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La semana pasada autoridades de Protección Civil del Estado de Guerrero organizaron una fuerte movilización tras la alerta emitida por el comisario de Xonacatlán, que afirmó que una aeronave se había estrellado sobre la montaña de Tlapa, entre las comunidades de Xonacatlán y Ahuejutla, en el municipio de Alcozauca. La movilización, que supuestamente incluyó soldados, se extendió por 48 horas, pero no se encontró nada... Y no se encontró nada simplemente porque no se había accidentado ningún avión en la zona, todo el alboroto se armó basado en falsos testimonios de lugareños, principalmente niños, que según vieron pasar un avión, pero no estaban seguros de haberlo visto caer.


¿Cómo pudieron elementos de protección civil, policías y hasta militares movilizarse sin la coordinación o confirmación de las autoridades aeronáuticas? y peor aún ¿por qué dieron declaraciones a la prensa sin contar con ninguna información fidedigna del supuesto accidente?

Hace algunos años mi amigo JL vivió el horror: al salir de entre las nubes se encontró con las afiladas copas de los árboles de la montaña, que rasgaron la barriga de su Piper Seneca como preludio a la catástrofe. Tuvieron lo que conocemos en el medio como un CFIT, y él y sus tres acompañantes quedaron gravemente heridos junto a los fierros retorcidos del bimotor, muy cerca del aeropuerto de Pachuca y de la Base Aérea Militar de Santa Lucía. Pudo dar aviso del accidente y su ubicación con lo que le quedaba de batería a su celular, pero no hubo respuesta. Nadie acudió en su rescate, incluso en la Fuerza Aérea y en el aeropuerto las llamadas fueron consideradas bromas e ignoradas. Pasaron la noche en condiciones terribles y fue hasta muchas horas después, por la insistencia de sus desesperados familiares, que las autoridades finalmente aceptaron responder a la emergencia. Mi amigo estuvo cerca de perder la pierna, e incluso la vida, por la falta de atención oportuna, y tuvo que enfrentar una dolorosa y lenta recuperación. ¿Cómo es posible que ante un accidente real, ocurrido tan cerca de la ayuda, no se dieran las órdenes de iniciar la búsqueda y rescate?

Estas dos anécdotas muestran dos caras de la moneda del grave problema que existe en México en el tema de la búsqueda y rescate en caso de accidentes aéreos. Aunque la Ley de Aviación Civil, en su Artículo 80, consigna que la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) es la encargada de dirigir y controlar las labores de búsqueda y rescate, los recursos materiales y humanos capacitados con que cuenta para este particular asunto son escasísimos, de hecho la SCT no cuenta con unidades ni equipo especializado para tales labores.


Aunque la Ley también considera obligatorio que todas las autoridades, propietarios y operadores, así como tripulaciones de vuelo, deben participar en la búsqueda y salvamento de las aeronaves accidentadas por ser un asunto de interés público, en la práctica la SCT debe apoyarse para esta tarea básicamente en voluntarios, incluso es común que en las fuerzas armadas y policiales se considere erróneamente que su participación en la búsqueda de aeronaves civiles accidentadas no es obligatoria y he sido testigo en muchos casos de cómo la participación de la Fuerza Aérea y la Armada en este tipo de labores casi siempre es tardía y tras cumplir con incongruentes trámites burocráticos, como en el caso del avión escuela que se perdió el pasado primero de septiembre y en el que la Fuerza Aérea (con sólo un avión) y la Armada se incorporaron a la infructuosa búsqueda hasta tres y cuatro días después, y luego de la insistencia de autoridades civiles, de la escuela y familiares de las víctimas pidiendo desesperadamente la ayuda por varios medios, mientras que la Policia Federal, que había planteado la posibilidad de ayudar en la búsqueda con drones, simplemente no llegó.

Naturalmente los voluntarios hacen casi siempre un trabajo extraordinario, pero también cuando un esfuerzo es voluntario los resultados no son obligatorios y aunque existen las entidades de Protección Civil a nivel tanto estatal como federal, éstas, igual que los grupos voluntarios, pese a su buena disposición, carecen de la capacitación y equipo especializados para actuar en caso de accidentes aéreos. No es raro ver lo poco efectivas que son las labores de búsqueda y rescate, tan sólo el mes pasado los ocupantes de un avión en Sinaloa y de un helicóptero en Chiapas estuvieron perdidos por mucho más de 24 horas, y quiero pensar que quizá con equipos adecuados y mejor capacitados, se hubieran rescatado más sobrevivientes y no sólo a uno. Todos los especialistas coinciden en que la atención en las primeras 5 horas son esenciales para salvar la vida de las personas accidentadas.

Una excepción es la Unidad de Rescate Aéreo Relámpagos del Estado de México, que se ha caracterizado por su gran profesionalismo en labores de búsqueda y rescate en todo tipo de emergencias, y cuyo ejemplo me lleva a preguntar ¿por qué no se realiza un modelo similar a nivel federal?

La Secretaria de Comunicaciones tiene tanto los recursos como la obligación legal para crear un cuerpo profesional y especializado, con tecnología de vanguardia, que a nivel nacional pueda acudir con oportunidad y capacidad de éxito al rescate en caso de accidentes aéreos, coordine y dirija con efectividad los esfuerzos de otras dependencias y concentre la información, así como canalice correctamente el apoyo médico y psicológico adecuado para las víctimas.

Creo que es imperativo que la SCT deje de ser omisa en este asunto y, lógicamente vía DGAC, desarrolle estas capacidades, pues es inaceptable, como hemos visto, que se tarden días en organizar las búsquedas, que éstas se ralenticen  por falta de recursos humanos y materiales, que instancias con capacidad de respuesta ignoren el llamado de auxilio y que la atención e información a los familiares de las víctimas y medios de comunicación sea ineficiente y dispersa.

En su reciente visita a México, para ayudar con motivo de los terribles terremotos que nos afectaron, el experto en rescate japonés Yukinare Hosokawa identificó preocupantes fallas en la coordinación de las labores de rescate y nos dejó una importante recomendación: "Es vital que México invierta en maquinaria y tecnología especial para asistir en casos de desastre, y avance en la coordinación entre las agrupaciones que participan en las labores de búsqueda y rescate".

Esta recomendación aplica por supuesto a la aviación y debemos tomarla en cuenta, un Equipo Federal Especializado en Rescate Aéreo sería muy útil, salvaría muchas vidas, no sólo en caso de aeronaves accidentadas en lugares de difícil acceso, si no en muchos tipos de emergencias.

"Entre la gente de espíritu elevado, ayudar al prójimo en situación de desgracia no es un mérito, es una obligación"

Saludos

Héctor Dávila

 

RelampDef

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