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"EL Nuevo Aeropuerto va, punto. Los grandes proyectos del país no deben detenerse por obsesiones", dijo el precandidato presidencial de la coalición "Todos por México", José Antonio Meade, tras visitar la semana pasada las obras del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), pero evadiendo el tema de auditar sus costes.

Por su parte Ricardo Anaya, precandidato de la coalición "Por México al Frente", señaló que también apoya la construcción del NAIM, pero que a diferencia de Meade, él sí está a favor de la transparencia y afirmó que, de ganar, revisaría las cuentas.

El controversial líder morenista Andrés Manuel López Obrador, ya sabemos, afirma que de ganar la presidencia cancelará la obra, pues la considera "manchada en la corrupción".

Tres posturas diferentes, tres opciones claras que denotan los intereses de los grupos detrás de los aspirantes, pero sobre aviación no hay más propuestas de ninguno. O ellos y sus asesores no saben nada de aviación, o no están conscientes de la importancia de esta industria, por que es obvio, sin aviación no habría necesidad de una obra de la trascendencia del NAIM, y mucho menos de debatir sobre su futuro. Sobre aviación señores precandidatos, hay mucho, pero mucho más que decir y proponer.

En este contexto, quién tendrá un papel vital en hacer ver la importancia de la aviación a esta tercia de políticos, y sobre todo al ganador y a su gabinete, es la Cámara Nacional de Aerotransportes (CANAERO), la que funge cotidianamente como un valioso órgano de consulta y que el gobierno no puede ignorar.

Y justo la semana pasada el Consejo Directivo de la CANAERO nombró por tercer periodo consecutivo a Sergio Allard Barroso como su Presidente. Esta designación causó sorpresa, pues para darse tenían que modificarse los estatutos de la CANAERO, pues éstos solo permitían dos periodos consecutivos, y en estos tiempos realizar dichas modificaciones para lograr reelegir a un Presidente, desde fuera de cualquier institución, simplemente no es bien visto. En especial porque en algunos frentes se ha acusado a CANAERO de sólo representar los intereses de un pequeño grupo y no de toda la aviación, pero los Directivos de la Cámara no son nada tontos y tienen razones de mucho peso para seguir confiando las riendas del corcel a Sergio Allard, que como sabemos, ocupa también el cargo de Director Ejecutivo de Talento y Relaciones Institucionales de AeroMéxico.

Allard es un hombre muy capaz, con una dilatada y exitosa carrera en la aviación comercial, y ha impulsado desde CANAERO importantes alianzas y proyectos con instituciones y organismos como la Secretaria de Turismo, el Consejo Nacional Empresarial Turístico, Airlines for América, y la International Air Transport Association (IATA), pero lo más destacado, y hay que decirlo, fue la gestión firme y eficaz para evitar que aumentaran las tarifas por uso de aeropuerto en vuelos nacionales en la terminal de la Ciudad de México. En contrapunto, la CANAERO fracazó en evitar que se hicieran las recientes modificaciones a la Ley de Aviación Civil, mismas que a nivel internacional se consideran muy perjudiciales para la aviación comercial.
 
Y no hay que ser adivino para saber que el principal objetivo de Sergio Allard en esta tercera gestión será defender la culminación del NAIM, imprescindible para el crecimiento de las aerolíneas, y ser actor fundamental para participar con información de calidad en la conformación del Plan Nacional de Desarrollo del próximo sexenio en materia de aviación.

A Allard lo acompañarán en esta cruzada, integrando la nueva la Mesa Directiva de CANAERO, José Alfonso Lozano de Volaris como primer vicepresidente; Yuri Salinas de Viva Aerobus como segundo vicepresidente; Luis Noriega de Air Canada, como tercer vicepresidente; Alejandro Alonso de Aerolíneas Ejecutivas como cuarto vicepresidente; Luis Sierra de Mas Air como secretario y Mario del Angel de Aeromar como tesorero.

Pero como siempre, de logros y beneficios para la aviación general sabemos de muy pocos, o ninguno. El reto será que logren ser, además de influyentes, más incluyentes, pues hay muchos temas que deben abordarse y que van más allá de sólo los intereses de las aerolíneas. Yo esperaría que no olviden que existen helicópteros, centros de capacitación y aviación agrícola, entre otros tipos de aviación, que también son fundamentales para el desarrollo del país y que en muchos casos, como las escuelas de aviación, tienen una vinculación simbiótica con la aviación comercial. Y de paso, es imperativo impulsar que el gobierno deje de "hacerse pato" con la modernización de las instituciones: urge una autoridad aeronáutica independiente, un órgano de investigación de accidentes autónomo, y por supuesto un combate eficaz a la corrupción.

Va un ejemplo de visiones distintas a un mismo asunto aeronáutico: hace poco en una reunión, funcionarios de aerolíneas comentaban que en México no se había tenido ni un solo accidente fatal de aviación comercial el año pasado, por cierto el más seguro de la historia, y por tanto no era tan urgente una agencia especializada en prevención, investigación, búsqueda y rescate de accidentes de aviación, pero pasaron por alto que en 2017 hubo al menos 57 accidentes de aviación general en el país (sin contar los accidentes de aeronaves militares), con un trágico saldo de más de 50 personas muertas y en algunos casos la búsqueda de la víctimas fue por demás azarosa.


A esto me refiero con la importancia de tener líderes con una visión más amplia e incluyente, para así poder contribuir a que todas las formas de volar se desarrollen en este país de forma segura y rentable.

Saludos

Héctor Dávila

 

Editorial

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