A más de un mes de la desaparición de un avión de la Escuela de Aviación México en las inmediaciones de Acapulco, me alarma cómo se han intensificado las especulaciones y teorías tendenciosas y mal informadas que se ventilan, no sólo en las redes sociales, lo que sería normal, si no incluso en medios que presumen de ser serios y especializados.

Sin duda es trágico el sufrimiento por el que pasan los familiares de los muchachos desaparecidos, la angustia por no tener certeza de lo que les sucedió debe ser terrible, y es comprensible que tal zozobra emocional los empuje a acciones desesperadas y a explorar todas las posibilidades para encontrarlos. Y también a buscar culpables...

En cambio es muy vil que haya oportunistas que se aprovechen de este dolor y se les acerquen con falacias e imprecisiones para tratar de sacar provecho de lo ocurrido.

Si así es, hemos detectado una campaña de desprestigio contra los centros de capacitación aérea mexicanos para inducir a los alumnos potenciales a preferir estudiar en el extranjero, bajo la falacia de que allá es más seguro, situación que también ha sido aprovechada por personajes dedicados a la capacitación en empresas pequeñas y poco prestigiosas que creen que les beneficia desacreditar a los centros de instrucción grandes para así captar más alumnos, prácticas muy penosas, especialmente cuando hablamos de que está de por medio una tragedia humana como lo es un accidente.

No hay que dejarse engañar, en Estados Unidos en promedio se accidentan 170 aeronaves de escuela al año con un saldo de entre 15 y 20 muertos, con un índice de accidentes de escuelas por cada 100 mil horas de vuelo ligeramente por encima de 4.3, ¿y qué creen? Es prácticamente el mismo índice que presentan las escuelas mexicanas, por lo que se puede afirmar que, en términos de seguridad, es lo mismo estudiar para piloto en México que en Estados Unidos.

Habría que preguntarse quiénes ganan con atacar con tanta saña a las escuelas, y en particular a la Escuela de Aviación México, de la que emanan más de un tercio de todos los pilotos comerciales del país, y que cuenta con talleres debidamente certificados y auditados y, por mucho, con la flota de instrucción más grande, sin olvidar señalar que el número de accidentes que ha sufrido en los últimos años son en proporción menores a su participación en el mercado.

Naturalmente habrá quien diga que soy parcial, por conocer personalmente a Alfredo Velázquez, Director de la Escuela, además de que estudié en ella y volé con él hace más de 25 años, pero por lo mismo me he preocupado por investigar el tema con seriedad y hacer mi análisis con estadísticas y datos confiables sobre la seguridad aérea en México, por lo que soporto mis resultados con datos duros e invito a quién tenga información contraria a que por favor la presente.

Los que supuestamente se han acercado a los padres de los pilotos desaparecidos para inducirlos con historias sobre mal mantenimiento en los aviones deberían salir de la cobardía del anonimato y denunciar, si es que tales fallas existen, mientras son sólo calumnias. Incluso un vídeo que ha circulado sobre una falla del horizonte artificial del Cessna en cuestión resulta totalmente irrelevante, simplemente por que el avión estaba certificado solamente para vuelos VFR y la norma oficial mexicana, basada en la OACI, no requiere de este equipo, como tampoco es necesario legalmente para un plan de vuelo visual, como era el que amparó ese fatídico vuelo.

Más absurdo y tendencioso es querer acusar de un problema mecánico, como algún medio publicó, basándose en el testimonio de un lanchero que "oyó pasar el avión haciendo ruidos raros con el motor". ¿En serio? ¿Esas son las pruebas de la malvada conducta omisa de los mecánicos de la escuela?

No puede hacerse ningún tipo de juicio sobre las causas del accidente del XB-MZN, y mucho menos fincar responsabilidades, hasta que aparezca el avión, y hasta el momento el único dato a la mano, e indiscutible por doloroso que sea, es que los pilotos volaron adentrándose en condiciones meteorológicas muy adversas. Y recalco "pilotos" porque ambos muchachos contaban con licencias vigentes de piloto privado y comercial, con más de 100 y 350 horas de vuelo respectivamente, muy por encima de las 40 mínimas para estar legalmente capacitados para volar un avión de ese tipo bajo las reglas visuales, por lo que me parece muy poco respetuoso para ellos los comentarios que han circulado cuestionando su capacidad, sobre todo por que de acuerdo con reportes de la torre de control, se condujeron con calma y profesionalismo en las comunicaciones que sostuvieron tras declararse en emergencia y tratar de salir de la tormenta.

También se ha dicho que la escuela ha sido irresponsable en la búsqueda y hasta la ha bloqueado, lo cual personalmente me consta que no es cierto. En primer lugar, conforme a la Ley de Aviación Civil es la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT) la responsable de la organización y coordinación de la búsqueda y rescate de las aeronaves accidentadas, y fue ésta misma, a través de funcionarios de SENEAM y de DGAC, la que dio la alerta y declaró la emergencia apenas pasados 10 minutos de perder contacto con la aeronave.

Desde el primer día de la desgracia estuve en contacto con directivos de la Escuela, a los que personalmente ayudé a contactar medios para contribuir a la búsqueda, como a la Policia Federal y a Los Relámpagos del Estado de México, por lo que me consta que la Escuela ha hecho desde el principio más de lo que le corresponde para encontrarlos. Fue Protección Civil estatal, con helicópteros del Estado de Guerrero, del excepcional Grupo Relámpagos y del Estado de Puebla los primeros en atender la emergencia, junto con varios aviones de la misma escuela y de hecho fue hasta el tercer y cuarto día que se incorporaron a la búsqueda efectivos de la Fuerza Aérea y de la Armada de México.

