Entrados en la recta final del sexenio, entre las muchas metas incumplidas en la presente administración, en materia aeronáutica destaca el gran fracaso en lograr que la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) cumpla su misión primaria: proteger el Espacio Aéreo nacional.

Como parte del Plan Nacional de Desarrollo, en el Programa Sectorial de Defensa Nacional 2012-2018 se establecieron las metas sexenales, entre las que se propuso fortalecer y renovar las capacidades del obsolescente Sistema Integral de Vigilancia Aérea, con 10 años de antigüedad (ya casi 16 para ahorita) y que apenas tenía capacidad de cubrir el 32% del espacio aéreo mexicano. También se propuso incrementar el número de horas de vuelo de vigilancia aérea, del nivel paupérrimo del sexenio previo, a un número que razonable y eficazmente cubriera la extensión territorial. Sin embargo, estas metas no se han cumplido.

Para el año pasado en el Plan se proponía la meta de contar con los radares y sistemas de control para cubrir al menos el 60% del espacio aéreo y para este año ya debería llegarse a contar con 5 nuevos radares de largo alcance, capaces de una cobertura mínima del 72% del territorio y sin embargo no se ha logrado nada. Si leyó bien: nada.


El avance en el sexenio ha sido del 0% y la FAM cuenta con el mismo sistema de vigilancia y detección anticuado de hace más de 16 años, que no sirve para proteger ni un tercio del país, lo cual se agrava con el hecho de que tampoco cuenta con aviones interceptores de alto desempeño, pues el programa de repotenciamiento de los cazas Northrop F-5E/F Tiger II fracasó por negligencia e ineptitud, ya que los motores de estos aviones están parados, algunos en Suiza, envueltos en una controversia por razones económicas. Estos cazas, aunque viejos, han volado muy poco, por lo que sus células aún podrían mantenerse operativas y con esto contar con una capacidad mínima de defensa e intercepción, pero la ineptitud de los responsables de su recuperación, junto con la grave falla en la modernización de nuestros sistemas de vigilancia han dejado al espacio aéreo del país prácticamente desprotegido. Tampoco se han modernizado los sistemas de detección, intercepción y comunicación de los únicos tres aviones Embraer EMB-145 con que se dispone.

La razón que la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA) da como excusa de su omisión en este rubro en su propio informe de "logros" del Plan Nacional de Desarrollo, es una "insuficiencia presupuestaria". ¿En serio, falta de lana? Pero si en este sexenio la FAM ha recibido más dinero que nunca en su historia, y parece que lo dilapidó en muchos aviones y helicópteros carísimos de dudosa utilidad, impresionantes obras en bases aéreas y en un montón de actividades "sociales", celebrando con bombo y platillo su dizque centenario (que los historiadores serios saben que realmente no fue), así como en espectáculos aéreos y ferias, convirtiendo las instalaciones estratégicas en "tianguis". Pero sobre todo, gastando una locura de dinero en aviones y helicópteros de súper lujo para que los altos mandos viajen como verdaderos majarás. Por que eso sí, según no ha habido dinero para cubrir la misión primordial de salvaguardar nuestro espacio aéreo, pero si pudo la Fuerza Aérea adquirir una docena de helicópteros de lujo (Agusta AW109SP, Super Puma y Cougar) para que sus jefes y el Estado Mayor Presidencial paseen a ministros, funcionarios y legisladores con todo confort, así como dos aviones Gulfstream G550, otros dos G150, un Challenger, un Learjet 45, y otros más que forman una gran lista, incluyendo un Cessna Citation Sovereing que supuestamente se adquirió junto con un helicóptero EC-135, en asociación con Pemex, para proteger ductos de combustible y que en realidad son usados como transportes VIP con interiores de lujo.

No se me vaya a malinterpretar, soy pro aviación, y no voy a salir con el rollo populista de que en vez de aeronaves se construyan escuelas o se ayude a los damnificados de los sismos, pero es increíblemente vergonzoso que a la FAM se le destinen más recursos para a ser un fastuoso taxi aéreo de los funcionarios que para cumplir su misión principal, que además es un asunto clave de la Seguridad Nacional. Creo que la aviación ejecutiva es una necesidad en las funciones de gobierno, pero ¿realmente necesita el Secretario de Defensa una flotilla de media docena de aeronaves de súper lujo para su uso exclusivo, cuando además en los escuadrones de transporte de la FAM hay disponible de todo, desde King Airs hasta Boeing 737s?

