La más nueva obra carretera de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT), el llamado Paso Express en Cuernavaca, sufrió un trágico colapso, un socavón, que causó la muerte de dos personas la semana pasada y que ha levantado una ola de repudio y críticas por parte de muchos sectores de la sociedad mexicana, que incluso piden la renuncia del secretario Gerardo Ruiz Esparza.

 ¿Y qué tiene que ver este lamentable suceso con la aviación? Pues nada menos que las constructoras Aldesa y Epccor, involucradas en esta deficiente obra, plagada de defectos, retrasos y sobreprecios, son también contratistas del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

 La empresa Aldesa es parte del consorcio que ganó un contrato de 242 millones de pesos para la construcción de la Torre de Control del NAICM, mientras que Epccor ganó, en consorcio con Sacyr Construcciones, la licitación por casi 1,400 millones de pesos para construir la losa de cimentación del Centro de Transporte Terrestre del nuevo aeropuerto.

 El problema aquí es que la SCT ha demostrado ser incapaz, por negligencia, por corrupción o por ambas, de supervisar y exigir a sus proveedores cumplir técnica y económicamente con sus compromisos. No es posible que sean incapaces de realizar las evaluaciones y estudios de ingeniería para garantizar algo tan simple como un pequeño tramo de autopista, incluso obviaron que los mismos dueños de Aldesa son los propietarios de la empresa Gutsa, inhabilitada por la pésima ejecución de la horrible "Estela de Luz", donde se comprobó, entre muchas anomalías, que cobraron un exceso de 400 millones de pesos.

 Imaginemos que en vez de un automóvil caiga en un socavón sea un avión, o se derrumbe la torre de control. Este es un muy delicado tema de seguridad aérea, pues son los mismos funcionarios y las mismas empresas que han fallado en la obra de infraestructura carretera las que están supervisando y construyendo el nuevo aeropuerto. ¿Qué garantía tenemos de que lo están haciendo bien?

 La ineptitud en la SCT deja mucha suspicacia. La actuación del Secretario, acumulando escándalos desde los de Grupo HIGA y OHL hasta la insensible forma en que se ha expresado de las víctimas del socavón, no nos da confianza. Echar la culpa del colapso a las "lluvias atípicas" y despreciar el luto de las víctimas inocentes calificándolo de "mal rato" es inaceptable.

 Será muy interesante ver qué pasa el próximo sexenio, sin duda estas fallas le van a costar muy caro al actual gobierno federal y yo no descarto que se encontrarán muchas irregularidades y deficiencias en la construcción del NAICM, donde la mecánica de suelos es mucho más compleja y crítica que en la obra del Paso Express, lo que podría poner en riesgo el proyecto de infraestructura más grande de México.

 Insisto: ¿cómo nos garantizan la seguridad aérea en una obra tan compleja, donde son juez y parte los mismos ineptos responsables de la tragedia del socavón?


Saludos

Héctor Dávila C.

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