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El pasado 6 de julio el Gobierno Federal, a través de la Secretaria de la Defensa Nacional y la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, celebraron con bombo y platillos el centenario del primer correo aéreo en Mexico, declarando que ese vuelo de 1917 entre Pachuca y la Ciudad de México fue "un acontecimiento histórico que significó un enorme progreso en materia de comunicación para nuestro país".

Y una vez más me sorprende cómo nuestras autoridades siguen queriendo presumir acontecimientos y hazañas que simplemente no fueron. Ya hemos dicho hasta el cansancio que para que se considere correo aéreo tiene que haber sido un servicio regular y no un solo vuelo de prueba o experimental cargando un costal de cartas, que para el caso da lo mismo que hubieran sido frijoles. El correo aéreo en México inició prácticamente diez años después, cuando se estableció la Línea Aérea Postal, un esfuerzo más heroico y eficaz pero del que por supuesto nuestras autoridades no se acuerdan ni festejan, por que para ellos no importa el rigor histórico. Lo importante es tomar un pretexto para celebrar logros inexistentes, promoviendo lo que no es otra cosa que la cultura de la mediocridad.

Qué pena que nuestras instituciones quieran presumir de logros e hitos que no les corresponden, ya en el 2015 criticamos que la Fuerza Aérea celebrará sus supuesto centenario cuando el primer y único decreto presidencial creando la actual Fuerza Aérea Mexicana (FAM) es de 1944, por lo tanto la institución tiene hoy 73 años, lo demás son antecedentes. Pongo una vez más el ejemplo de Estados Unidos, cuya fuerza aérea celebrará este año su 70 aniversario, y no es que su aviación militar no estuviera presente en las dos guerras mundiales, simplemente que la institución llamada United States Air Force fue creada legalmente en 1947 y punto. Eso es rigor histórico y respeto por la verdad y no las tonterías que se hacen por acá...

 Claro, el alicaído, obsolescente y muy mediocre Servicio Postal Mexicano, de la mano de la FAM, se vanagloria de hazañas sin mérito alguno demostrando una ignorancia terrible.

 Y justamente de ahí, de dirigir Correos de México, proviene nuestra subsecretaria de Transporte, la señora abogada Yuriria Mascott, que presume que las nuevas modificaciones a la Ley de Aviación Civil son notables avances logrados en materia de aviación, pero lamentablemente su gestión ha dejado mucho, pero mucho qué desear, pues entrando en la recta final del sexenio, la Subsecretaría de Transporte dejó en el total abandono el proyecto que al principio tanto cacarearon: la transformación de la Dirección General de Aeronáutica Civil en una agencia moderna e independiente que pudiera regular eficazmente al sector aeronáutico y contando con un ente autónomo para la investigación de accidentes.

La caída de este tan necesario proyecto es el gran fracaso del sexenio en nuestro sector, aunque nos presuman las modificaciones a la Ley, que ya nada menos que la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) considera que repercutirán negativamente, o el arranque de la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, el cual sabemos era, además de un jugoso negocio, un asunto absolutamente impostergable.

 Por supuesto no nos darán explicaciones por el abandono del proyecto de crear una autoridad aeronáutica moderna, con los recursos que realmente necesita en función del tamaño e importancia de una actividad estratégica como lo es la aviación. Quizá destinaron el dinero a otras cosas, el presupuesto no les alcanzaba, los sindicatos se opusieron, el marco legal no lo aceptaba, el futuro de la aviación no les importa o sabrá Dios qué...

 Mientras tanto seguirán celebrando vaciladas y presumiendo tonterías, dejándolos nada más con la esperanza de que algún día, en la Subsecretaria de Transporte, se designe a una persona que si sepa del tema, con credenciales y experiencia que estén al nivel de lo que el transporte en México, especialmente el aéreo, requiere para impulsar su mejor desarrollo.


Saludos

Héctor Dávila

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