, lo que hace que para efectos prácticos se queden con la mayor y más rica parte del pastel, pues la división de aviones de comerciales representa casi el 60% de los ingresos de Embraer.

Así, Boeing/Embraer controlará una propuesta de tecnología de transporte aéreo que abarca todos los segmentos, incorporando concretamente el segmento de aviones regionales de menos de 120 asientos que tanto norteamericanos y europeos habían desdeñado durante más de una década, y que ahora Boeing considera muy importante, especialmente después que Airbus se hiciera con el control del programa  CSeries de Bombardier.

Pero no todo es miel sobre hojuelas, por lo que ya se apuran en Brasil a dar trámite exprés a la creación de esta empresa, pues existen muchos grupos celosos que se oponen y existe la posibilidad de que un inminente próximo gobierno de izquierda pudiera dar marcha atrás a la negociación, pero parece que este escenario lo tienen fríamente calculado, por lo que la consolidación de este "joint venture" no deberá tomar más de un año.

La molestia de grupos de trabajadores brasileños, apoyados por el candidato presidencial Ciro Gómez, se centra en que Brasil perderían el control de las decisiones y parte muy importante de las ganancias de su campeón industrial aeronáutico, pues Boeing será propietaria del 80% de las acciones de la nueva empresa. Ademas, el gobierno brasileño, aunque no posee la mayoría accionaria, tiene actualmente una acción especial en Embraer que le da poder de veto sobre decisiones importantes, poder que en la nueva empresa se ha dejado claro que no tendrá. Esta situación es vista por muchos como la pérdida de una importante parte de la autonomía tecnológica e industrial que tanto le ha costado desarrollar (y con mucho éxito) a los brasileños, tanto así que las acciones de Embraer se desplomaron casi 14% en la Bolsa de Sāo Paulo el día del anuncio de este acuerdo.

Polémica aparte, es indiscutible que el acuerdo Boeing/Embraer reviste de una enorme importancia, pues redefine por completo el mapa de competitividad en la industria aeroespacial, convirtiendo de facto, junto con la alianza Airbus/Bombardier, a las cuatro más grandes empresas fabricantes de aviones comerciales en dos, afianzando así los claros polos detrás del desarrollo de la ingeniería aeronáutica, con sólo dos políticas, filosofías y metodologías.

Aunque la mercadotecnia dicta que esto es un proceso evolutivo normal (la famosa carrera entre solo dos firmas líderes en un mercado, como Coca Cola contra Pepsi), los analistas no tienen claro qué va a pasar, si va a ser bueno o va a ser malo, si eventualmente los clientes, que son las aerolíneas, obtendrán mejores beneficios o tendrán nuevas pesadillas.

Quizá pronto los tentáculos de Airbus y Boeing alcancen y engullan también a las pocas empresas rusas y asiáticas que aún buscan desarrollar aviones comerciales.
Entonces tal vez sólo los aficionados a la historia de la aviación extrañaremos aquellos tiempos  en que un gran abanico de organizaciones, en libre competencia, desarrollaron la tecnología del transporte aéreo a pasos agigantados durante los últimos 70 años, bajo muchas identidades célebres, como McDonnell, Douglas, Lockheed, DeHavilland, Tupolev, Convair, Fokker, Saab, Bristol, BAe, Ilyushin, Aerospatiale y Dornier.
Creo que con los enlaces de Boeing con Embraer y de Airbus con Bombardier se marca el final de una gran era...


Saludos

Héctor Dávila.

 

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