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Ahora que está a la vuelta de la esquina la elección presidencial en México, uno de los pocos temas aeronáuticos tocados por alguno de los candidatos (concretamente por "ya saben quién") ha sido sobre si la flota aérea del gobierno es excesiva y si habría de vender ese lujoso avión que disque ni Obama tenía...

Más allá de las imprecisiones aeronáuticas del candidato, porque bien sabemos que Obama sí tenía a su servicio un avión más sofisticado y caro que el TP-01, los cuestionamientos sobre el tamaño de la flota aérea del gobierno mexicano y su verdadera composición, y más importante, sobre si es realmente excesiva o necesaria no se han esclarecido debidamente.

Por ese motivo me aboqué a la tarea de dimensionar con todo rigor el tamaño de la flota aérea que se ha adquirido y operado con los impuestos pagados por todos los mexicanos, contabilizando todas y cada una de las aeronaves federales, estatales y municipales que realmente hay operando en México, asegurándome de que de verdad existen y son utilizables, un trabajo muy detallado que nos permita por primera vez en mucho tiempo observar datos reales y confiables sobre este asunto, y tener al fin una visión objetiva del Poder Aéreo Nacional, incluyendo las aeronaves militares y navales que son aptas para el transporte ejecutivo, el transporte masivo y labores de rescate.

En nuestro país los gobiernos a nivel federal, estatal y municipal operan prácticamente de todo tipo de aeronaves, desde helicópteros biturbina muy modernos hasta pequeños aparatos propulsados a pistón, pasando desde lujosos jets corporativos transcontinentales hasta motoplaneadores de vigilancia sigilosa, pero el primer problema para conocer esta flota es que la propia Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC) no maneja cifras confiables y su registro del parque aeronáutico está plagado de errores e inconsistencias.

Las últimas cifras oficiales publicadas por la DGAC datan del año 2016 y dan cuenta de un total de 575 aeronaves registradas con matrícula prefijo XC, que es el que designa las aeronaves oficiales o propiedad del estado, y aunque en información de este año la DGAC tiene registradas no menos de 490 aeronaves XC, lamentablemente al revisar la información oficial y cotejarla con la observación directa de nuestras investigaciones descubrimos que las supuestas cifras oficiales manejan al menos un 30% de error. La verdad es intrigante que las cifras que maneja la a Secretaria de Comunicaciones y Transportes sean tan inexactas y sigan contando aeronaves que hace mucho dejaron de estar operativas, se han accidentado o dado de baja. Esos errores solo hacen quedar mal al gobierno, al exagerarse por mucho el número de aeronaves que realmente tiene.

La verdad es que en México se cuenta actualmente con un total de 362 aeronaves con matrícula XC, siendo la mayoría (197) propiedad de gobiernos estatales y municipales, los que usan 72 aviones y 125 helicópteros, mientras que el gobierno federal posee, incluyendo las asignadas a la Presidencia de la República, 165 aeronaves matrícula XC (74 aviones y 91 helicópteros).

Dentro de la flota federal se operan más de 30 lujosos jets ejecutivos, de los modelos más costosos, incluyendo el célebre Boeing 787 Dreamliner, Gulfstreams, Challengers, Learjets y Citations, así como una gran cantidad de helicópteros Leonardo/Agusta y Airbus (Eurocopter), particularmente dentro del Grupo Aéreo de Transportes Presidenciales, que cuenta a su cargo con 12 aviones y 10 helicópteros.

Cabe destacar que 60% de la flota de aeronaves matrícula XC son helicópteros, aparatos que por su naturaleza son de gran utilidad en el servicio público, ya que además de ser transportes VIP pueden servir para búsqueda, rescate y ayuda a la población en casos de desastre así como en misiones policiales. También hay que destacar que el gobierno tiene a su servicio muchos helicópteros adicionales, no menos de 100, los cuales renta a empresas privadas y que dan servicio a entidades como PEMEX o la Comisión Federal de Electricidad, por lo que el número real de helicópteros civiles al servicio del gobierno en México supera las 316 máquinas.

Por otro lado, las fuerzas armadas son un componente importante de esta ecuación, al tener el potencial de aportar al Poder Ejecutivo una gran cantidad de recursos aéreos tanto para el transporte ejecutivo como para la ayuda a la población en casos de desastre.

