772

La reciente entrada en vigor de las modificaciones a la Ley de Aviación Civil en México, que entre otras cosas sancionan severamente incumplimientos e impuntualidad de las aerolíneas, está dando mucho de que hablar en todos los medios.

 Las aerolíneas, especialmente las llamadas muy genéricamente de "bajo costo", están bastante preocupadas por el impacto que estas medidas tendrán en su economía.

 Aunque hay un impresionante crecimiento en el sector, el negocio sin duda es marginal en sus utilidades y el aumento en los costos derivados de cumplir las modificaciones afectaría los resultados de forma muy negativa, por ejemplo Interjet, de la familia Alemán, de la que en radio pasillo se escucha que su situación financiera en estos momentos es muy pero muy delicada, situación disparada por las fallas de sus Superjets en el invierno pasado y agravada por las nuevas medidas y sanciones de la Ley, y no se trata de una falsa alarma como la que sufrió apenas el 28 de junio su vuelo México-Huatulco, que se vio afectado por una amenaza de bomba...


 Más agresiva es Volaris, al mando de la mano dura de Enrique Beltranena, la que de plano optó por negarse a cumplir la Ley que prohíbe cobrar la primera maleta en sus vuelos al extranjero, invocando convenios internacionales para tratar de impugnar la legalidad de esta medida.

 De momento la Profeco ya multó a Volaris e Interjet por 5.1 y 4.5 millones de pesos respectivamente, por incumplir en este rubro, además de, como dice su comunicado: "incurrir en publicidad engañosa, actos discriminatorios, cláusulas abusivas en sus contratos de adhesión y otras prácticas que violentan los derechos de los pasajeros".

 No es de sorprender que Beltranena se haya mostrado inconforme con la gestión de la Cámara Nacional de Aerotransportes (CANAERO), que fracasó en su pobre intento de impedir las modificaciones a la Ley.

 La CANAERO ya acumula muchos taches, como sabemos Interjet fue la primera en dejar la Cámara  y quizá veamos pronto a Volaris y otras empresas tirar la toalla, pues ya no ven beneficios tangibles en pertenecer a una organización tan poco efectiva y que según varios de sus miembros inconformes, se inclina a favor de los intereses de AeroMéxico.

 Tampoco están contentos en VivaAerobus, en sentido estricto la verdadera aerolínea de bajo costo de México, la cual también fue multada con 4.1 millones de pesos por la Profeco y a quien quizá la obligatoriedad de no cobrar la primera maleta y las sanciones por impuntualidad afecten más, ya que su modelo es más de competir con el transporte terrestre y no contra otras aerolíneas, esquema que por muchas razones la pone en un nicho con servicio y puntualidad bastante malo en comparación con sus rivales más caras. Para VivaAerobus, presidida por Gian Carlo Nucci, ser la aerolínea más impuntual de México y con el servicio más austero no es tan malo, su nicho de mercado, aunque se queje, no dejará de volar con ellos simple y sencillamente por que son los más baratos... pero en un escenario con sanciones fuertes por los temas señalados, la marginal utilidad se verá muy debilitada.

 Aparte se cuece Aeromar, dirigida por Andrés Fabre, una empresa que durante casi 30 años se ha mantenido en números negros en un modelo de negocios que merece ser caso de estudio, con un esquema de tipo regional, aprovechando rutas poco atendidas y muchas veces a la sombra de muy favorables acuerdos con aerolíneas más grandes.  

 Sin embargo Aeromar también debe adaptarse para sobrevivir, y aquí su mayor problema es el costo de su personal de vuelo, con cuyo sindicato ha tenido que lidiar para lograr que acepten aumentar las horas de trabajo que permitan incrementar la productividad, condición imprescindible para asegurar su futuro con la venta de hasta 49% de sus acciones a la empresa Synergy Aerospace Group, al mando del boliviano Germán Efromovich y que controla 9 aerolíneas sudamericanas, incluyendo las que operan bajo el nombre Avianca.

 Esta operación podría representa una inversión de hasta 100 millones de dólares para Aeromar, la cual incluso dejaría su modelo actual al planear dejar las hélices e incorporar aviones más grandes (Airbus A320) y "entrarle" más de lleno a la competencia contra los otros actores de la aviación mexicana, como el propio Efromovich afirmó: "Tenemos la intención de invertir en una empresa con el talento, la experiencia y la reputación de Aeromar, con la tradición que mantiene, pero esta aerolínea no va a conseguir salir adelante si no es competitiva. Sus contratos y términos existentes deben estar por lo menos equiparados con los de la competencia. No pensamos invertir en algo que no va a funcionar".

 Las reformas a la Ley de Aviación Civil no dejarán de ser controversia, por un lado no hay duda de que todos queremos un mejor servicio por parte de las aerolíneas, sin engaños ni abusos, más justo y que realmente beneficie a los usuarios. Es plausible que el gobierno se tome en serio ese trabajo. Por otro lado parece que algunas de las reglas fueron tomadas sin considerar bien a fondo las realidades del mercado internacional, incluso la IATA a criticado negativamente algunas de las modificaciones a la Ley.

 Por su parte la SCT, en voz de la subsecretaria de Transportes Yuriria Mascot, señala como triunfo una Ley de Aviación que es más estricta que sus pares del resto del mundo, lo que sería creíble si no tuviéramos los terribles rezagos que hay en otras áreas de la aviación, como la corporativa, los helicópteros o la prácticamente extinta aviación general ligera...

 Sólo el tiempo nos dirá quién tiene la razón, pero de lo que no hay duda es que el espectacular crecimiento de la aviación comercial en México dará jugosas oportunidades a todas las empresas, y tendrán que definir bien sus nichos, pues se necesitará como en botica: ¡de todo!  Pero sobre todo auténticas aerolíneas de bajo costo.


Saludos


Héctor Dávila

Archivo de Comentarios Editoriales