He sido testigo de cómo todos los involucrados en la búsqueda lo han hecho con tremendo esfuerzo, durante muchos días consecutivos y hasta arriesgando sus propias vidas, involucrados literalmente hasta las lágrimas y limitados por los pocos recursos y la inclemencia de las condiciones meteorológicas, incluidos los directivos de la Escuela y el Comandante del Aeropuerto de Acapulco, por lo que no puedo permitirme quedarme callado ante los comentarios calumniosos e irresponsables que afirman que no se ha hecho lo posible o que se han bloqueado o suspendido las labores, de hecho no recuerdo en los tiempos recientes en México una búsqueda de una aeronave por cielo, mar y tierra más intensa...

Y bueno, regresando al tema de la seguridad aérea, insisto que contrario a lo que se percibe por las notas en diferentes medios y lo que se dice en redes sociales, los accidentes de Escuelas de Aviación en México no han aumentado en los últimos años, sino por el contrario, han disminuido, sobre todo si se toma en cuenta que las operaciones de escuelas han crecido anualmente hasta un 15% debido a la gran demanda de pilotos por parte de las aerolíneas.

Si bien, de entre las más de 50 escuelas de aviación de diferentes tipos y niveles que están autorizadas en el país, hay algunas que operan con deficiencias, es totalmente falso aseverar que son peligrosas o que la capacitación que se imparte en ellas es mala, sobre todo porque las escuelas mexicanas, en particular las que están siendo más atacadas, son las que están proveyendo de pilotos a las aerolíneas a un ritmo jamás visto y dentro de los niveles de capacidad aceptables tanto por las empresas como por los fabricantes de las aeronaves; de no ser así las aerolíneas mexicanas ya hubieran colapsado por la falta de pilotos.

Como mencioné antes, de todos los medios somos los únicos que hemos hecho un análisis serio de los índices de accidentes en relación a las horas voladas por las escuelas en México, cuyos resultados muestran una clara disminución en los accidentes e incidentes en cuestión, con lo que podemos desmentir toda la información infundada que ha circulado. A continuación los datos duros:

De enero de 2014 a septiembre de 2017 se ha reducido 22% el número total de accidentes de escuelas, mientras que en función de los accidentes por cada 100 mil horas de vuelo (el estándar internacional para medir la seguridad aérea) la disminución ha sido espectacular, de más del 55%. Los accidentes con consecuencias fatales también se han reducido de forma muy importante, disminuyendo más del 60% del 2015 a la fecha.

Como base de este análisis, tenemos que en 2014 se sufrieron 9 accidentes de aviones de escuela, con un índice de accidentes por cada 100 mil horas de vuelo de 7.5, mientras que para 2015 disminuyeron a 8 el número de accidentes con 5 pilotos fallecidos, mientras que el índice de accidentes por cada 100 mil horas de vuelo disminuyó a 6.1. Durante 2016 las horas de vuelo subieron más del 10% pero los accidentes bajaron a 6 con dos fallecimientos, por lo que el índice bajó a 4.5 y en 2017 se han registrado 7 siniestros con 2 desaparecidos, pero el número de operaciones ha subido más del  15%, con lo que los accidentes por cada 100 mil horas se mantienen ligeramente por debajo de 4.5, que es prácticamente el mismo índice de seguridad con el que están operando las escuelas de aviación en Estados Unidos.

Estos resultados son sin contar dos helicópteros registrados a nombre de escuelas que se accidentaron en labores distintas a las de instrucción, ni dos aeronaves dañadas en plataforma en un mismo incidente y que no se encontraban en vuelo ni en fase de aterrizaje o despegue. Tampoco se consideran en este análisis estadístico los aterrizajes de emergencia en los que no sufrieron daños las aeronaves ni lesiones sus tripulantes y que las autoridades legalmente no consideran accidentes, sino "incidentes graves". Cabe señalar que no se tienen datos completos de este tipo de incidentes de años anteriores, pero incluimos en la lista los más conocidos con fines meramente informativos.

Es importante señalar que no se puede juzgar independientemente el desempeño de cada escuela solo por el número de accidentes o incidentes que ha sufrido, ya que para eso es necesario conocer, además de las circunstancias de cada caso, el número de horas de vuelo que realiza por año. Adicionalmente, lamentamos que no se disponga de resultados periciales con las causas probables de ninguno de estos accidentes.

Como dato curioso sólo un bimotor de escuela figura en la lista (un Piper PA-34), mientras que de los 33 monomotores mencionados, 21 (63.6%) son del modelo Cessna 150/152. Como dato de referencia, el total de accidentes de aviación civil ocurridos en México de enero de 2014 a la fecha es de 238.

Por último, espero de todo corazón pueda encontrarse lo más pronto posible a los jóvenes desaparecidos y su avión, que se descubra sin dejar dudas lo que sucedió y sobre todo que sus familiares encuentren pronto consuelo ante tan honda pena.

No olvidemos que solamente con el estudio serio de datos concretos y confiables podemos contribuir a entender y mejorar la seguridad aérea, en la aviación no debe haber lugar para los rumores y las imprecisiones.

 

Saludos

Héctor Dávila

 

 

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