La Fuerza Aérea Mexicana (FAM) tiene de cargo 403 aeronaves, incluidas 18 del tipo no-tripuladas. Sin embargo en la práctica, modernas, útiles y en buenas condiciones (digamos de primera línea) la FAM dispone realmente de 277 aeronaves (189 aviones y 88 helicópteros) siendo la mayoría de sus aviones de entrenamiento, por lo que para efecto de saber con cuántos aviones puede dar apoyo en tareas ejecutivas y de transporte de personal y carga, determinamos que su aporte al poder aéreo federal es de unos 35 aviones, pero entre ellos están jets ejecutivos muy modernos y de gran porte, como un Gulfstream G550, un Challenger 605, un Cessna Sovereing, un Learjet 45EX, así como transportes grandes entre los que figuran cinco Boeing 737, 8 Airbus C-295, un par de Hércules y varios Beechcraft King Air.

La mayoría de los helicópteros de la FAM son modernos y útiles en apoyo a las necesidades gubernamentales y se cuenta en las filas con una variada flota de ala rotativa que incluye 75 aparatos de los tipos Bell 412, Bell 407, Airbus EC-725, UH-60 y Mi-17, los que consideramos como útiles para transporte de personal civil y ayuda en casos de desastre, más allá de las tareas militares que realizan primordialmente.
Así la FAM, descontando sus aeronaves de entrenamiento, reconocimiento y de segunda línea, significa potencialmente una flota de transporte moderna de unos 110 aviones y helicópteros que pueden, y deben, apoyar las necesidades aéreas del Estado.

La Secretaria de Marina con su Aviación Naval también debe ser considerada, pues cuenta con al menos 140 aeronaves, de las que 75 (50 helicópteros y 25 aviones) son útiles para tareas de transporte y rescate, y la Armada de México dispone de aparatos similares a los de la FAM, incluyendo jets ejecutivos Gulfstream G550, Challenger 605 y transportes CASA/Airbus C-295 y Bombardier Dash-8, así como helicópteros EC-725, Panther, Mi-17 y UH-60.

Así las cosas, las fuerzas armadas cuentan con al menos 185 aeronaves modernas y confiables que pueden reforzar a las 165 que son propiedad del gobierno federal en sus necesidades de servicios aéreos, por lo que el Poder Aéreo Federal se puede establecer en alrededor de 350 de aparatos ejecutivos y de transporte, tanto de ala fija como rotativa, a los que habría que sumar unas 100 aeronaves privadas usadas por el gobierno en arrendamiento.

Sumando también las casi 200 aeronaves propiedad de los Estados y Municipios, los resultados son impresionantes, pues podemos ver que existen en Mexico potencialmente más de 600 aeronaves al servicio gubernamental, y es aquí cuando llegamos al cuestionamiento fundamental: ¿son realmente necesarias tantas aeronaves?

Y es que he sido testigo de que el apoyo de todo ese poderío no se hace presente tan fácilmente; cuando se requiere auxilio en una labor de búsqueda y rescate es tardado, burocrático y difícil que se logre la ayuda de un helicóptero, o como hemos visto recientemente, cuando miles de hectáreas de bosques se pierden en incendios forestales mientras la población suplica el apoyo de aeronaves, y acaso dos o tres se consiguen. ¡Y eso que tenemos más de 340 helicópteros propiedad de todos los mexicanos!

Ni hablar de los aviones y helicópteros ejecutivos que con gran lujo están disponibles para los funcionarios y gobernantes, y que a cada rato en los medios nos enteramos que se emplean abusivamente para el "shopping" de las esposas, las vacaciones de los "juniors" o el traslado de políticos e influyentes a sus juegos de Golf para "quedar bien". Ofensas que contrastan duramente con las carencias de equipo aéreo que se aprecian cuando el desastre natural ataca y en que casi siempre tiene que echarse mano a la ayuda de la aviación privada y comercial para transportar la vital ayuda y realizar salvadores puentes aéreos.

No cabe duda que contamos con una poderosa y nutrida flota aérea gubernamental, pero hay muchas áreas desatendidas y racionalizar su uso y canalizar mejor esos recursos es muy importante, sin olvidar erradicar la corrupción asociada con la adquisición y uso de muchos de esos activos. No hay duda que con esas aeronaves se podrían lograr muchos más beneficios para el país, ojalá que el próximo Presidente lo tenga en cuenta. Por lo menos podemos empezar por saber realmente cuántas son y quién las tiene.

Saludos


Héctor Dávila.

 

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