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El ingeniero Lascuráin y Osio, un gran visionario, se abocó, entrada la década de los cincuenta, al que podría ser su más ambicioso proyecto: un bimotor de pasajeros para uso comercial, especialmente diseñado para condiciones de operación que muy pocos fabricantes de aviones en el mundo tenían en mente. Este aparato debía ser capaz de transportar 14 personas y su equipaje en una confortable cabina con tocador, desde pistas mal preparadas y sorteando altas montañas para comunicar pequeñas poblaciones, así Lascuráin se adelantaba su época al desarrollar un auténtico avión regional o commuter.

El proyecto recibió el nombre de “Aura”, que es un zopilote de cabeza colorada muy hábil para planear; el diseño fue probado con resultados satisfactorios en el túnel de viento de la Universidad de Nueva York, obteniéndose un excelente coeficiente de planeo de 1:14.8. Un sobrino de Lascuráin, el arquitecto Juan Cortina Portilla, aportó los 350,000 pesos que costaría el avión en 1955, con lo que se inició la construcción del mismo. El aparato resultante fue un bimotor de ala media de sorprendente superficie alar, con fuselaje en forma de comba sustentadora para reducir la resistencia parásita y contribuir al levantamiento.

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Impresionante vista frontal del Lascuráin Aura con su gran envergadura alar.

 

 

El tren de aterrizaje era fijo de tipo triciclo con amortiguadores oleoneumáticos y ruedas de baja presión, para facilitar la operación en campos no pavimentados y mantener sencillo el sistema. El aparato estaba totalmente fabricado en metal, con el fuselaje como parte integral de la sección central del ala. El ala estaba construida en tres secciones, una de las cuales se amalgamaba con el fuselaje e incorporaba las bancadas para los motores; fue construida a base de varios largueros del tipo de viga armada, muy cercanos entre sí, para crear una célula de gran fortaleza y ligereza. La cabina tenía una capacidad volumétrica de 13 m cúbicos que permitía el acomodo de dos tripulantes y 12 pasajeros en dos líneas de asientos con pasillo central con tocador, o hasta 14 pasajeros suprimiéndolo, además de contar con cuatro compartimientos para equipaje en las alas.

El aparato fue dotado con dos motores radiales Jacobs de 245 hp, de segunda mano, y hélices de velocidad constante, pero se contemplaba equiparlo de serie con motores Continental de cilindros opuestos, lo que reduciría aún más la resistencia al avance. El combustible era almacenado en dos tanques principales en las alas, de 200 litros de capacidad cada uno, más tanques adiciona les en las puntas de las alas, de 60 litros cada uno.

 

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El “Aura” podía transportar 14 pasajeros muy eficientemente.

 

El piloto de pruebas del “Aura” fue Carlos Castillo Segura, hijo del pionero de la aviación naval Carlos Castillo Bretón, el cual probó el aparato con estupendos resultados, y acumuló unas 16 horas de vuelo para finales de 1957.

El avión despertó gran interés y una compañía de Campeche y otra de la vecina Guatemala hicieron saber su intención de ordenar aviones “Aura”, con lo que la posibilidad de iniciar la producción en serie se hacía muy factible.

El día 24 de diciembre de 1957, el Ing. Lascuráin salió muy temprano de su casa para dirigirse al aeropuerto central de la Ciudad de México, con el fin de continuar con las pruebas de instalación del equipo de radio en el “Aura”, decidiendo a última hora acompañar a Carlos Castillo en un vuelo de prueba.

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El avión más grande construido en México fue el magnífico Lascuráin “Aura”.

 

Las condiciones climáticas en México favorecieron la acumulación de agua en los tanques de combustible del “Aura”que llevaba algún tiempo sin volar debido al problema con la radio y un terrible descuido alejó a los tripulantes de purgar los motores, quizás ambos pensaban que el otro o los mecánicos habían realizado tal tarea, como sea, el agua en el combustible se apunta como la causa probable de que los dos motores del “Aura” extinguieran su vitalidad apenas despegando de la pista 5 Derecha, alrededor de las 10:55 de la mañana.

Castillo y Lascuráin trataron de regresar a la pista, aprovechando la gran capacidad de planeo de este avión, pero muy cerca de llegar al umbral de la salvadora cinta de asfalto, la rueda delantera se hundió en un bordo que sobresalía del terreno, haciendo que el bimotor se despedazara y ocasionara la muerte a sus dos ocupantes .

Angel Lascuráin y Osio tenía 75 años de edad al momento de su muerte, y la satisfacción de haber hecho realidad los aviones de sus sueños, dejando el legado más brillante de la historia de las construcciones aeronáuticas en México.

 

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Tablero de instrumentos del bimotor Lascuráin “Aura”.

 

 

Características técnicas del Lascuráin Aura

Dimensiones
Largo:                                 12.22 m.
Alto:                                    4.51 m.
Envergadura:                    20.80 m.
Luz entre ruedas:             4.0 m.

Pesos
Vacío:                                2,000 Kg.
Peso máx. al desp.:         3,700 Kg.

Velocidades
Máxima:                           223 Km/h (120 nudos).
75% de potencia:           200 Km/h (108 nudos).
Crucero económico:      165 Km/h (89 nudos).
Aterrizaje sin aletas:      91 Km/h (50 nudos).
Aterrizaje aletas 45°:     57 Km/h (30 nudos).
Techo de servicio:          21,000 pies
Alcance:                           800 km.

 

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