Las fuerzas federales mexicanas, entre ellas la FAM y el Estado Mayor Presidencial, la Secretaria de Marina-Armada de México, la Secretaria de Gobernación y la Procuraduría General de la República, han adquirido en lo que va del sexenio una impresionante flota aérea de transporte ejecutivo, cuyo costo es descomunal, miles de millones de pesos invertidos en tres suntuosos Gulfstream G550 (valuados a precio de lista en más de 60 millones de dólares cada uno), dos G450, dos G150, tres Bombardier Challenger 605 (valuados cada uno en más de 20 millones de dólares), tres Learjet 45, un Citation Sovereing, cuatro Beech King Air 350, así como 6 helicópteros Agusta AW109SP, un Airbus EC-135, varios Airbus EC-725 Super Puma y un Panther. Casi 30 aeronaves nuevas, todas configuradas para transporte VIP.
Esta flota se complementa con una larga y variopinta lista de Boeings (incluido el controversial 787 presidencial), Gulfstreams, Citations, Learjets, Bells y otros modelos con los que las fuerzas federales ya contaban, que elevan groseramente a más del doble el número de aeronaves disponibles para que los altos jefes y funcionarios vuelen con una comodidad digna de las fantasías de jeques y príncipes árabes... Y todo esto al costo de que hoy, en México, no está garantizada la Seguridad del Espacio Aéreo.
Por si fuera poco, si le rascamos más, pa qué les cuento... Muchas de estas aeronaves han sido adquiridas con gran opacidad, algunas veces a través de empresas que no son representantes directos de los fabricantes, con muy obvios sobreprecios.

Pero aquí no acaba el escándalo. Como dije al principio, en el mentado Programa Sectorial la SEDENA propuso aumentar las horas de vuelo de vigilancia necesarias para cubrir con eficacia el territorio nacional, planteando realizar un total de 467,500 "horas de vuelo en operaciones de vigilancia", a un ritmo de entre 75 mil y 85 mil horas de vuelo de vigilancia por año. Sin embargo, la FAM, en los propios informes de labores de la SEDENA, ha informado claramente que en misiones de vigilancia aérea efectuó 816:20 horas en 2013, 892:35 horas en 2014, 1,038 horas en 2015, 973:52 horas en 2016 y 4,010:23 en 2017, lo que da un total de apenas 7,731:10 horas de vuelo específicamente realizadas para "vigilancia aérea" durante lo que va del sexenio, cifra muy pero muy lejos de la meta. Pero lo que más  sorprende (e indigna) es que la SEDENA, en su informe de "logros" del Plan Nacional de Desarrollo publicó en 2016 que el "número de horas de vuelo para la vigilancia del espacio aéreo nacional" ha sido de 73,523 en 2013, 138,400 horas en 2014, 202,300 acumuladas en 2015 y 282,400 horas para el 2016, cifras que se expresan de forma acumulada y que según ellos "cumplen" los objetivos con miras a llegar a la meta sexenal de las 467,500 horas. Sin embargo, ni sumando las horas de vuelo que realiza la FAM en misiones de transporte o contra la delincuencia se alcanzan remotamente esas cifras, apenas sumándole todas las horas de vuelo de adiestramiento que efectuó se alcanzarían tales cantidades.

Verdaderamente me avergüenza mucho que la SEDENA maquille las cifras y pretenda engañar a los mexicanos presumiendo que cumple una misión que se supone prioritaria y que en realidad tiene abandonada. ¿O qué? ¿Me van a salir conque los pilotos en la escuela mientras practican, o los de carga en ruta, van "vigilando" el espacio aéreo nacional? ¿Qué les pasa? ¿Se trata de un error y querían referirse al "total" de horas de vuelo y no solo a las de vigilancia? No lo creo, y no es aceptable, los documentos son muy claros en sus términos. Simplemente es un intento de engaño bastante mal hecho, que conforma una burla inaceptable a la obligación que tienen los funcionaros públicos de rendir cuentas. Máxime tratándose de un asunto de Seguridad Nacional.

Tendremos que ver si este año, al marco de la veintena de cambios de altos mandos que se han dado en la SEDENA, incluyendo Subsecretario, Oficial Mayor, Inspector y Contralor General, Jefe del Estado Mayor y por supuesto Comandante de la FAM, por lo menos se concreta la compra de los tan necesarios radares y se rinden explicaciones por las enormes discrepancias en la información que se proporciona a la Sociedad sobre el cumplimiento de las misiones de la FAM.

Siempre he tenido en alta estima a los pilotos militares, sé que entre sus filas hay muchísimos patriotas verdaderos, que profesan valores reales de honestidad y profesionalismo, y me decepciona mucho cuando los que dirigen las instituciones, por negligencia o corrupción, destruyen esos valores.

Ojalá que esos principios de "Honor, Valor y Lealtad" que tanto han presumido con orgullo los miembros de la FAM, se impongan a los mezquinos intereses de esos pocos coroneles y generales que se han ocupado más en las jugosas comisiones y en las luces de los reflectores, que en cumplir la misión más importante y básica que la Nación les ha encomendado: la salvaguarda de nuestro Espacio Aéreo.

Los mexicanos esperamos y merecemos que nuestros aviadores militares cumplan cabalmente su misión; los recursos materiales, y sobre todo humanos, existen, no hay pretexto...


Saludos

Héctor Dávila.

Editorial

 

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